"Sólo tenemos gente alfabetizada; decir otra cosa es pura soberbia"

–¿Qué actitud hay que tener ante los activos intangibles?

–Los activos intangibles son las ideas inventivas, que no son sólo los inventos industriales. Son los descubrimientos en microbiología, en biogenética, sobre todo en biogenética vegetal, de procedimientos industriales y farmacéuticos, en descubrimientos terapéuticos o de organización financiera, culturales, de entretenimiento.

En las últimas cuatro décadas los países más desarrollados, principalmente Estados Unidos y los países de Europa, han intentado apoderarse de los activos intangibles. Por eso han buscado imponerle a la sociedad universal, mediante tratados y convenciones internacionales, mecanismos por los cuales los países se apoderan por cada vez mayor cantidad de tiempo de las ideas. En el Instituto de Derecho Civil de la Facultad de Derecho hicimos un informe, lo presentamos a la Comisión de Educación del Senado, que está estudiando leyes de propiedad intelectual, en el que somos muy críticos con el sistema. Desde el hombre de Cro-Magnon a la fecha, en el 99% de ese proceso, salvo los dos últimos siglos, la sociedad humana compartía generosamente las ideas. En los últimos dos siglos las posibilidades de compartir solidariamente las ideas se han ido restringiendo. Hay áreas de conocimiento en que el creador se apropia de ellas, que muchas veces no es el creador sino el que la registró. Y esto tiene un efecto monopólico doble: lo que yo inventé nadie lo puede usar y el que lo use me lo tiene que pagar. Pero además impido que esa persona pueda inventar lo mismo que yo. Y está probado que lo que usted inventa hoy, mañana yo lo puedo inventar sin copiárselo. Si uno mira el desarrollo jurídico de esto, es patético. El Uruguay, en 1941, en su Ley de Invención, decía que no se protegía la patentabilidad de los medicamentos de uso humano. Y las naciones desarrolladas, sosteniendo que de esa forma no habrá inversión extranjera, nos obligaron, a partir del 18 de enero de 2000, a aceptar un sistema de patentabilidad de los medicamentos de uso humano. Por eso hoy los medicamentos para atender el sida, el tratamiento individual, salen 15 mil dólares por año, mientras que el costo es de 500 dólares por año. Hoy tenemos una tasa bruta de escolarización muy baja. Esta tasa es ver qué jóvenes van a la enseñanza terciaria entre los 19 y los 24 años. Y los canadienses son dos veces la tasa de los uruguayos. En estas condiciones no competimos. En investigación y desarrollo estamos en la mitad de Nueva Zelanda. ¿Es que vamos a salir adelante por milagro, porque los uruguayos somos genios? Sólo tenemos gente alfabetizada y todo gracias a José Pedro Varela, hace 125 años. Decir otra cosa es pura soberbia.

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