Desestiman inestabilidad laboral en el mutualismo
En el sistema mutual, la actual ecuación numérica es de 18 funcionarios no médicos y 10 médicos cada 1.000 afiliados.
En este marco, «la FUS considerará los proyectos de absorción sobre dos aspectos intocables: la estabilidad laboral de todos los trabajadores y la integralidad en la asistencia», explicó a LA REPUBLICA Daniel Olesker.
Si no hubiera un acuerdo político previo –añadió el economista– las absorciones tarde o temprano se concretarían de igual forma y sucedería lo que Cudam propuso recientemente a Central Médica. Es decir, rebajar los salarios de sus funcionarios al laudo, tal como lo perciben los trabajadores de la empresa a absorber.
«El documento consigna que sólo los funcionarios de la institución absorbida tendrán estos salarios y si no hubiera existido este acuerdo se hubiera dado, seguramente, un problema más fuerte», afirmó Olesker.
Con este documento nacido de la Comisión Multisectorial y firmado por todos los sectores excepto el SMU y Sociedades Anestésico Quirúrgicas, «se regulan mecanismos para que el impacto de los problemas no repercutan en el desempleo o reducciones de salarios», señaló.
El asesor de la FUS aclaró que el documento «acuerda un sistema mixto, con una solución «A», en donde seis empresas presentaron proyectos de absorción y complementación».
De hecho, Oca Larghero es una de las seis mutualistas más deficitarias. Sus 500 funcionarios no médicos realizaron el miércoles una asamblea general, decidiendo no aceptar la propuesta de rebaja salarial en franjas.
En este caso, las reducciones fluctuaban entre un 13% y 20%, aunque los trabajadores entendieron que «es preferible que cierre Oca Larghero antes de aceptar las reducciones».
La otra solución plantea que si se registrara el cierre de alguna entidad, los afiliados se distribuirán en el sistema.
En esta hipótesis, podría registrarse –aisladamente– pérdida de fuentes de trabajo, sobre todo para aquellas IAMC que tengan un promedio superior al antes mencionado, que es de 18 y 10 trabajadores no médicos y médicos cada 1.000 afiliados.
Daniel Olesker precisó que «en general, estas situaciones no abundan». Consideró que «se pudo sacar muy pocas conclusiones de la participación del SMU en la comisión, porque la mayoría del tiempo no participó y otras veces estuvo como oyente». En definitiva, dijo, «los argumentos de que el documento conduce a la inestabilidad, laboral para mí no son verdad».
Medidas
Olesker entiende, además, que el documento contiene medidas para fortalecer el sistema si efectivamente éstas se aplican. «Se pagará una parte del pasivo de las Iamc al contado con el préstamo del BID y luego se acordará una fórmula de pago para saldar parte de la deuda con los laboratorios».
El gasto de medicamentos en el sistema mutual oscila entre el 18% y 15%, lo que equivale de alrededor de U$S 100 o U$S 70 por afiliado. Olesker indicó que «se receta mucho y los medicamentos se pagan caros por las prácticas oligopólicas de los laboratorios». Se creará un vademécum –continuó– para restringir la enorme magnitud de marcas sobre una misma droga que no permiten hacer economía de escala, es decir, comprar en importantes cantidades.
Avances
Durante los últimos 4 o 5 años hubo resistencia a diagnosticar la crisis en el sector mutual, señaló Olesker, pero en esta administración existe una reflexión positiva en cuanto a la participación de los sectores de la salud en la discusión, además que el camino pasa por fortalecer el mutualismo.
Sin embargo, «el documento es el resultado de una negociación y obviamente tiene insuficiencias», acotó.
Por un lado, no estuvo ni siquiera en debate «la financiación del sistema, pues reiteramos la idea de un Seguro Nacional de Salud financiado en función de los ingresos de los usuarios. El no agendar este tema durante la comisión fue, en parte, omisión nuestra».
El otro aspecto marcado por el economista como una insuficiencia refiere a la falta de acuerdo para coordinar el sistema de salud del nivel primario, «pues algunos sectores están en contra de lo que llaman una planificación de la salud».
Por otra parte, apuntó que «hay una inducción en el sistema para que se gaste en tecnología. Se paga a empresarios que las importan y que para validarlas hacen que el sistema de salud gaste excesivamente. Los cambios en el modelo asistencial, de gestión, de tecnología y medicamentos, son esenciales para no discutir el año que viene este mismo tema», sentenció.
Críticas
Olesker dijo que durante el trabajo de la Comisión Multisectorial, el Ministerio de Economía y Finanzas «no aportó nada. No aceptó subir del 85% a 90% el aporte de Disse que significaba U$S 10 millones, no aceptó las compensaciones de deudas entre organismos estatales –este punto está incluido en el documento sólo para casos de absorciones entre IAMC–.
El MEF fue más una traba que una solución»
A pesar que la FUS aceptó firmar el documento, Olesker reconoció que «si no transitamos hacia un Seguro Nacional de Salud que financie el sistema mutual, con un cierto mecanismo de tope salarial, puede que no se concrete el fortalecimiento del sistema o ingresen de manera fuerte al mercado los seguros privados de salud». Olesker anunció que «haremos un fuerte centro en el SNS: ahora hay que discutir un cambio en el financiamiento del sistema». Un análisis realizado por la FUS determinó que si todos los salarios tienen un tope de $50.000 y los ingresos por encima de esta cifra bajaran a esa cantidad, se generaría un ahorro de 3 o 4%, siendo esto significativo pues el desfinanciamiento en las IAMC promedia entre el 7% y el 8%.
Compartí tu opinión con toda la comunidad