Luego de irse el presidente Batlle, una llamada alteró la recepción

Amenaza de bomba tensa fiesta del reverendo Moon

El presidente Jorge Batlle, los ex mandatarios Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, senadores, diputados, diplomáticos y jerarcas del gobierno asistieron anoche a la inauguración de la lujosa casa central Federación Universal para la Paz y la Unificación, del reverendo Moon. Fue notoria la ausencia de representantes de la izquierda política.

Luego de sortearse algunas interrupciones eléctricas, sobre las 20 horas llegó el presidente Batlle acompañado de su esposa, los que fueron recibidos directamente por el propio Moon secundado por su señora. Batlle, Sanguinetti y Lacalle mantuvieron un encuentro con el líder religioso, tras lo cual se procedió a cortar la cinta de inauguración de la sede y luego una torta con 4 pisos. Una recorrida por la añeja construcción pautaba la velada, tras los focos de las cámaras y los intercambios de palabras entre Moon y Batlle, quien elogiaba el lugar en inglés: «Beautiful garden». La primera dama era acompañada por la esposa del reverendo, mientras que Sanguinetti se acercó a Lacalle para dialogar en la recorrida.

Todo iba muy bien. El medio millar de invitados se trasladó hacia el fondo de la residencia, donde en la cancha de tenis, cerrada para la ocasión, había decenas de mesas numeradas, una pantalla gigante para la transmisión del evento y varias intérpretes que esperaban el momento para cantar.

A partir de ese instante, la nutrida y severa vigilancia dispuesta por toda la residencia comenzó a mostrarse agresiva hacia la prensa, impidiendo ingresar a la carpa que resguardaba a los invitados. «Salgan inmediatamente, no pueden entrar», afirmaban en forma imperativa y hasta hubo algún empujón.

De pronto algo cambió. Una de las funcionarias de Moon recepcionó una llamada que anunciaba la existencia de una bomba. Esta persona salió gritando de la mansión: «Hay una bomba, y dicen que fueron personas de extrema izquierda». Diez minutos antes se habían retirado el presidente Batlle y Sanguinetti. Comenzó a cundir el caos entre las decenas de funcionarios de vigilancia, se convocó a la Brigada de Explosivos del Ejército, en cuestión de minutos se rodeó el lugar con móviles de la Seccional 7ª de Policía e ingresó un destacamento de Bomberos.

«No se puede grabar ni sacar fotos», decía enérgicamente el encargado de seguridad, «tienen que irse, es una orden superior», repetía. Mientras la intranquilidad se expandía dentro de la residencia, a diez metros unas 400 personas disfrutaban de la velada sin saber lo que ocurría. La orden fue discreción total, no se debía interrumpir la fiesta de Moon y a esa altura de la noche se desconocía si realmente había una bomba y qué potencia podría tener. El diputado Alberto Scavarelli, que a la media hora de la amenaza salió de la ex quinta de Berro, reconoció que desconocía lo que estaba ocurriendo. Lo mismo manifestaron otras personalidades. Adentro permanecían figuras como Luis Alberto Lacalle, el ministro Guillermo Stirling y el senador Wilson Sanabria.

Finalmente se confirmó que la llamada era una falsa amenaza.

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