Desde el asiento de los bobos

El regreso de Raulito

Por Horacio Buscaglia

 

Estaba aburrido cuando sube un niño con su padre y le veo cara conocida… ¡pero claro, si es Raulito, El Preguntón! Casi no lo reconozco porque viene de túnica y con un sombrero de lana encasquetado hasta la nariz. Hacía tiempo que no lo veía.

Paro la oreja y al ratito se escucha:

Raulito: Papi, ¿es peligroso ser uruguayo?

Padre: ¿Cómo? ¿En qué sentido me lo decís?

R: En el sentido de correr algún riesgo, ¿qué pensabas, que te lo decía en el sentido de las agujas del reloj?

P: Bueno, achicá un poquito, eh. Que hayas pasado a segundo no te da derecho a humillar a tu padre. Y vamos a ver, ¿por qué vamos a ser peligrosos?

R: Yo veo que Batlle y Bensión están tan preocupados por el riesgo país, que debe ser muy bravo eso. Debe ser peligrosísimo.

P: Eso se refiere a unas cuestiones económicas…

R: Ah, tiene que ver con el riesgo que corre la gente de quedarse sin trabajo o el riesgo a no tener para comer… el riesgo país se mide por lo que se hace para combatir el desempleo, por lo que se invierte en salud, en educación y todas esas cosas, ¿verdad?

P: Medirlo así es muy peligroso.

R: ¿Para quién?

P: Esteee…

R: Eso sí, Batlle está «contentazo» por cómo lo calificaron, se ve que le pusieron una buena nota ¿Tendrá que ver con la actitud de cacahuete que tuvo con Bush?

P: No se dice cacahuete

R: ¿Qué está mal, lo de caca o lo de huete?

P: Dejalo así

R: Dijo que «eso nos permitiría crecer a partir del esfuerzo que vamos a hacer todos». Digo yo ¿Cuando Batlle dice «todos», se refiere a los de siempre…?

P: ¿A nosotros decís?

R: Claro… ¿o también se incluye él y sus amigotes de las finanzas?

P: Habría que ver.

R: Ya lo vimos. En el paquetazo de diez medidas que presentó el lunes, no figura ni uno.

P: Es cierto.

R: Y ahora decime la verdad… un padre no puede mentirle a su hijo…

P: A la pucha, ¿qué me irá a preguntar este?

R: ¿Qué le hiciste vos a las vacas?

P: ¡Eeehh!

R: Sí. (se para sobre el asiento y comienza a gritar) Sí, confesá, confesá vos y todos lo que están en este ómnibus… confiesen sus crímenes de lesa vacunidad…

P: Raulito, por favor, callate que todos nos miran.

R: No, no acallaran mi voz como si fuera un mugido y aunque seas mi padre, no seré cómplice de tamaña aftosidad.

P: (Metiéndole una cortita, casi imperceptible en el hígado) (Raulito se dobla y el padre lo abraza, lo baja y lo acaricia) Tranquilo, Raulito, tranquilo…¿qué te pasó? Te volviste loco.

R: ¿No fuiste vos y todos los que van aquí, los que trajeron la aftosa al país?

P: Tás loco. ¿Quién te dijo eso?

R: Batlle, ¿si no por qué les va a hacer pagar a vos y a todos, un 3% más de IVA?

P: ¿?

R: Una última, viejo ¿la dictadura fue una epidemia

P: Y… en cierto sentido…

R: Ah, entonces Batlle es coherente, la aftosa te la hace pagar a vos y la dictadura se la hace pagar a los militares antigolpistas.

P: Vamos a bajar.

R: Si no me compras un alfajor, te denuncio a Amnistía por el golpe en el hígado.

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