La enfermera Iris Laureiro fue distinguida por la Organización Mundial de la Salud

Educando para la vida

El 13 de octubre del año pasado, una nota enviada a Iris Laureiro por el representante en nuestro país de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud, afirmaba en uno de sus párrafos: «Nos complace brindarle el merecido reconocimiento a vuestra larga actuación en enfermería en el Ministerio de Salud Pública, tanto a nivel asistencial como docente, a su prolífica actuación en cursos y congresos, pero muy especialmente a sus más de treinta años de fecunda labor y dedicación en el Sanatorio 3 del Centro Asistencial del Sindicato Médico del Uruguay, culminando como Nurse Supervisora del Area Materno-Infantil.»

Luego llegaría la plaqueta y las felicitaciones personales. El viernes 11 de mayo de este año, coincidiendo con el Día de la Enfermera, trabajadores y directivos del Casmu realizaron un acto, en el que reconocieron la labor y solidaridad de Iris Laureiro.

La profesional nos recibió en su escritorio, situado junto a la Maternidad del Casmu, donde todo es austero. Estaba rodeada de carpetas, biblioratos y hasta videos, lo que delata que allí se guardan historias clínicas de los nacidos que han sido controlados por su sector asistencial.

El mayor lujo de este espacio parece ser el enorme ventanal que deja ver el trajinar de quienes transitan por la avenida Garibaldi. «Al comienzo iba sola a ver a los niños que habían nacido con pesos bajos, con alrededor de un kilo. Yo hacía un seguimiento y hablaba con sus padres, que –por lo general– vivían en lugares muy apartados y muchos de ellos en condiciones económicas muy difíciles, con problemas de empleo. Por convenio con las empresas de las cuales eran funcionarios, ellas o sus compañeros contaban con asistencia del Casmu».

La llegada del fotógrafo de LA REPUBLICA interrumpió su relato. Coqueta, cuida su imagen para las tomas de rigor y acomoda su cabello y los pliegues de su chaqueta.

«Me encontraba con madres que no tenían ni la menor idea de cómo amamantar el bebé, bañarlo, higienizarlo, ponerlo en la cuna o hacerlo descansar. Es decir, todo lo elemental para la protección y el cuidado de un recién nacido.

Lo mismo sucedía con padres, que no acertaban la forma de colaborar con su compañera en la atención del bebé. Iba a barrios que hoy son considerados de alto riesgo, y lo hacía en ómnibus. El auto, para trasladarme, lo tuve mucho después», dice sonriente.

Cuando Iris Laureiro fue becada por Salud Pública y el Casmu en 1976, para unos cursos de especialización en el Estado de Israel, se encontró con lo que allí se impartía en salud referente a recién nacidos. Con una adecuada infraestructura, los proyectos podían aplicarse en nuestro país.

Trasmitió su inquietud a varios médicos, y recibió el apoyo de los doctores Peña, De los Santos y Spillman. Incluso, este último comenzó a trabajar con ella en un proyecto que es la base de los que hoy se conoce con la sigla EMI (Educación Materno Infantil).

La propuesta fue luego presentada a la Directiva del Casmu. Pese a que tardó en ser aprobada, Laureiro insistió. Mientras tanto, continuó en forma individual haciendo los seguimientos y las visitas de evaluación a recién nacidos.

Armar el equipo de médicos y técnicos de EMI insumió varios años. En 1986, cuando ya había sido aprobado el proyecto, comenzó a contar con personal de Enfermería. Luego, se incorporarían otros profesionales y en 1996 se dispuso un equipo integrado por tres auxiliares y una jefe de Enfermería, dos ginecólogos, un neonatólogo, un nutricionista, un higienista dental, dos fisioterapeutas y una vacunadora, contándose siempre con el apoyo de la directora del Sanatorio 3 del Casmu, la doctora Milagros Sugo.

«Ella ha sido amiga, consejera y colaboradora entusiasta y permanente de este proyecto», sostuvo Laureiro. Con este equipo las tareas de EMI se desarrollan en base a la atención de niños en alto riesgo, que nacen con pesos de alrededor de un kilogramo o prematuros que requieren una atención personalizada.

También se realizan seguimientos a madres con dudas en el cuidado y atención de los niños, lo que comprende visitas al hogar para la evaluación, coordinación y apoyo. «Hay que destacar que dentro de los trabajos de EMI, se encuentra dar charlas de preparación a las embarazadas, quienes vienen acompañadas por sus esposos, familiares o amigas. Estos cursos tienen una duración de alrededor de nueve clases y sirven para preparar a los padres ante la inminente llegada del niño, que habrá de cambiar, en mucho, la rutina y los hábitos de ambos».

La licenciada Laureiro recordó que «en 1998 asistieron a los cursos 877 embarazadas, en 1999 fueron 865 y en el año 2000, tuvimos 850. Todas ellas son socias de este centro asistencial, pero también, en los últimos tres años vinieron 168 que no pertenecían a los cuadros de afiliados del Casmu. Lamentablemente, algunas no asisten a estos cursos por problemas de horarios en los trabajos.»

El programa de EMI despertó el interés de varios organismos de salud, habiéndose firmado convenios con el INJU, Universidad Católica. Programas similares existen en Chile y Florianópolis, con seguimientos domiciliarios. La experiencia también está muy desarrollada en Israel.

Un trabajo realizado por Iris Laureiro y el médico neonatólogo Miguel Martel, referente a la evolución de niños prematuros o de bajo peso, nacidos y controlados bajo el programa de EMI fue publicado en la revista del Sindicato Médico del Uruguay. La licenciada Laureiro, se apasiona con su trabajo.

El día que sus compañeros y jerarcas del Casmu le manifestaron su reconocimiento alguien dijo: «Esta mujer es madre de miles de niños». También, es probable, que para los recién nacidos que estuvieron bajo su control, ella haya sido un ángel con rostro de clavel moreno.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje