Llamadas al Director
¿Qué opina usted de la falta de libertad en Cuba?
Señor Director:
En un canal argentino, el 42, el representante cubano dijo que en Cuba no hay violación de los derechos humanos. ¿Pero dónde está la libertad de elegir a otros gobernantes si cuando se elige hay una sola lista? ¿Por qué hay una sola radio? ¿Por qué no se deja la libertad de expresión? Ahí hay una violación de derechos humanos. ¿Por qué la gente se va a nado? ¿Por qué se van en balsas totalmente desastrosas y se ahogan tantos cubanos? Si no hubiera violación de los derechos humanos no se escaparían como se escapan. Lo que pasa es que nadie se puede expresar. ¿Por qué al profesional no se le dejan tener casas ni autos? No hay ni derecho a la propiedad ni derecho a la libre expresión. Claro, ellos pobrecitos no tienen otro remedio, si están pagos por el gobierno cubano, de decir eso.
Teléfono: 4819…
El Director: Estimada lectora, respeto su punto de vista, pero no lo comparto. Creo que para abordar un tema delicado como es la valoración, en cuanto a «justicia» o «vigencia de los derechos humanos» en Cuba, es preciso ponerse de acuerdo en algunos aspectos previos, anteriores al abordaje actual que se ha precipitado por el tratamiento en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU de una moción destinada a pronunciarse contra el gobierno de ese país.
Efectivamente, como usted dice, en la pequeña isla del Caribe no se ejercen determinados derechos en la forma que se entiende en la gran mayoría de los países de Occidente. Creo que esto no se puede analizar al margen del hecho que en Cuba, desde principios de la década del sesenta, se inició un proceso de transformaciones económicas, sociales y culturales que desataron, desde su inicio mismo, un proceso de hostilidades de parte de la nación más poderosa del planeta.
Los Estados Unidos transformaron a Cuba y al gobierno liderado por el Dr. Fidel Castro como el «enemigo principal», contra el cual cualquier procedimiento era válido.
Y así, desde hace cuatro décadas, desde la gran nación del Norte se practicó hacia la pequeña isla vecina una innumerable cantidad de agresiones. Grandes y pequeñas. Desde planear el asesinato de sus principales líderes hasta el largo y severo bloqueo que atormenta la economía y los movimientos de personas en Cuba.
A diferencia de lo que ocurre con cualquier emigrante de cualquier país del mundo, las autoridades de los Estados Unidos conceden la ciudadanía automática y toda clase de protección a cualquier emigrante proveniente de Cuba. Estimulan su organización política contra el gobierno de La Habana y –como lo han reconocido recientemente las autoridades norteamericanas– arman y financian expediciones para llevar la guerra a aquel país.
Por lo demás, no hay que olvidar que Cuba es un país subdesarrollado que en un pequeño territorio –la tercera parte del territorio de Uruguay– da abrigo y sustento a una población cuatro veces mayor que la nuestra, que digamos de paso, también emigra.
Referido al ejercicio de los derechos políticos que usted señala, creo que es interesante una reflexión publicada a principios de abril. Se inauguraba allí, el día 5, la Conferencia Interparlamentaria Mundial, con la asistencia de legisladores delegados de 180 países.
La presidenta de la Conferencia dijo, en ese momento, que en Cuba existía un Parlamento legítimo, elegido por el pueblo. No de la misma forma que se elige en otros países, pero igualmente válido.
Los ciudadanos pueden elegir en las listas que se confeccionan para elegir los representantes a la Asamblea Nacional.
Las leyes de Cuba no permiten la existencia de partidos opositores. Eso obviamente es discutible. Pero es bueno prestar atención a los argumentos que muchos cubanos esgrimen.
Sostienen su punto de vista apoyándose en el hecho que la presión norteamérica contra el gobierno actual ha sido y es tremendamente fuerte. Además del inclemente bloqueo –que ¡cómo nos duele a los uruguayos cuando nos toca a nosotros a raíz del surgimiento del foco de la aftosa!– hay una enorme cantidad de formas de presión y agresión.
Contra el gobierno de Cuba hay radios y canales que desde los Estados Unidos transmiten día y noche en audiciones y programas que se ven continuamente en la isla.
Es cierto que el derecho a la propiedad está restringido. Como contrapartida, el Estado brinda –de manera igualitaria y a toda la población– una muy amplia atención a todos los problemas de salud, educación, acceso a la cultura y satisfacción de las necesidades básicas.
En Cuba los niveles de desarrollo social, públicamente reconocidos por los organismos de Naciones Unidas, han colocado a ese país que, repito, tiene una base económica débil y pequeña comparada con otros de nuestra América, en el primer lugar, muy lejos de los demás.
Es difícil agotar una controversia muy larga y fundada en los estrechos límites que nos impone esta sección.
Muchos conocidos y amigos que han viajado, por razones de salud, dada la excelente atención que se brinda en Cuba, o simplemente como turistas, nos han trasmitido una visión matizada, con luces y sombras del acontecer cubano actual. Se me ocurre que sería interesante que usted procurara tomar contacto con algunos de esos compatriotas que, sin propósitos de realizar propaganda política, brindan testimonios interesantes sobre la realidad de los derechos humanos y la justicia en aquel país.
Finalmente, la Comisión de DDHH de la ONU, con sede en Ginebra, ha aprobado una resolución que condena a Cuba.
Como le decía más arriba, este país desarrolla su proceso social y económico en medio de las dificultades del subdesarrollo. Como muchos países, y como la mayoría de la población del mundo, debe resolver sus problemas de salud, vivienda, educación y seguridad social con recursos escasos.
En esa situación ¿en cuántos países de Asia, Ãfrica y América Latina se puede decir que los derechos humanos al bienestar social están resueltos como en Cuba? ¿No son ellos también derechos humanos esenciales? ¿Tienen derecho a condenar a Cuba países donde la pobreza y la desintegración social y la violencia están destrozando a grandes segmentos de la población?
Yo, ¿soy responsable o tonta?
Señor Director:
Dos veces reempadroné mi auto en Montevideo porque creí que hacía bien. Ahora a los especuladores que esperaron a marzo les dan las chapas gratis y a mí, que reempadroné, me cobran 700 pesos ¿Qué soy? ¿Responsable o tonta? Pregunto si Arana no hará nada.
Teléfono: 7088…
El Director: Estimada lectora, toda disposición de este tipo, que tiende a facilitar el pago de tributos, conlleva una cuota parte de injusticia. Cedo la palabra al jerarca municipal correspondiente para que responda a su inquietud.
Reclaman controles de matrículas del Interior
Señor Director:
Yo pago mi patente en Montevideo pero pido que se fiscalice a los que teniendo matrícula del Interior usan las calles y los servicios de nuestro Montevideo.
Teléfono: 7099…
El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimada lectora. El pedido que usted hace parece de toda lógica aunque hay que reconocer que este tipo de controles puede llegar a resultar un tanto antipático. Quiero recordarle que ya los inspectores de Tránsito de la IMM están habilitados a solicitar, a aquellos automovilistas que circulan en el departamento con rodados empadronados en el Interior, la Crede
ncial Cívica como prueba de su residencia.
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