Momentos de tensión en la sede de Comaec

Medio centenar de gremialistas de distintos sindicatos y un grupo de trabajadores de Comaec pretendieron ocupar anoche la sede de la citada mutualista, sobre la Avenida 8 de Octubre, pero fueron rechazados por funcionarios de la propia mutualista, que hicieron valer una resolución de asamblea que había descartado nuevas medidas de fuerza. Además, aceptaron que trabajadores y afiliados sean redistribuidos.

La situación derivó en forcejeos e insultos que se prolongaron por casi media hora, hasta que los aspirantes a ocupar se retiraron de Comaec, que continuó bajo control de quienes ya estaban dentro del local. Los incidentes dejaron como saldo un guardia herido, según constató LA REPUBLICA en el lugar de los hechos.

«Nosotros somos afiliados de la FUS, igual que ustedes. Estamos ocupando desde el 27, desde el primer día. No pueden hacernos esto», afirmó una funcionaria de Comaec. La mujer se esforzaba por alzar la voz desde la puerta del local, para que la oyeran quienes estaban afuera. A esa altura de los hechos, la puerta de entrada ya había sido destrozada.

«Â¡Que se vayan, que se vayan!», gritaban desde afuera. «Â¡Carneros hijos de puta!», acusaban. La empinada escalera y el angosto pasillo que permiten el acceso a las instalaciones de Comaec quedaron desbordados. Una persona no identificada bajó las escalones, recorrió a empujones el pasillo, levantó en el aire un casco de moto que llevaba en la mano y lo descargó con toda su fuerza sobre el vidrio de la puerta de entrada.

Los fragmentos de cristal cayeron sobre la gente. Una lasca lastimó la frente del guardia policial contratado por Servicio 222. El uniformado buscó mantener la calma: «Si van a ocupar no hay problema; pero no rompen nada ni se lleven nada». Un griterío ahogó la voz del guardia.

La ocupación, no obstante, no se concretó.

Tras diálogos y breves negociaciones, un delegado de los manifestantes que había ingresado a la sede de la institución abandonó el local. «No tenemos nada que hacer acá. Hubo dos asambleas y resolvieron seguir el Plan B. No tenemos nada que hacer».

Los gritos de afuera se escucharon de inmediato: «Que se vayan los carneros!», insistían algunos. Los que estaban adentro fueron acusados de «vender» el padrón de afiliados a otras mutualistas.

Posteriormente, la concentración se dispersó.

El control de la situación quedó a cargo de media docena de policías que llegaron al lugar en dos patrulleras y una camioneta. Dialogaron apenas unos minutos con ambas partes y se retiraron.

Dirigentes de la FUS explicaron a LA REPUBLICA que la frustrada ocupación de Comaec fue impulsada por funcionarios de la mutualista que cuestionaban la representividad de la asamblea de Comaec que resolvió aceptar que los socios se afiliaran a otras mutualistas, el tan nombrado Plan B. La Federación entiende que se debe respetar las resoluciones de los sindicatos de base.

La concentración se disolvió en medio de acusaciones y reproches. Dentro del local sólo permanecieron los trabajadores de Comaec que ya estaban ocupando, así como algunos dirigentes nacionales de la salud como Jorge Bermúdez. *

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