Acusó al personal de plataforma de golpearla y patearla

Vendedora denunció agresión en un ómnibus

Según la denunciante, el ataque se originó «cuando los propietarios del coche ignoraron mi pedido de bajar, porque estaban entretenidos con una señorita que les daba de comer en la boca».

Mariana, la joven vendedora de bonos, calificó el episodio de «acto de patoterismo». De acuerdo al testimonio de la denunciante, el enojoso episodio sucedió en los últimos días de febrero, a bordo de una unidad de la línea 199 de Cutcsa.

Visiblemente molesta con el directorio de la empresa, por no haber castigado a sus victimarios por su condición de propietarios, Mariana denunció lo sucedido a LA REPUBLICA.

Narró que el 24 de febrero, a la altura de General Flores y Chimborazo, cuando la vendedora solicitó descender del rodado en la parada que más le convenía: «El chofer del coche número 404 me respondió: !bajate, gorda de m…!! Acá mando yo».

Tal como lo viene haciendo desde hace tres años, Mariana trabaja permanentemente a bordo de los ómnibus, donde vende bonos de comedores infantiles para darle de comer a sus dos hijos, de 5 y 9 años. Según relató, ese día, a pesar de que en alguna ocasión había sentido el maltrato por parte de guardas y conductores, no se imaginaba lo que le esperaba.

La denunciante precisó que, una vez que terminó su tarea a bordo de la línea 199 con destino al Cementerio del Norte, solicitó al personal de plataforma que le permitieran bajar en la siguiente parada. «Mi solicitud fue ignorada porque tanto el guarda como el conductor estaban muy entretenidos con una señorita que se paseaba con un paquete de papitas fritas dándoles de comer en la boca», comentó.

Explicó que al momento en que el ómnibus comenzada a detenerse, le solicitó al guarda que no la dejara en ese lugar porque era una parada casi desierta, por la que pasan muy pocos ómnibus.

«Ante mi pedido, en ese momento el conductor me insultó, afirmando que en el ómnibus mandaba él».

Mariana confesó que respondió al ataque verbal, manifestando que si seguía insultándola le daría una cachetada. Como la vendedora cumplió con su advertencia, el conductor –según la denunciante–, paró el coche y comenzó a empujarla y sacudirla.

Mariana afirmó que el guarda tomó parte en la riña: «Me dio patadas en todo el cuerpo, las dos últimas en el pecho, al mejor estilo de un karateca. Incluso, me golpeó estando tendida en la calzada».

Según su versión, realizó la denuncia policial en la Seccional 16ª y de allí fue derivada a la 13ª. Aclaró que «si bien los funcionarios fueron detenidos, luego fueron puestos en libertad por tecnicismos y una eficiente intervención de su abogado».

La vendedora fue atendida en el hospital Filtro, se le diagnosticó, según el informe médico, un tajo en mano derecha, contusiones en el pecho a la altura del esternón, así como huellas y marcas de zapato a esa misma altura.

Mariana cuestionó la actitud del directorio de Cutcsa, manifestando que «los agresores no fueron sancionados, ya que eran propietarios y no empleados de la compañía.

De lo contrario, se habría dispuesto el despido inmediato por notoria mala conducta sin ningún tipo de indemnización».

Criticó, además, las inversiones que realiza la empresa para cambiar la imagen, gastando en publicidad y uniformando a sus trabajadores, «cuando no castiga a quienes destratan al pasajero».

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