Peligro de derrumbe
«Nuestra escuela se derrumba», «Para que los niños pisen firmes sin cubrirse la cabeza», señalaban algunos de los carteles que un par de centenares de padres, alumnos y maestros portaban a lo largo de la calle Grecia, una de las principales arterias de esa populosa barriada montevideana.
El peligro de derrumbe del viejo edificio construido hace 141 años, fue la situación que originó la protesta de los padres y maestros, que amenazaron suspender las clases a partir del próximo lunes.
Alberto Freire, padre de cuatro alumnos que concurren al edificio donde se dictan las clases de las escuelas 29 y 30, dijo a LA REPUBLICA que una reunión realizada este miércoles con la presidenta de Primaria, Teresita González, solucionó el problema. «Vino y se comprometió a solucionar el problema. Dijo que a muy corto plazo iban a tratar de arreglar este asunto».
Freire añadió que ayer varias empresas inspeccionaron los techos de la escuela.
En el edificio ubicado en la calle Portugal 239, de mañana funciona la escuela Nº 30 llamada Dionisio Lussich y de tarde trabaja la escuela número Nº 29, que se denomina República Checoslovaquia (después de la «revolución de terciopelo» que siguió al colapso de la Unión Soviética al comienzo de los años 90, Checoslovaquia se dividió en dos países: la República Checa y la República Eslovenia).
Cerca de un millar de alumnos reciben clases en ambos institutos dependientes del Consejo de Educación Primaria.
Freire recordó que el cuerpo de bomberos realizó una inspección hace aproximadamente un mes. En esa oportunidad, si bien se señaló que «la estructura del edificio no está para caerse, se advirtió que los revoques de los techos –que son de bobedilla– sí corren peligro de caerse».
«Hoy tomamos esta medida de caminar por la calle Grecia, pero nosotros habíamos acordado en una reunión de padres que si para el lunes no obteníamos una respuesta, ese día los niños iban a dejar de asistir a clase», dijo Freire.
Pero la visita de la presidenta de Primaria, Teresita González, frenó el descontento de padres y maestros.
«Según lo que nos dijo, el lunes van a impermeabilizar la azotea y luego van a arreglar los techos». Freire desestimó que se tengan que suspender las clases mientras se realizan los arreglos, porque «a medida que se vayan arreglando los salones, los niños recibirán clases en otras salas de la escuela».
Freire explicó que la de ayer fue «la primera marcha» y que esperaba «no tener que hacer ninguna más».
El edificio cumplirá este año 141 años de existencia, por lo que padece un considerable estado de deterioro propio de su antigüedad.
Los padres y maestros del centro escolar reclaman que se adopten medidas tendientes a la reparación del local, asegurando su posterior mantenimiento.
Compartí tu opinión con toda la comunidad