Año Internacional de la Cultura de Paz
El sistema de las Naciones Unidas comenzó los preparativos de la celebración del Año Internacional de la Cultura de Paz desde su proclamación en su 50a. Sesión Plenaria, el 20 de noviembre de 1997. A la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se le encargó la coordinación de dicha celebración.
Al mismo tiempo, una amplia gama de organizaciones y personas que actúan en pro de la paz, la no violencia y la tolerancia se comprometieron a participar activamente en la preparación del Año Internacional, en todas las regiones del mundo.
El Año Internacional se presenta así como una oportunidad única de redoblar los esfuerzos para construir juntos una paz duradera, tanto en los países, como en el seno de cada sociedad.
Asimismo se ha sometido a la Asamblea General de las Naciones Unidas un proyecto de Declaración y un Plan de Acción sobre la cultura de paz cuya ejecución una vez aprobados, exigirán esfuerzos que irán mucho más allá del año 2000.
¿Por qué?
El año 2000 se ha convertido en un horizonte simbólico y necesario para toda la humanidad.
Para construir el futuro debemos actuar de inmediato y de común acuerdo para que la paz y la no violencia sean una realidad para todos los seres humanos.
Para construir a este cometido se proclamó Año Internacional de la Cultura de Paz.
¿Qué es la Cultura de Paz?
Es el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejen el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos, el rechazo de la violencia en todas las formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos y las personas.
Para que nosotros mismos y las generaciones venideras podamos cosechar los frutos de esta cultura de paz debemos actuar desde ahora. Es preciso:
-fomentar la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, la tolerancia, y la comprensión internacional.
– proteger y respetar todos los derechos humanos, sin excepción alguna, y luchar contra toda forma de discriminación.
-promover los principios democráticos en todos los ámbitos de la sociedad.
-vivir la tolerancia y la solidaridad.
-luchar contra la pobreza y lograr un desarrollo endógeno y sostenible en provecho de todos, capaz de proporcionar a cada persona un marco de vida acorde con la noción de dignidad humana.
-proteger y respetar nuestro medio ambiente.
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