Afirman que el gas natural no es un combustible ecológico
Durante el encuentro, el disertante se refirió al ingreso del gas natural a nuestro país, que en dos años ocupará un lugar preponderante en la matriz energética nacional.
Honty negó que el gas natural sea un combustible ecológico como afirman algunos voceros gubernamentales. «Esto hay que desmentirlo categóricamente. La única ventaja real que tiene el gas natural sobre el petróleo y el carbón es que no contiene azufre».
Afirmó que junto con el dióxido de carbono, el metano y los óxidos de nitrógeno son los principales gases de efecto invernadero, ya que «el gas natural tiene menos dióxido de carbono que el petróleo, pero está compuesto en un 90% por metano. Según Honty, «el metano tiene un potencial de calentamiento atmosférico 56 veces mayor al del dióxido de carbono. En la combustión del gas natural no hay problema con el metano, pero sí lo habría en las fugas. Un país como EEUU, con una gran capacidad tecnológica, tiene fugas del 1% de gas natural».
El especialista del Ceuta señaló que dada la necesidad de ofrecer un mercado interesante para las empresas, los estados regionales logran inversiones en el sector energético. «Una opción consiste en exoneraciones tributarias», poniendo como ejemplo al Gasoducto Cruz del Sur.
La inversión ronda los U$S 120 millones y el aporte nacional en exoneraciones es de U$S 313 millones.
Destacó que «otra forma de atraer inversiones es la asunción de compromisos de compra fija, como lo hicieron UTE, Ancap y la brasileña Electrobras, más allá de que el gas natural se use o no.»
Menos calidad ambiental
El conferencista del Ceuta dijo que para la «atracción de inversiones se rebajan las exigencias de calidad ambiental», señalando que cuando el consorcio que está construyendo el gasoducto presentó su estudio de impacto ambiental, «la Dirección Nacional de Medio Ambiente exigió al consorcio 33 modificaciones para aprobar el proyecto, pero la empresa contestó que sólo modificaría 29″.
Según el técnico, «el Ministerio de Industria influyó para que la Dinama finalmente aceptara que esas cuatro observaciones se dejaran de lado, por lo que el propio Estado rebaja los estándares ambientales para que la inversión se produzca».
La política energética regional también presenta consecuencias ambientales, la que se asocia a la deforestación, el consumo de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que a juicio de Gerardo Honty fueron determinantes en el cambio climático.
El especialista explicó que «consumiendo solamente el 5% de las reservas totales mundiales, llegaríamos al límite del equilibrio climático, dada la concentración de dióxido de carbono existente en la atmósfera. Pasando ese límite, se llega a un punto en el que el cambio climático será de tal magnitud que será impredecible. De continuar el ritmo actual de consumo, ese tope podría alcanzarse en unos 30 años».
El técnico del Ceuta destacó que las consecuencias de todas estas acciones serían impredecibles, porque en el nuevo contexto energético regional se responde más a los intereses de las grandes multinacionales que a las reales necesidades de los países.
También advirtió respecto de la finitud del recurso del gas natural, señalando que «las reservas del combustible que existen hoy en Argentina y Bolivia tienen un horizonte de veinte años».
Como contrapartida, planteó que el objetivo de un enfoque sustentable del sector energético del Mercosur, «debería ser asegurar el acceso a la energía necesaria a todos los ciudadanos, en un contexto de producción, transporte y consumo final de la energía que asegure la integridad de los ecosistemas, la distribución equitativa de los recursos energéticos y el respeto a las comunidades donde se insertan los proyectos»
Reiteró que «se apuesta a la explotación de las reservas de gas natural y a la continuación del uso de combustibles fósiles. Ello podría provocar, en unos 30 años, la ruptura del ya endeble equilibrio climático.
Honty explicó que los pilares fundamentales del modelo de integración energética regional son: la interconexión gasífera y eléctrica, la liberalización de los mercados energéticos, la captación de inversión privada de las grandes multinacionales y la promoción del consumo de energía.
El aumento del consumo energético basado exclusivamente en los combustibles fósiles, analizó Gerardo Honty, «está alimentado más por el afán de ganancias de las empresas del sector que por las necesidades de los países.
«La integración energética se asienta en las oportunidades de negocios que vislumbran las transnacionales de la energía y en la estrategia de atraer inversiones casi a cualquier precio».
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