Organismos públicos y privados establecerán normas

Proponen unificar criterios para tratar a drogadictos

La realización de este taller, que se llevó a cabo en el Hotel Meliá durante tres días de la semana pasada, tuvo como objetivo que las instituciones abocadas a esta temática obtengan la homologación de sus trabajos y de sus equipos técnicos, para proteger la calidad de los tratamientos a que son sometidos los usuarios de drogas.

La propuesta fue impulsar el desarrollo de centros asistenciales de puertas abiertas, tanto ambulatorios, de desintoxicación, diurnos, como residenciales.

El psicólogo Agustín Sosa, en representación del centro Asociación por la Vida, explicó a LA REPUBLICA que la metodología de trabajo de este taller consistió en formar distintos grupos de trabajo entre todas las instituciones que trabajan sobre la problemática de la droga, con la intención de realizar un manual, corregirlo, y a partir de ahí, crear una instancia de tiempos donde se generen diferentes sugerencias para luego hacer los planteos al Ministerio de Salud Pública.

Participaron instituciones públicas como el Instituto Nacional del Menor y Salud Pública, y privadas, éstas últimas integradas por la Federación Uruguaya de Comunidades Terapéuticas (Fucot) y el Plenario Interinstitucional de Organizaciones no gubernamentales en Drogadicción (Piod).

Además de las diferentes alternativas que cada centro asistencial propuso, el doctor Domingo Comas Arnau, del Grupo Interdisciplinario sobre Drogodependencia de España, expuso las diferentes formas de evaluación de los procesos de ejecución de los programas.

Al respecto, manifestó que deben crearse ciertas normas para los diferentes centros, que impliquen, por un lado, aspectos físicos de instalaciones, aspectos terapéuticos (en relación a los profesionales), y por otro lado, un quehacer, que hay que evaluarlo.

«Cuando se está tratando con personas que tienen problemas de adicción de sustancias psicoactivas y existe un conjunto de objetivos para evitar esos problemas, necesitamos tener instrumentos de evaluación para saber si efectivamente lo que nos proponemos hacer, funciona o no», dijo.

Para Uruguay habló de la necesidad de realizar una evaluación de la realidad del tema y poner fin a los discursos contrapuestos.

Comas destacó que deben existir evaluaciones de procesos, es decir, saber cómo evaluar lo que se hace dentro de cada centro, qué tipos de evaluaciones habría que seguir, y sobre todo, que cada centro haga conocer sus resultados a los otros centros.

En tercer lugar, destacó la evaluación de resultados, refiriéndose al nivel de éxitos.

Sin embargo, explicó que este tipo de evaluación tiene riesgos, porque los éxitos dependen de los objetivos que se marquen.

Comentó asimismo que «en Uruguay no hay mucha tradición de compartir este tipo de información».

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