Llueven denuncias contra el Hospital de San José
El representante nacional manifestó a LA REPUBLICA que el eje de sus preguntas apunta a conocer «qué medidas se han tomado para evitar las largas colas que se producen en dicho hospital, a los efectos de conseguir hora para poder ser atendido por los médicos».
En este sentido, cabe señalar que hasta hace menos de un mes, muchos pacientes debían aguardar a la intemperie hasta más de cinco horas para conseguir un número.
Sellanes señaló también que deben conocerse públicamente «las medidas tomadas en referencia a los robos producidos en el centro asistencial, si es que efectivamente se tomaron y a qué resultado». También preguntó si se indentificó a las personas involucradas en los hechos.
Por otra parte, el parlamentario manifestó su inquetud por conocer detalles sobre el privatizado servicio de limpieza.
Al respecto, interpeló a las autoridades en torno a cómo se realizó el llamado para contratar a dicha firma, a cuánto asciende el monto del contrato, quién controla el rendimiento del personal, si le exige a los funcionarios capacitación para realizar dicha tarea y qué función desempeñan los auxiliares que deberían hacerse cargo realmente de dicho servicio.
Sobre los medicamentos, el diputado Sellanes solicitó que se aclare el criterio utilizado para su adquisición. Es decir, si se efectúa por licitación o compra directa.
En relación a los puestos de trabajo, los cuestionamientos refieren a si el hospital cuenta o no con un profesional dietista y «cuántos cargos de cocinero existen y si efectivamente cumplen con su función».
En cuanto a los ascensos, las dudas se centran en el sistema, calificaciones empleado y quién es la persona responsable de efectuarlos.
Otros cuestionamientos se relacionan con las policlínicas barriales del departamento, ya que reiteradamente –y como informó LA REPUBLICA en ediciones pasadas– usuarios y vecinos han manifestado su disconformidad y denunciado que no son atendidas en forma adecuada, «en relación a medicamentos, especialistas y exámenes indicados por los médicos».
Asimismo, la problemática afecta también a los propios funcionarios, ya que se desconoce «si está funcionando en forma adecuada la asistencia integral» a que los mismos tienen derecho y si cuentan con los medicamentos necesarios para su atención. La cantidad de sumarios realizados a los funcionarios en el Hospital maragato tampoco se conoce «ni qué consecuencias han tenido para los mismos».
Para el diputado Sellanes, especial gravedad revisten las denuncias efectuadas por un experto médico anestesista del propio centro asistencial, el doctor Eddie Romero, «en relación a que la máquina de anestesia actual destinada a cirugía de niños no tiene las garantías necesarias por falta de alarmas y de capnógrafo».
El profesional precisó que de acuerdo a los criterios de la Sociedad de Anestesiología del Uruguay, es imposible aplicar anestesia a los pequeños en el nosocomio maragato, porque se considera que «la máquina de anestesia actual no tiene las garantías necesarias y es obsoleta».
Denunció, en una carta dirigida a la Junta Departamental de San José, entre otras gravísimas irregularidades, que «ha sucedido que en medio de una intervención quirúrgica, nos quedamos sin oxígeno porque los aparatos medidores de la presión del balón de oxígeno están descalibrados y la máquina de anestesia no avisa que baja la presión del oxígeno».
«Seguir trabajando en estas condiciones, no nos exime de culpa si sucede un accidente anestésico intraoperatorio, nos hace cómplices por no denunciar las condiciones de trabajo», advirtió el médico maragato.
Finalmente, Eddie Romero afirmó que tampoco el block quirúrgico del hospital cuenta, aparentemente, «con los elementos suficientes para realizar las intervenciones que se requieran».
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