Crean en San Luis organización de pescadores artesanales
El pasado sábado 5, poco antes de las 11 de la mañana, frente a la cabaña de Elsa Peña, en la playa de San Luis, entre chalanas que dormían sobre la arena, mujeres y hombres de la pesca artesanal comenzaron a concretar un muy viejo anhelo.
En efecto, tras un informe de la propia Peña, una nutrida asamblea del sector ratificó por unanimidad el propósito de crear la organización que la representará y defenderá sus derechos en todos los casos que se presenten.
A la asamblea asistieron los abogados Daniel Pereyra Manelli y Héctor Zapirain, quienes brindarán asesoramiento jurídico a la nueva asociación, que en el correr de las próximas semanas aprobará sus estatutos y comenzará los trámites necesarios para obtener la personería jurídica.
Estos y otros aspectos formales serán temas de una próxima reunión, prevista para finales de mayo, que ya está preparando la comisión provisoria de cinco integrantes electa en la asamblea del pasado sábado.
Mientras tanto, esta comisión provisoria podrá intervenir en todas las situaciones que origine la actividad de este sector laboral, que hasta el momento y pese a su importancia numérica carecía de organización representativa.
Regularización
Según se coincidió en afirmar durante la asamblea, uno de los objetivos prioritarios de la asociación será regularizar a corto plazo el asentamiento que tienen en San Luis numerosas familias cuyo medio de vida es la pesca artesanal.
Este asentamiento sólo es «tolerado» por las autoridades y por ello se juzga necesario iniciar gestiones para legalizarlo de acuerdo con las normas vigentes en la materia, según se dijo en la asamblea.
La imperiosa necesidad de regularizarlo obedece al hecho de que, ubicado a pocos metros de la costa, es un centro de trabajo para quienes se dedican a la pesca artesanal, una muy dura actividad que exige vivir cerca del mar.
Por esa razón, la asamblea consideró indispensable obtener un pronunciamiento oficial que asegure la permanencia del asentamiento, ya que en caso contrario persistirá la posibilidad de un desalojo masivo que dejaría sin medios de subsistencia a varios centenares de familias cuyos ingresos provienen de la pesca artesanal.
«Si nos sacan de la costa nos quedamos sin posibilidades de trabajar, porque el mar es nuestra fuente de ocupación. Por eso debemos estar totalmente seguros de que no habrá ningún tipo de problemas», dijeron varios pescadores a LA REPUBLICA, único medio presente en la asamblea.
Mejores viviendas
Quienes se dedican a la pesca artesanal viven mayoritariamente en pequeños ranchos precarios de madera y chapa que construyeron directamente sobre la arena, a escasa distancia de zonas inundables carentes de servicios básicos. Pueden edificar viviendas mejores pero no lo hacen porque al no estar regularizado el asentamiento no saben si podrán conservarlas o deberán abandonarlas tarde o temprano como ha sucedido en otros pesqueros.
Esa incertidumbre desaparecerá cuando invertir en nuevas viviendas no suponga un riesgo para toda esta gente que cuenta con reducidos ingresos zafrales:
«Queremos vivir mejor pero no podemos edificar si no tenemos la certeza de que habrá regularización. De otra manera nos arriesgamos a perder todo lo que logremos juntar para hacer casas mejores y no seguir viviendo en estos ranchitos», explicaron en San Luis a LA REPUBLICA.
Con la dotación de servicios que posibilitarán las nuevas viviendas mejorará sensiblemente la calidad de vida en esta comunidad productiva que muy pronto iniciará gestiones para obtener el derecho legal de permanecer en la franja costera que ocupa desde hace unos ocho años.
«Para lograr eso y otras cosas debíamos unirnos, porque juntos tendremos más fuerza», dijeron varios pescadores a LA REPUBLICA.
Compartí tu opinión con toda la comunidad