Vicario de la diócesis salteña denunció empobrecimiento
El religioso analizó los padecimientos de los habitantes de los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, departamentos que están bajo la égida de la «diócesis del litoral».
Anunció el comienzo de la elaboración del nuevo Plan Pastoral diocesano que, en su primera etapa, pretende efectuar un diagnóstico de la realidad social de esta región.
Con ello se procura determinar las acciones que ejecutará la Iglesia durante los próximos 5 años, en el marco de un proyecto que contará con la participación de más de 10.000 personas.
El litoral del país está sufriendo fuertemente la problemática del desempleo, sobre todo en departamentos como Artigas y Paysandú. Ello origina un éxodo juvenil. Desde fines del año pasado, 319 tramitaron el pasaporte y emigraron, según confirmó el sacerdote Francisco Barbosa.
El vicario pastoral explicó que la crisis económica provoca desintegración familiar y una despoblación compulsiva del campo, que afecta a todos los sectores.
Puso como ejemplo de la incidencia negativa de las políticas económicas actuales, el elevado número de suicidios registrados en la ciudad de Belén-Salto, donde en los dos últimos años se autoeliminaron nueve personas.
Enfatizó que en la población existen ciertos comportamientos inadecuados, llevados por una tendencia al consumismo.
Dijo que muchas personas afectadas por el desempleo se quedaron sin energía eléctrica, por no poder pagar la tarifa al ingresar al nuevo plan de UTE de compra de electrodomésticos.
Una de las preocupaciones que sufre la sociedad litoraleña, según el religioso, son las secuelas que dejó la lucha frontal contra el contrabando. Explicó que en esta zona del país mucha gente vivía de la introducción ilegal de mercadería, obligados mayormente por la inexistencia de fuentes de trabajo.
«El contrabando y el informalismo son reprimidos. No digo que estas sean buenas actividades, pero son consecuencia de una situación económica, donde las autoridades atacan las consecuencias y no las causas», sentenció el sacerdote.
Dijo que, debido a esta represión, se notan «más madres golpeando puertas y una mayor cantidad de gente buscando apoyo en los merenderos».
Explicó que en estas sociedades se acepta como normal vivir del contrabando, existiendo una actitud permisiva a estas prácticas de comercio ilegal.
Sin embargo, se lamentó por «la existencia de un sistema de corrupción en el que algunas personas se benefician y lucran con esta tolerancia. Prueba de esto es que siguen cayendo grandes contrabandos».
Consideró oportuno hacer una distinción entre aquellos bagayeros que diariamente luchan por el pan de cada día al contrabando organizado, «que hace mal al país.»
Ante esta situación, propuso revisar el enfoque de la política económica, contemplando los intereses del pueblo en vez de los intereses financieros de los grandes comercios. «Aquí se privilegió al sector financiero y hemos pasado del país productivo a uno de servicio», sostuvo Barbosa.
Actualmente, la diócesis de Salto viene elaborando la primera etapa del nuevo Plan Pastoral, que consiste en configurar el marco de realidad de estos departamentos, para luego definir estrategias en el accionar de la Iglesia.
Unas 10.000 personas participarán del Plan Pastoral analizando la realidad desde 6 áreas concretas: situación económica y social, situación de la familia, convivencia de la organización social, criterios y escalas de valores de nuestro pueblo (cómo piensa y cómo actúa), las expresiones religiosas de nuestro pueblo y la iglesia diocesana, (cómo se cree que debe ser la diócesis).
En el proyecto participan todos los cristianos agrupados en comunidades eclesiales de base, grupos bíblicos, los organismos de coordinación, parroquia y grupos de jóvenes. Incluso, a través de un instrumento de consulta más amplia, se integra a todos los cristianos practicantes y también a personas y organizaciones sociales. *
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