Relaciones peligrosas

Como siempre, cuando uno va en el ómnibus aprovecha para entrar en esas meditaciones profundas que, seamos sinceros, utilizamos más para que se pase el tiempo que para resolver un complejo problema filosófico, aunque a veces lo logremos. Salvo que usemos esos momentos para tratar de entender algo sobre las relaciones humanas, especialmente las del hombre y la mujer. Yo creo que ni en un viaje espacial a otra galaxia a uno le daría el tiempo y el cacumen para entender un cachito así, del tan mentado asunto.

Y para ir haciendo boca, vaya viendo: una pareja brasileña tuvo, en 1965, una hija de piel morena como ellos, pero con ojos azules como el mejor amigo de la familia. Augusto, el marido, sospechó que había sido engañado. Ella lo negó. Y desde ese día no se hablaron más, pero siguieron viviendo juntos. Es más, ellos declaran que se quieren mucho. Tanto, que hace poco se casaron, ya que eran concubinos. 35 años sin hablarse y todo hace pensar que seguirán igual. Quizás ellos encontraron la verdadera felicidad: el silencio. Sí, ya sé, usted está pensando en lo bueno que sería que su pareja hiciera lo mismo, por lo menos 3 o 4 días a la semana.

Pero hablando de amor, hay que destacar el de un viudo de Dover, Inglaterra, John Mills, que no ha podido cumplir con el deseo de enterrar a su mujer en el jardín de su casa. Pero no vayan a creer que es por problemas sanitarios o de orden filosófico, le negaron el permiso porque podría devaluarse el costo de las propiedades vecinas. Frente a esta negativa, el viudo amante está gestionando un permiso para embalsamar a su mujer y ponerla en el living de su casa. Claro, la pregunta que surge es si Johnny lo hace por amor o como venganza usando la momia de su mujer como paragüero, como blanco para jugar con los dardos, como perchero o quizás, emparentado con aquel brasileño, para poder decirle todo lo que quiso decirle y nunca pudo porque lo interrumpía. Tal vez quería enterrarla en el jardín para poder bailar una Jiga arriba de su tumba. Vaya uno a saber cuáles son los caminos del amor. Y si no, fíjese en el fulano mormón que juzgaron por poligamia en los EEUU, y que sus cinco mujeres protestaron por la condena. Te digo la verdad, ese tipo se ganó el cielo. ¡cinco suegras! ¿Te lo podés imaginar? Y algo deben tener los mormones, loco, porque fijate que Scott Falater, ingeniero mormón de Arizona de 43 años, fue condenado porque en una crisis de sonambulismo apuñaló a su mujer. Ella pidió clemencia, pero el juez no atendió a sus súplicas ni a las de sus hijos. ¿Podés creer? La había apuñalado y pedía que lo perdonaran.

Ta linda la jodita del sonambulismo.

«Viejo, ¿qué hacías en la casa de la vecina a las 3 de la mañana y en pijamas? – «¿Yo qué sé, debería estar sonámbulo?

Después de todo, la religión mormona puede tener su que ver, ¿eh?

Y como final, aunque parezca fuera de tema pese a que no lo es tanto, vaya mi saludo a la mujer que arrancó de un mordisco los testículos de su violador y que, y esto es lo más interesante, se los llevó a la comisaría para hacer la denuncia. Se los quisieron pegar y no anduvo. Parece que pasó a integrar el coro de la cárcel como soprano. Ella está dictando cursos sobre autodefensa a otras mujeres.

En fin, llegué. Me bajo.

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