Tiene la palabra

Clientelismo en el ministerio del interior

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estimado director, agradeciendo desde ya la posibilidad que me otorga de poder hacer uso de mi libertad de expresión, me refiero al viejo tema del pago de favores dado por el clientelismo político, muchas veces obligan a investir a determinadas personas en cargos de confianza, haciéndole daño a instituciones tan vitales para la sociedad como lo es la Policía. Desde mis tiempos de joven imberbe en que nos implantaban el ideal de servir a la «patria que te necesita y la ciudadanía te reclama», puedo decir que no tuve el placer de conocer a un ministro del Interior que «lleve la camisa con el blasón de la Policía Nacional», no culpo al Gobierno en su totalidad pues aquí no se trata de lavarse las manos a lo «Poncio Pilatos». La culpa es de todos nosotros, integrantes del gremio policial y principalmente de los altos mandos los que a cambio de un sillón, algunos vales de nafta, un vehículo a su disposición y algún otro privilegio mundano, basados en la paupérrima mentalidad de «los demás que se arreglen» nos llevan a la triste situación en que vivimos.

Fiel ejemplo de ello son los reiterados ofrecimientos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho al ministro del Interior de nuestro país, en base a la actuación destacada de más de cincuenta policías (oficiales y suboficiales) con informes destacados por parte de autoridades extranjeras que lo avalan. El capricho de un solo hombre que vende su imagen de adentro hacia afuera con aspiraciones obviamente políticas, pero que a sus subordinados les da la espalda, cercena terriblemente la representatividad policial de nuestra nación ante una organización humanitaria de renombre mundial. El escribano Stirling quiere policías honestos, dignos de su uniforme. Pero sepan señores lectores que si después de completar la secundaria, cursar tres años de estudios universitarios bajo un régimen disciplinario riguroso, le pagamos a esa persona cinco o seis mil pesos y cuando éste quiere superarse económicamente buscando representar a su país en forma honrosa y honesta, le decimos que no –¿qué expectativas puede tener esa persona?

Creo firmemente que las comparaciones son odiosas, pero preguntémosles a nuestros primos mayores del Ejército, por qué hace más de cincuenta años que salen al exterior en misiones con grandes contingentes y en similares situaciones a nosotros, porque sus compensaciones como ser: derechos a importaciones de bienes, jubilaciones adicionales y otros menesteres les son pagas como es debido y nuestros expedientes van y vienen por los diferentes despachos ministeriales. La respuesta es: ellos son organizados, ellos tienen un líder con don de mando que los apoya y dice «acá nos arreglamos todos».

He sido muy extenso en mis palabras, pido disculpas y quiero agradecer finalmente a los únicos «policías ejecutivos» (a mi humilde criterio) que llevan puesta la camiseta, dentro del Ministerio del Interior, el subsecretario doctor Daniel Borrelli, y la doctora Gabriela Heblin, incansables titanes que en más de una acalorada discusión con sus colegas han defendido aquellos tan lejanos y olvidados principios de la unión y el espíritu de cuerpo. Muchas gracias.

C.I: 1.537.769-2

 

Greenpeace ha vuelto

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La organización pone en marcha el primer generador solar conectado a la red eléctrica y reclama el fin de las energías sucias. Renovando su reclamo por el fin de las energías sucias, la organización ambientalista Greenpeace inauguró su sede en Buenos Aires, la primera instalación solar que genera electricidad conectada a la red pública en Argentina. Para Greenpeace, «éste es el tipo de soluciones que deben ponerse en marcha para mitigar los impactos de las energías sucias, como es el caso del cambio climático que padecemos en Argentina y en todo el mundo». Se trata del primer dispositivo fotovoltáico que se integra a la red eléctrica en el país.

La sede de Greenpeace recibe simultáneamente energía de la red pública (en este caso de Edenor), y de sus paneles solares instalados en su fachada. Así se reduce el consumo de energía de la red y se suministra a la misma electricidad solar cuando se genera por encima del consumo.

«La organización retiró hoy el medidor de energía de la compañía Edenor y en su lugar instaló medidores digitales que miden la electricidad consumida y la entregada. Greenpeace procura una normativa que obligue a las compañías eléctricas a colocar este tipo de medición para que los usuarios puedan instalar paneles solares en sus viviendas», explicó Juan Carlos Villalonga, coordinador de Energía de Greenpeace Argentina.

Este tipo de instalaciones permite el uso de la energía solar en las ciudades, tanto en edificios como en viviendas. «Se trata de la aplicación más importante que posee la tecnología solar a nivel mundial y es la más relevante de cara al futuro», agregó Villalonga.

En Argentina aún no existe ninguna normativa que permita el uso de esta tecnología. «Es preciso que se establezcan normativas que permitan y alienten el uso de la energía solar fotovoltáica integrada en edificios», dijo por otra parte el Lic. Manuel Fuentes, de Greenpower, compañía dedicada al desarrollo de proyectos en energía renovables y que ha cooperado en el diseño del proyecto de la sede solar de Greenpeace.

«Greenpeace Solar» se llama el proyecto presentado por la organización que incluye el desarrollo de su oficina solar y una serie de iniciativas que incluyen el establecer un marco regulatorio favorable a este tipo de instalaciones y el desarrollo de un ambicioso programa de «Cinco mil techos solares», a desarrollarse en los próximos tres años. «Redirigir el gasto que hoy se hace en energías sucias, como la nuclear, hará posible desarrollar una nueva industria como la solar, basada en una energía limpia y con un futuro inmenso por delante», agregó Villalonga.

Más Información: //www.greenpeace.org/

[email protected] Tel: + 58 2 2418832 Fax: + 58 2 2435835 Dirección: U.S. P.O.Box Suite CCS 2371 4440 N.W. 73 Av. Miami, FL 33166 [email protected]

 

El pueblo, juez de los jueces

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Cuando estaba investigando el Crimen de la Ternera, fui a pedir el expediente al Archivo de la Nación. Hacía 50 años que había terminado el juicio. En el archivo, me dijeron que no me podían mostrar el expediente, porque era secreto. Pedí entonces una entrevista con la ministro de Cultura de la epoca, que era la doctora Reta. Luego de pensarlo, decidió autorizarme a verlo, aunque la autorización no sirvió de gran cosa, porque al expediente lo habían robado, o al menos eso fue lo que se dijo.

El Uruguay es particularmente hipócrita. Queda para los filósofos explicar, si es hipócrita porque tiene el juicio escrito y secreto, o si, la gallina está antes que el huevo. Lo que sí es totalmente seguro es que esas dos cosas están vinculadas estrechamente. El punto es entre la Justicia y la prensa y la publicidad de lo que se hace.

Nuestra Constitución de 1830, decía que los juicios debían ser públicos y con jurados populares. Nunca se cumplió con esto. Todavía hoy el proceso penal es secreto, y el civil es casi secreto. A los jueces no les gusta público en las audiencias. Cuando va la gente a las audiencias les preguntan para qué van, les sacan las sillas, y ahora se ha impuesto la moda de prohibirles directamente el acceso.

Yo alguna vez pregu
nté por qué se prohibía el acceso del público, y la respuesta fue que los testigos se ponían nerviosos. Pero estamos en el mundo del secreto. En el proceso penal, se elaboró cuidadosamente la teoría del estigma, con lo cual se logró llevar el secreto al nivel de encriptación. Así uno ve en la prensa a autores de delitos graves, como GPM, con sus peligrosos cómplices PDA y GTO. Después de resguardarles el anonimato (para evitarles el estigma), la gente está habituada que GPM y PDA, y GTO, andan en la calle a veces disfrutando de un nivel de vida muy superior a la gente trabajadora. La teoría del estigma es desde luego errónea en casi todos sus aspectos y habría que suplantarla por la teoría del perdón social, pero esto es muy difícil como todos los elementos que rodean al derecho penal.

En los Estados Unidos, el proceso es público, y la prensa les saca a los delincuentes todas las fotos que quiere. Los jueces, llegan a tener audiciones de televisión y radio, donde hablan una o dos veces por semana e informan a la población de sus derechos y la actividad del Juzgado. Los mismos jueces en la mayoría de los Estados son electos popularmente, y es lógico que acostumbren a comunicarse con sus electores.

Estoy convencido, que en este tema, tenemos que desarrollar la profesión del periodista jurídico que puede ser periodista y/o abogado y/o escribano y/o juez. Un periodismo de estas características debiera hacer una cobertura crítica de lo que pasa en el mundo judicial, e informar a la Justicia de lo que pasa en ese mundo, tan importante. El tema, debe ser revisado.

Normalmente está dominado por una excesiva ansia de reserva de las profesiones jurídicas y fundamentalmente de los jueces. Olvidan las lecciones del maestro Couture «el pueblo es el juez de los jueces».

CA

 

Insensibilidad de un chofer de ómnibus

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El día 10 de abril a las 9.45, mi esposa iba en bicicleta por la Avda. José Pedro Varela en dirección a la Avda. Dámaso A. Larrañaga y a la altura del estacionamiento del Hospital Policial fue atropellada por el ómnibus de Cutcsa matrícula 40.015, que iba en su misma dirección y a alta velocidad.

Según los testigos que había en el lugar, el chofer siguió su camino y hubo que ir a buscarlo. Cuando llegó al lugar donde se encontraba mi esposa tirada en la calle una persona le increpó: la atropellaste de frente. El chofer, sin importarle el estado en que se encontraba ella, lo único que le dijo fue: ¿no es verdad que te toqué de costado, que no te atropellé de frente?

Nótese que a este señor lo único que le preocupaba era salvar su responsabilidad. Pero de todas formas admitió que la atropelló, cosa que no hizo en el parte policial, ya que allí declaró que miró por el espejo retrovisor, vio una persona accidentada y detuvo su vehículo para prestarle asistencia. Increíble, ¿no?

Mi esposa desde ese día está en reposo absoluto, ya que a raíz del accidente tiene doble fractura de cadera. Nunca, desde ese día, este señor fue capaz de comunicarse con nosotros para preocuparse por el estado de salud de ella, para preguntarnos si necesitábamos algo, nada, ni tampoco por supuesto lo hizo ningún representante de Cutcsa.

Demás está decir los perjuicios morales, económicos, etc., que nos está acarreando esta situación. Me pregunto yo, ¿adónde hemos llegado los habitantes de este país, o algunos por lo menos, que no nos interesa más nada que salvar nuestras responsabilidades, aunque ello represente el perjuicio de otras?

De todas formas, no pierdo las esperanzas de recibir aunque más no sea un llamado, una señal, o algo que me haga pensar que no estamos tan perdidos, ni tan insensibles hacia el sufrimiento de los demás; para lo cual dejo mi nombre y mi celular, ya sea para aportar datos sobre aquel día o aunque más no sea, recibir alguna voz de aliento…

Fernando De Rogatis – 099 138 661

 

Ya existe el impuesto a los perros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Es muy lamentable la falta de conocimientos y de sentimientos de una lectora del Interior ya que se ve que en su departamento, no se exige el pago de la Patente de perros, pero en Montevideo sí, se exige y el dinero recaudado se destina supuestamente a la Lucha contra la Hidatidosis. La suciedad en las ciudades y en las playas son el producto de la educación que los uruguayos recibimos en nuestras casas.

Los perros hieren menos gente que los automóviles manejados por menores, mayores en estado de alcoholismo, o inconcientes que no deberían tener permiso de conducir, como también hacen mucho menos daño que los asaltantes o asesinos que pululan en nuestro país. Por cada persona herida por un perro, se registran miles de asaltos y asesinatos cometidos por seres humanos.

Por otra parte las obras sociales, deben ser encaradas por el gobierno nacional, que debe dejar de ser divertido, tener un poco de dignidad y decidirse a gobernar para quienes lo votaron y no para aquellos que financiaron sus campañas electorales. Lamentablemente la culpa de todo no la tiene el chancho, sino quien le rascó el lomo.

Carlos Deambrosio de Vecchi

 

A los lectores

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