Joven fue armado al liceo y disparó a quien lo maltrataba
El liceal armado, identificado con las iniciales REC, es un adolescente que no tiene antecedentes policiales. Sin embargo esta vez resolvió hacer justicia por mano propia.
Tras concurrir a clase en el turno matutino llevando consigo un arma, a unos 50 metros del establecimiento educativo, sobre las 12.45 horas, salió en defensa de su amigo, un compañero de 16 años que a esa altura se peleaba con quien asiduamente los molestaba, otro joven de 19 años de iniciales RO GF. Al ver tendido en el suelo a su amigo recibiendo golpes del «patotero», el liceal sacó el arma de entre sus ropas y dio dos certeros disparos en un muslo y en la región glútea. Los compañeros de clase, que estaban cansados de la prepotencia del joven de 19 años, escucharon que en el día de ayer, les sería quitada la campera a uno de ellos. Fue así que el adolescente de 14 años tomó el revólver de su padre y pensando lo que pudiera pasar al día siguiente, lo llevó al liceo y después de salir del centro de enseñanza, sucedió la pelea que conmovió a la vecindad.
Tras registrarse la balacera, los estudiantes huyeron del lugar. Mientras tanto, el joven herido de 19 años fue trasladado en primera instancia a la policlínica Malinas, de Punta de Rieles, donde llegó en un auto particular perdiendo mucha sangre debido a los balazos recibidos. Posteriormente fue derivado al Hospital Pasteur.
Pasado poco más de una hora, efectivos de la Seccional 16º y de la División Homicidios efectuaron una redada y en un predio situado detrás del Liceo 45 capturaron a los dos estudiantes: al que había disparado y a su amigo que se tomó a golpes de puño con el joven que resultó herido de bala, de acuerdo a lo explicado por fuentes policiales. Ayer, estos menores estaban detenidos en Jefatura de Policía y hoy serán llevados al juez de Menores para declarar.
El director del liceo se excusó en dar detalles de lo sucedido, máxime teniendo en cuenta que el incidente sucedió en las afueras del establecimiento de enseñanza.
Por su parte el Consejo de Educación Secundaria, una vez constatado el hecho, solicitó información de urgencia, al tiempo que se decidió que una inspección realice una investigación a efectos de saber cómo fueron los hechos.
Mi hijo se defendió
Silvia Conde, la madre del estudiante que concurrió armado al liceo, no encontraba consuelo anoche cuando recibió a LA REPUBLICA en su casa en pleno barrio Punta de Rieles, ante la actitud asumida por su hijo.
«La verdad es que ese grandote ya lo tenía cansado, porque otra cosa no puede justificar que mi hijo hubiera llevado el revólver al liceo». Contó incluso que su hijo le tiene miedo a las armas, e insistió en que se debe haber cansado «de tantas amenazas».
«Me entero que el otro día lo había corrido por el barrio para robarlo. El venía asustado todos los días. Al compañero de mi hijo también lo habían patoteado y le dejaron la cara que ni le cuento».
«Además, yo pregunto ¿qué hacía una persona mayor de edad en la puerta del liceo cuando no va al liceo?
«Pregunté en el barrio cómo es mi hijo. Un botija que no tiene antecedentes. No se puede entender que por defenderse de un malandra tenga ahora que pagar por eso. ¿Dónde estamos?», se preguntó la señora que no ocultaba su sufrimiento.
Afirma que su hijo es un buen alumno, tranquilo «que vive la vida como cualquier otro adolescente. Dijo asimismo que nadie en la casa sabía que se había llevado el arma del padre. «Si yo me entero de eso, voy a buscarlo al liceo, no tenga dudas». Según el relato de la madre, en base a lo que le contó su hijo, una persona (ROGF) intentó sacarle la campera al compañero de su hijo, trabándose éste en lucha. El más chico llevaba las de perder por lo que el hijo de Silvia Conde salió en defensa de su amigo y disparó el revólver.
Después de esto ambos se refugiaron en la casa de Silvia donde personal de la División Homicidios los encontró, aunque esto difiere de la versión oficial que dice que los chicos fueron encontrados a los fondos del predio del liceo, tras una redada en la zona.
Silvia Conde estaba molesta con el procedimiento llevado a cabo por los policías de la Seccional 16ª.
«Lo sacaron como a un malandra, esposado, agarrándolo de los pelos y con un revólver apuntándole a la cabeza, cuando ellos no hicieron nada para no entregarse. Fue humillante».
Sin embargo, tuvo palabras de elogio para la labor de Homicidios.
«Ellos vinieron, se presentaron y pidieron que le entregáramos a los dos, todo en forma correcta. Cuando quisimos acordar la gente de la 16ª apareció con los dos desde el fondo de la casa. Los de Homicidios le dijeron que ellos eran policías y que estaban a cargo del caso. ¿Sabe lo que le respondieron los policías de la 16ª?: ‘¡Y a nosotros qué nos importa!’. Allí discutieron y Homicidios terminó llevándose a uno y los de la 16ª, al otro».
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