Presidente del INJU rechazó estigmatización de los jóvenes
Advirtió a quienes pretenden transmitir nuevos valores en la educación que «no impongan todos sus conceptos valorativos a las nuevas generaciones».
Rico recordó que la desocupación en los jóvenes uruguayos más pobres llega actualmente al 42,5%, lo que provocó en éstos «un desinterés generalizado y una crisis de esperanza».
El presidente del INJU, Alejandro Rico, manifestó que nuevamente la sociedad debate sobre los jóvenes desde una perspectiva negativa, que los asocia a situaciones problemáticas relacionadas con, por ejemplo, el sida, la droga y el desempleo.
A juicio del jerarca, esa valoración del desempeño de los jóvenes en nuestra sociedad «encierra una generalización muy injusta: los jóvenes tienen problemas como tienen los adultos y los ancianos, pero por ser el recurso estratégico del desarrollo nacional hace muy mal que se hable de ellos desde una perspectiva negativa».
Consideró que por cada joven que se equivoca, hay miles que cada día emprenden una apuesta constructiva de capacitación e intento de insertarse al mundo del trabajo. Según el presidente del INJU, evitar la generalización de problemas no implica ocultar o negar que existen temas de preocupación.
Víctimas de la sociedad
Dijo que, generalmente, a las generaciones más jóvenes se les suele achacar todos los males de la sociedad, «cuando en realidad son las víctimas».
Advirtió que por esta actitud se hace visible en algunos medios de comunicación una persistencia en presentar a los jóvenes desde una visión negativa.
«En el reciente recital de los Redonditos de Ricota, si bien es cierto que unos 100 jóvenes protagonizaron algunos disturbios, hubo unos 19.900 que fueron a disfrutar de un espectáculo artístico. Sin embargo, en ciertos medios de comunicación se informó que la presentación del grupo argentino fue una suerte de mar de alcohol y drogas», explicó Rico.
Sobre los 60.000 jóvenes uruguayos que presuntamente no trabajan ni estudian y ni siquiera quieren hacerlo, el presidente del INJU señaló que de 775.000 personas que integran esta franja de la población, existe un porcentaje que está situado en zonas críticas de alto riesgo social. Según estadísticas referidas al universo latinoamericano, los jóvenes son los primeros en ser afectados por las crisis económicas y los últimos en ser beneficiados por los períodos de prosperidad.
En la actual coyuntura recesiva que experimenta el país en los últimos dos años –dijo Rico– los primeros perjudicados son los jóvenes, ya que existe en este sector más del 30% de desocupación.
De acuerdo a esta situación, argumentó el jerarca, gran parte de los jóvenes están afectados por un desinterés generalizado. Al respecto, comentó que ni siquiera intentan buscar trabajo porque realmente se hace difícil acceder a un empleo y además su propia situación de exclusión no los incentiva a insertarse en el sistema educativo formal. «Hay una crisis de la esperanza en algunos sectores de la juventud, principalmente en los más bajos, donde se concentran los mayores índices de desocupación», destacó nuestro entrevistado.
Según los datos que maneja el INJU, en el 20% de los jóvenes de familias más pudientes de nuestro país la desocupación se sitúa en el orden del 5,7%. Mientras tanto, en el 20% de de familias más pobres, la tasa de desempleo juvenil trepa al 42,5%.
Como forma de mejorar las condiciones de estos marginados, el Instituto Nacional de la Juventud está aplicando determinados proyectos de capacitación, destinados a chicos de entre 15 a 24 años y desertores de sistema educativo formal.
De este poblacion, el Instituto prioriza a jefes de familia, particularmente aquellas que tienen hijos pequeños a su cargo.
El Ministerio de Deporte y Juventud viene promocionando a nivel nacional la Ley de Empleo Juvenil.
En ese marco se están realizando recorridas en los centros industriales y comerciales con el propósito de fomentar la utilización del servicio de selección de personal de primera experiencia laboral e informar sobre los beneficios tributarios que reciben los empresarios que contratan en aplicación de esta norma.
Contra la imposición
Como forma de brindar un aporte a la discusión sobre una presunta pérdida de valores en la juventud, Alejandro Rico dijo, a modo de ejemplo, que «sin perjuicio de garantizar el ejercicio más pleno de la libertad de elección, incluso de las distintas opciones sexuales, hay una realidad: la escuela no puede transmitir un modelo de familia que no sea el de la pareja heterosexual. Se debe tener una posición liberal, pero esto no implica que todo sea normal y correcto».
Hizo un llamado de atención a quienes pretenden transmitir valores a la enseñanza, de no querer, por parte de la generación adulta, imponer la totalidad de sus valores a la nueva generación, «porque también existen aspectos que evolucionan dentro de la sociedad y lo que hace unos años era un valor hoy ya no lo es».
Rico consideró esencial para el proceso de discusión de los actores públicos sobre los valores que los adultos no impongan en su totalidad sus propios conceptos valorativos a la generación que viene. Acotó que, actualmente, los jóvenes suelen ser más tolerantes y abiertos, por lo cual debe respetarse estos comportamientos.
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