Convocaron a seguir fortaleciendo el sindicato

Canillitas evocaron ayer la figura de Adrián Trotiño

A las 11 de la mañana se procedió a la colocación de una ofrenda floral al pie del monumento al canillita, ubicado en Colonia y Arenal Grande.

Posteriormente, una hora más tarde, en el Cementerio del Buceo, un importante número de trabajadores depositó claveles rojos sobre la tumba que guarda los restos del fundador del sindicato que nuclea a los vendedores de diarios y revistas.

Cabe recordar que Adrián Troitiño nació en Pontevedra, España, en 1869 y dejó de existir en nuestro país, el 26 de mayo de 1941. La parte oratoria del acto estuvo a cargo de los dirigentes Eddie Espert, Sabino Pérez, Israel Presa y Juan Carlos Silva.

En primer lugar, los oradores lamentaron que no hubiera mayor presencia de trabajadores acompañando los actos en memoria de tan relevante figura.

En los discursos se hizo un repaso de la situación actual del sindicato y la caja de auxilio, así como las perspectivas de futuro.

El dirigente Sabino Pérez dijo que el 26 de mayo es un «día sagrado» para los canillitas, porque Adrián Troitiño dejó lo mejor de sí para formar un sindicato que asumiera la defensa de los intereses de los trabajadores.

En cuanto a la situación que afronta actualmente el sector, los dirigentes coincidieron en que el sindicato atraviesa por un momento difícil como consecuencia de la crisis general que vive el país. Señalaron que próximamente concurrirán al Parlamento, para solicitar la elaboración de una ley jubilatoria acorde a las necesidades de los trabajadores.

Reclamaron el mayor de los esfuerzos de todos los afiliados para mantener vigente la Caja de Auxilio, que atiende a 4.500 trabajadores y sus familias, en un contexto en el que el mutualismo y las instituciones de salud están atravesando una severa crisis.

El presidente del gremio, Eddie Espert, dijo que pese a la situación del país, el sindicato «está funcionando mejor que nunca y ha salido de una enorme cantidad de problemas. A pesar de la disminución en la ventas, nuestra Caja de Auxilio sigue funcionando. Si bien no estamos rebosantes de salud seguimos batallando y caminando juntos para salir adelante».

Tiene razón el señor, el cepo es antipático. No saluda. Uno llega, lo ve, se agacha, le dice «buenas tardes, señor cepo», y el cepo como si nada, incapaz de un gesto, duro, seco el cepo. Antipático, cerrado, y para peor amarillo el cepo, color derrame biliar, como una gigantesca yema de huevo adherida a una rueda de nuestro adorado automóvil. ¡Cepo feo! ¡Cepo malo! ¡Andá, antipático! Con ese color tan molesto. No como el verde, que es el color de la esperanza, el del brote primaveral, el color del mate amargo. Si el cepo fuera verde otro gallo cantaría. ¡Otra que ya te digo es la grúa! Es rústica, ruda, ruidosa. Ronca. No es romántica ni risueña. Usted deja su auto estacionado donde le quede más cómodo, que para eso tiene auto el señor, auto de su propiedad privada, y en un descuido, y por el solo hecho de estar mal estacionado, cosa que es verdad pero estamos en un país libre, viene la grúa y se lo levanta. Usted, que ha visto cómo su nene ha gastado fichas para sacar un juguete de una máquina tragamonedas, con una grúa que nunca levanta ni un miserable osito de felpa, queda asombrado con la facilidad con que levantan su auto.

¿Y si le llevan su auto a la vista de su familia? ¿Y si está presente su hijito que lo admira y lo cree el campeón de todo? ¿Y si el nene le tira del saco y le dice: «Pá, te están llevando el auto tuyo ¿y no pensás hacer nada?». ¿Con qué cara usted le dice que está en infracción, que no tiene derecho a protestar? ¿Cómo le dice usted al nene, que usted está haciendo lo que usted le dice siempre al nene que no se debe hacer? ¿Y si el nene siguiendo su ejemplo violatorio de las disposiciones, porque los nenes siguen los ejemplos de papá, y mañana cruza con la roja y pum? Los practicantes del libre albedrío y defensores de la transgresión, siempre tienen la posibilidad de renunciar al automóvil y hacerse peatones. Entonces podrán doblar sin poner señalero, cruzar con la roja, no hacerle caso al cartel de pare, caminar contra flecha y hasta pararse bajo un cartel de prohibido estacionar. A pie. Pero con el auto, señor, con el auto no porque le vienen los antipáticos, y usted no se puede enojar porque el nene lo está mirando. Y usted vio cómo son los nenes.

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