Se cumplen 120 años del fallecimiento de Jacinto Vera, quien sería canonizado

La Iglesia evoca a su primer obispo

Si bien en todas las misas de la presente jornada se recordará al obispo «gaucho», como se lo denomina en el ámbito eclesiástico, habrá celebraciones especiales en las diócesis de Montevideo, Canelones y Maldonado.

Según sus seguidores, fue su profunda unión con Dios, la prioridad por el sacramento de la reconciliación, su adhesión al Papa (Pío IX y León XIII), su pasión por la Virgen del Carmen, una preocupación constante por las vocaciones sacerdotales, su estímulo a la participación del laicado en la Iglesia (fundando el Club Católico) y su interminable peregrinar hasta el último rincón del país, que hicieron que, al morir, monseñor Jacinto Vera fuera proclamado santo.

En 1935 se inició el camino hacia el Vaticano para llevar a monseñor Vera a los altares como beato primero y como santo después. Actualmente, es Siervo de Dios (rango previo a la beatificación y a la santificación).

En Uruguay existe una Comisión pro canonización de monseñor Jacinto Vera que trabaja para dar a conocer su vida, estimular la devoción hacia su figura y pedir que se difundan las gracias o favores recibidos mediante su intervención al tiempo que se reciben donaciones para sustentar los gastos del proceso. La sede de la comisión se ubica en la Conferencia Episcopal Uruguaya. Monseñor Jacinto Vera nació el 3 de julio de 1813. A los 27 años de edad fue ordenado sacerdote, el 6 de junio de 1841. Casi dos decenios más tarde comenzó a dirigir la jurisdicción en territorio uruguayo, tras su designación como Vicario Apostólico, el 4 de octubre de 1859. En 1878 fue ordenado primer obispo de Montevideo y falleció el 6 de mayo de 1881 en Pan de Azúcar. Recorrió varias veces todo el territorio nacional en misiones evangelizadoras, fundó el Seminario y trajo numerosas congregaciones religiosas. Fue un firme defensor de los derechos de la Iglesia, siendo desterrado a Buenos Aires entre 1862-1863 por un entredicho con el gobierno.

Según sus seguidores, toda su trayectoria dejó el ejemplo de un hombre bueno, de un sacerdote ejemplar volcado a atender a los más pobres y como obispo organizó la Iglesia desde su base. Murió en Pan de Azúcar el 6 de mayo de 1881 con fama de santidad. Se le considera «Padre y Pastor de la Iglesia Uruguaya».

En las diócesis de Montevideo, Canelones y Maldonado se llevarán a cabo diferentes celebraciones especiales, recordando los 120 años de la muerte del primer obispo uruguayo. Estas son algunas de las actividades previstas.

 

Montevideo

Catedral de Montevideo (donde se encuentra el mausoleo con los restos de monseñor Vera), a las 11 horas el arzobispo, monseñor Nicolás Cotugno, presidirá una misa.

-Parroquia «Nuestra Señora del Carmen» en el Cordón (donde se encuentra el corazón del obispo) 19 horas misa.

-Parroquia «San Antonino»- Caraguatay 2086, ubicada en el barrio Jacinto Vera. Misa especial a las 10 horas y a las 19 horas se efectuará una representación teatral «El obispo Jacinto Vera, nuestro más preciada herencia» e inauguración del mural exterior con la presencia del arzobispo.

 

Canelones

Parroquia de Canelones (por haber sido monseñor Vera párroco de la Villa de Guadalupe).

Misa a las 10.30 horas presidida por el obispo, monseñor Orlando Romero.

 

Maldonado

En Pan de Azúcar, misa campal frente a la casa donde falleciera el primer obispo uruguayo, a las 16 horas, presidida por el obispo, monseñor Rodolfo Wirz, presidente de la Comisión pro beatificación de monseñor Jacinto Vera.

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