Situación laboral, salarios, cantidad de médicos, y Hospital de Clínicas en debate

Puja médica

Si bien desde 1930, cuando se fundó el SMU, resultó victoriosa la agrupación Fosalba, este año se registra una innovación: cinco listas se unieron bajo el nombre de Unión Gremial Médica (Unid Praderi, Siglo XXI, Propuesta, Castells e Independientes) intentando lograr el control del sindicato. La «Unión Gremial Médica» entiende que «ante el cierre de mutualistas el SMU debe tomar una postura pública inmediata sobre el mantenimiento de las fuentes laborales de los médicos». También considera prioritario que «el SMU tome iniciativa en propuestas alternativas al sistema que permitan su supervivencia. No es correcto aumentar el porcentaje del PBI para la salud pero sí redefinir la asignación de recursos y encarar un nuevo modelo de atención, para el cual las mutualistas serán la base del sistema».

La Unión Gremial introduce al debate el tema de la cantidad de médico por número de pacientes. Ante esto afirma que la Facultad de Medicina no puede continuar generando recursos humanos en forma indiscriminada, por lo que propone implementar un sistema de selección posingreso.

Convención Médica

«El Movimiento de Recuperación Sindical», segunda agrupación mayoritaria tal como quedó el mapa de sufragios con las elecciones de 1999, entiende que «los cargos gremiales del Comité Ejecutivo no deben ser rentados. En los hechos, salvo los delegados de este movimiento, todos los demás miembros del cuerpo reciben un salario, y en algunos casos durante los 6 meses posteriores a haber concluido el mandato.

Por otra parte sostiene que el «MSP no ha aportado reales soluciones al sistema, pero sí ha recargado a los usuarios con impuestos a la salud. Creemos que la ausencia de propuestas para un real financiamiento del sistema no es casual, seguramente el gobierno apunta a la sustitución del sistema solidario intergeneracional e integral por los seguros privados, con reducción de la canasta de prestaciones y liberalización de los precios de tal forma que cada quién tenga la salud que pueda pagar. Al mismo tiempo subraya «la necesidad de una nueva convención médica nacional, para cuya realización es imprescindible el liderazgo del SMU.

Los acuerdos de Solís servirán como aporte del gremio al análisis y soluciones para el sistema sanitario que la Convención debe generar. En ese marco el estudio de la creciente precarización del trabajo médico en todos sus aspectos deberá ser de gran relevancia.

El SMU debe proponer

La agrupación «Recambio», constituida hace 6 años, describe que el SMU «no ha estado a la altura en su capacidad de respuesta gremial, del brutal embate que han recibido nuestras condiciones de trabajo y la estructura sanitaria de la población. Vemos con preocupación que muchos colegas no se han acercado a nuestro sindicato, por sentir que el mismo no los ha defendido con la eficacia que esperaban o por no confiar que de su accionar surjan soluciones a su problemática concreta.

El gran desafío –expresa la plataforma– para el SMU es lograr la unificación de todos los médicos cualquiera sea su situación laboral, y en esa acción unitaria lograr rescatar el sentido de pertenencia al mismo. Asimismo consigna que «la última Asamblea resolvió no firmar el documento emanado del Ministerio de Salud Pública por entender que del mismo no surgía una salvación para el sistema.

En otro orden, establece que el Hospital de Clínicas debe ser un ente de referencia nacional como hospital de segundo y tercer nivel, en formación de recursos humanos para la salud y la investigación científica.

Lo que dice la mayoría

La agrupación «Fosalba» dice que «reafirma su propuesta pluralista de encarar los graves problemas comunes construyendo consensos imprescindibles». En cuanto a la defensa y transformación del mutualismo, subraya que «el gran flujo de capital involucrado en la salud en Uruguay (U$S 2.200 millones por año), atrae apetitos de corporaciones internacionales, las gerenciadoras de servicios médicos que asentadas en grandes mercados de los países vecinos intentan extenderse hacia aquí.

Para que el mutualismo no siga cavando su propia fosa debe reestructurarse sin demora, formulando políticas de atención primaria, de uso adecuado de tecnologías y medicamentos, de complementación de servicios entre sus propios componentes y con el subsector público. Una de las propuestas es la medicina zonal. «La crisis actual es una oportunidad histórica para transformar la medicina zonal en un real nivel primario de atención, exigible para una genuina reestructura del mutualismo, generando nuevas plazas laborales, con previsible racionalización asistencial y ahorro en el gasto global del sistema».

No a rebajas salariales

Mientras, la agrupación «Propuesta» nacida hace 14 años, señala que «frente a nuevas muestras recientes de que la política partidaria a nivel nacional continúa presente en las decisiones gremiales e institucionales sobre todo en la agrupación Fosalba (como, por ejemplo, el nombramiento del nuevo director general del Casmu, designado cuando aún no se había reunido el SMU como se había resuelto para estudiar el perfil que debería tener el nuevo director), nos hace redoblar el esfuerzo.

En cuanto al salario médico la crisis actual de las mutualistas nos va a plantear dos graves problemas: el salario médico y su disminución como variable para compensar los déficit y la disminución de los puestos de trabajo cuando se produzcan las fusiones de las entidades desfinanciadas. «Propuesta» dice que «nos oponemos a toda rebaja salarial» y entre otros puntos, acerca del ingreso a facultad e incorporación al trabajo de los médicos jóvenes, la agrupación sostiene: «No nos mintamos más, se ha establecido un sistema perverso con limitación en el acceso a las especialidades cuando el estudiante ya se recibió de médico».

Médicos de Salud Pública

Por su lado, la lista «Avanzar» dice que «la crisis de la salud es estructural, no coyuntural». Entre las prioridades en el SMU, la agrupación indica «participar activamente y liderar el trabajo de análisis y proposición de soluciones al Sistema de Atención de Salud; promover el rápido aumento de los salarios sumergidos en el MSP que perciben sueldos de $2.900; es decir entre tres y cuatro veces inferiores a cargos similares en otros sectores del Ministerio. Reclaman asimismo una idéntica política en el área privada para los salarios sumergidos de médicos generales, pediatras y especialistas médicos que actualmente tienen remuneracones irrisorias, y cuyo mantenimiento constituye «un agravio a su dignidad profesional».

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