Ta brava la cosa, eh
Por Horacio Buscaglia
Nadie duda que la cosa está jodida. Bueno, casi nadie. Hay que descontar a Jorge Batlle que está chocho (de la vida) y a Traverso, que el propio Presidente le demostró en cámara lo bien que le había ido a él (a Traverso) en la vida.
Después, el resto, la lleva bien complicada. Bueno… menos los dueños de los frigoríficos, que fueron los únicos beneficiados con lo de «Libre de aftosa» –a los productores, «con o sin», siempre le pagaron lo mismo– después, con el pretexto de que no iban a vender por la aftosa, mandaron a miles de trabajadores al seguro de paro, se los veía tan mal que le refinanciaron la deuda y resulta que ahora les compran toda la carne que tenían guardada. Un negocito redondito. (Mamá, cuando sea grande quiero ser dueño de frigorífico).
La bocha viene brava. Aunque para las empresas que están tratando de comerse a los entes del Estado, la bocha corre suavecita hacia el lado del bochín. Tanto que Batlle les quiere entregar hasta su propio apellido: la Central Batlle. No hay respeto por nada, che… ¿Y aquello del amor filial?
La cuestión viene torcida, loco, viene de chanfle. Salvo, claro está, que seas director de algún ente. Porque como bien dijo nuestro dicharachero Presidente, hay muchos que no saben un joraca de nada y mucho menos de lo que están dirigiendo. Es decir, esos sí que están bien de butaca. De sillón, habría que decir, porque allí es donde apoyaron sus buracráticos culos y se prendieron de los posabrazos como para que nadie los pueda sacar. Lo interesante es que el propio crítico de esta situación, nuestro Presidente, es quien los puso allí y es el que luego argumenta que los entes no funcionan bien y por eso hay que entregarlos a las manos privadas. ¿Vas chapando?
Te lo digo y te lo repito, la cosa está que arde. A menos que seas católico, ya que entonces nada te puede arder y no sólo porque tus valores valen más que los valores laicos (Valen más de «valer», ¿me entendés? Como de subvención por ejemplo), sino porque aquello de masturbarse no corre, te lo prohibió nada menos que el viejo Santo Oficio (la Inquisición) que ahora le pusieron un nombre más moderno y menos evocativo: Congregación para la Doctrina de la Fe. Y al prohibirte la masturbación te hicieron un favor, porque como dijo aquel antiguo teólogo: «Masturbarse es lindo, pero de la otra forma se conoce más gente».
Te lo vengo diciendo desde hace un rato: la cuerda viene enchastrada. No nos salva nadie. Y si no, lee esta información: «Buena parte del centeno destinado en Escocia a la producción de whisky es tratado con sustancias radioactivas como «cobalto, rayos X o neutrones veloces».
Sonamos. No vamos a poder disimular al llegar tarde a casa, porque al apagar la luz vamos a tener un brillo verdoso incandescente.
Te lo dije, la cosa viene muy jodida.
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