El primer violín de la Sinfónica del Sodre gana menos de la mitad que un recolector de residuos

Cuarenta mil artistas se fueron del país por falta de trabajo

Los inmigrantes –músicos, técnicos y bailarines– trabajan con éxito en importantes compañías y empresas de Canadá, España, Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

Por su parte, en Uruguay, las bajas remuneraciones de los trabajadores del Sodre obligan a los «difusores de cultura» al pluriempleo, negando la oportunidad laboral a los recién formados.

La permanente emigración de los actores culturales fue analizada recientemente en la Comisión de Educación y Cultura del Senado, por parte de integrantes de las Asociaciones «Amigos del Sodre» y «Grupo de Apoyo al Sodre», que denunciaron la compleja situación que afronta el organismo.

Numerosos músicos y técnicos del Sodre que dejaron el país se destacan en orquestas sinfónicas y cuerpos de baile de Estados Unidos y España. Otros continúan probando suerte con su guitarra en la mano por plazas y ciudades europeas.

Mientras tanto, en Uruguay, los músicos del Sodre intentan sobrevivir participando por la mañana en la orquesta del organismo estatal, en la tarde en la Filarmónica Municipal y de noche en fiestas particulares.

Los salarios son bajos. La mayoría de los integrantes de la orquesta del instituto desarrolla por lo menos dos actividades, lo que impide el acceso a las nuevas generaciones que se están formado.

La profesora Socorro Villegas, presidenta del Grupo de Apoyo al Sodre, tiene tres hijos artistas en el exterior, los que abandonaron el país por falta de oportunidades de trabajo.

Uno de ellos, un músico con éxito en Europa, se encontró con una persona enmascarada tocando la guitarra en una plaza y entonando el Himno Nacional: era un amigo suyo, también artista, que se cansó de la falta de oportunidades y decidió emigrar.

Villegas explicó que la situación de los artistas del Sodre es lamentable, tanto desde el punto de vista salarial como de las condiciones laborales. Reveló que el primer violín de la orquesta estatal percibe $ 6.000 al mes, mientras que un flautista queda exhausto por exigir durante 8 horas los pulmones trabajando en el Sodre y la Filarmónica.

La autoproclamada defensora del Sodre, que solicitó ayuda al Parlamento para que este organismo no sea destruido, manifestó que Uruguay hace una mala inversión cuando prepara a sus artistas y después los exporta.

Afirmó tener miedo de que «las 40.000 personas que salieron del país y las 45.000 que forman parte de la cultura nacional se perjudiquen si el Sodre no continúa teniendo lo que siempre tuvo».

Explicó que los integrantes de la Orquesta ganan $ 6.000, mientras que un recolector municipal de residuos percibe $ 14.000.

«Estamos hablando de personas que nacieron con una predisposición anímica para el arte y que estudiaron, por lo que han estado trabajando durante toda su vida», indicó Villegas.

Precisó que 10.000 técnicos de la cultura emigraron y fuera del país hay una orquesta sinfónica de uruguayos: «Se trata de 116 personas de mediana edad que se encuentran en Londres, España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Venezuela, Chile, Brasil y hasta Argentina».

En relación al funcionamiento del Sodre, Raquel Goldemberg, que apoya al organismo estatal, denunció que los cuerpos estables no reciben la menor atención en cuanto a salarios.

Afirmó que al organismo se le sacó 20% de la publicidad de los entes estatales, que era el ingreso con el cual vivía. Pero este año quedó un 10% para Rentas Generales y hay una partida fija –que según dijo Goldemberg– no alcanza para nada.

La denunciante dijo que en julio no se programó nada para la orquesta, el coro y el ballet. «Es como que el Sodre está desapareciendo». Propuso para salvar al instituto de cultura solicitar ayuda privada si el Estado no lo puede socorrer.

Comparó la experiencia del Canal 24 de la Intendencia capitalina con su orquesta y reconoció: «Esto nos provoca un ataque de envidia. Por eso me pregunto por qué si el Sodre tiene un canal, no hace lo mismo con su orquesta, ballet y conjunto de cámara».

Mientras, Villegas propuso como solución para salvar al Sodre que la institución cultural trabaje también desde el punto de vista empresarial como un restorán, «es decir, todas las horas, de la mañana a la noche, presentando espectáculos». *

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