Ojos uruguayos en Irán
Gabriela González debutó en la escena literaria en 1993, con una novela titulada «Hijos de quién», que alude al rostro oculto de la juventud alienada en una gran urbe moderna.
En 1998, publicó «Una luz en el corazón, mi camino hacia el Islam», un libro autobiográfico donde narra su transformación espiritual.
Posteriormente, salió el mercado «La mujer musulmana es un ángel de luz», donde la autora asume una valoración moral del rol del sexo femenino en las comunidades islámicas.
En octubre de 1999, nuestra compatriota participó en el Congreso Mundial de Mujeres Islámicas, celebrado en Teherán, en homenaje a los cien años del nacimiento del Ayatolá Jomeini, fundador de la república islámica iraní tras la caída del Sha.
En entrevista concedida a LA REPUBLICA, la escritora uruguaya recordó su experiencia en el foro mundial de mujeres islámicas, manifestándose sorprendida y fascinada por lo que considera «un mundo totalmente diferente». Destacó, particularmente, el «equilibrio emocional de los iraníes».
Gabriela González afirmó que «la mujer es un pilar fundamental en todas las culturas. La mujer islámica en particular, tiene un gran sentido del pudor y está tan sometida a Dios como los hombres».
Nuestra entrevistada consideró que la gran diferencia entre los occidentales, es que los orientales tienen incorporado el sentido de lo sagrado.
Según la autora, en la sociedad islámica «se respira honestidad en todos los entornos».
Para Gabriela González Marrero, contrariamente a lo que sucede en Oriente, «los occidentales han perdido el sentido de la sabiduría».
Preguntada en torno al contenido de su nueva entrega literaria, la autora dijo que se «trata de un gran viaje interior».
Explicó que, durante su experiencia de participación en el congreso de mujeres musulmanas, pudo confirmar que en los países islámicos el papel del sexo femenino es muy importante. Como ejemplo, aseveró que tanto el parlamento libio como el egipcio tienen más mujeres que el Poder Legislativo uruguayo.
Incluso, comentó que el Ministerio de Cultura sirio desde hace diez años es ocupado por una mujer.
La escritora afirmó que «todas estas mujeres, muy equilibradas en el plano emocional, tienen a la familia como algo sagrado. Además, se desempeñan en diversas actividades y disciplinas, como la ciencia y el arte».
Aclaró que, al igual que en occidente, estas féminas luchan por conquistar nuevos espacios en la sociedad y dignificar su condición. «La diferencia es que ese esfuerzo se hace mancomunado con el hombre y no en competencia, como sí sucede en la sociedad occidental».
Explicó que a medida que fue conociendo a la mujer islámica, se tornó más autocrítica de la cultura occidental en la que fue formada.
Gabriela González explicó que, contrariamente a lo que se piensa, la mujer islámica no está sometida. «Incluso, el adulterio es tan castigado en el hombre como en la mujer, que siempre es dignificada».
Acusó a Occidente de dar una visión del Islam » que es tergiversada y malintencionada, lo que se puede confirmar cuando se entra en contacto con esa cultura».
Recordó, además, la influencia de la cultura islámica en España, herencia cultural que luego se traslada naturalmente a las colonias en el proceso de conquista del Nuevo Mundo.
Gabriela González Marrero definió su proceso de conversión espiritual como una permanente búsqueda de la verdad, afirmando que el camino «es abrir el corazón y el intelecto». Atribuyó los miedos contemporáneos occidentales a la ignorancia.
Retornando al análisis del libro que será presentado en la presente jornada, la autora dijo que se trata de una reflexión profunda acerca de la cultura islámica, que recoge su propia experiencia en contacto con esa comunidad.
Según la escritora, la enseñanza de los profetas –ya sea cristianos, musulmanes o judíos– no se contradice sino que se complementa. A su juicio, en Occidente «es posible retomar el camino y vivir de otra manera».
Gabriela González manifestó que todos los días reza oraciones cristianas y musulmanas, a los efectos de reafirmar su fe en el camino de la espiritualidad.
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