Caras y caretas

Antes uno iba sentado en el bondi y con sólo mirar las caras de los que subían se daba cuenta enseguida a qué altura del mes estaba.

Hoy ya es imposible saber si es 10 o si es 27, las caras son las mismas.

Es más, muchos tiene la peor cara el día que cobran el sueldo.

Como que se dan cuenta de golpe, ¿no? Y eso que aquello de la plusvalía que nos explicó Carlitos, el barbudo, se derrumbó con el muro. ¿O no fue así?

En fin, que si el horno no está para bollos, mucho menos puede estar para un pan casero o una rosca de chicharrones. Por lo tanto yo no voy a insistir con «aquellos» temas, pero no tengo más remedio que alertarlos sobre otros «temitas» que, aunque no lo parezcan, pueden afectar nuestras vidas.

Alerta para poetas, enamorados y románticos de todo tipo.

Los rusos, en los viajes espaciales, bajaron el nivel de lo científico hasta la frivolidad, llevando a un yanqui que cree (y lo demostró) que con guita se puede comprar cualquier cosa. Con poca guita, que 20 millones de dólares no son nada ni para él ni para los proyectos espaciales.

Y claro, los yanquis no quieren ser menos. Pero ellos, por ahora, no hablan de llevar gente sino publicidad. Y no se habla de veinte, sino de mil millones de dólares, como mínimo. «Lo peor de los rusos no es que se vendan», dicen que dijo un representante de Boeing, «sino que se vendieron barato».

La Boeing, es la más grande empresa aeroespacial del mundo, ya tiene previstas exploraciones lunares, misiones a Marte, nuevos satélites y otros vehículos re-utilizables.

Una pareja de enamorados está sentada en la rambla, miran la luna y unen sus manos. El acerca sus labios a la suave cabellera de la muchacha y le dice, al oído, en un susurro: «¿Te la traigo con queso y ketchup?

En la luna brilla un gran anuncio de hamburguesas.

Alerta para cada uno de nosotros.

«Cómpreme, cómpreme a mí. Mi producto mata más gente y en forma más barata que el de la competencia».

«Â¡Aquí! ¡Promoción Especial, aquí! Compre aquí, que con cada bomba de fragmentación regalamos un método de tortura infalible».

Estos son algunos de los pregones que se pueden escuchar en la feria Latin American Defentech-2001, que se está realizando en Rio de Janeiro en la que participan 245 empresas de armamentos y tecnología militar de 37 países.

Uno de los jefes de marketing de estas altruistas fábricas de armas, declaró: «Creemos en América Latina, para nosotros es un mercado estratégico y estamos dispuestos a invertir mucho dinero aquí».

Otro dijo que «América Latina puede convertirse en un gran supermercado bélico».

Los fabricantes de armas se apresuraron a subrayar que su objetivo no es crear guerras (?), pero confesaron que «las perspectivas de negocios, son inmejorables«.

(Según datos de la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe (Cepal), los gastos en armas en nuestro continente aumentaron en 10.000 millones de dólares en la última década y alcanzaron los 26.500 millones en 1998, fecha de los últimos datos divulgados).

Un niño con su túnica blanca y su desarmada moña azul, sube al ómnibus.

No me atrevo a mirarlo a la cara.

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