Cazzates
Por Horacio Buscaglia
Desde ya estoy abriendo el paraguas y no porque crea que va a llover, sino que una vez más haré referencia a la televisón y a su paradigma de hoy: los llamados «reality show», también conocidos como «pura damier».
Lo siento por ustedes que, seguramente, ya estarán pensando: «Aflojale Horacio, de las ciento y pico de columnas que escribiste, 99 hablan de eso. Pará un poquito…». Pero no puedo parar, ¿qué le voy a hacer?, porque siguen llegando maravillosas noticias sobre el maravilloso aparato que nos maravilla desde el living de nuestras casas. Se ve que los señores que «piensan» nuevas cosas para la tele, podrán poner mucha cabeza, pero goyete, nada.
En EEUU se lanzó un nuevo programa llamado «Chains of love», (Cadenas del amor) que ya se perfila como candidato al fracaso. Y no vayan a creer que es porque está basado en el masoquismo, el sadismo y el «voyeurismo». No es por falta de interés de los telespectadores en estos temas, sino por todo lo contrario. Parecería que los yanquis son demasiado propensos a disfrutar y emular este tipo de cosas y entonces las televisoras copian las ideas europeas pero más timidamente. Y ahí la quedan.
«Chains of love» muestra a una persona encadenada durante varios días junto a otras cuatro personas, muy atractivas, del sexo opuesto que son eliminadas de a una en «búsqueda del alma gemela». En EEUU se trata de Andy, de 31 años, un enamorado de sí mismo, encadenado a cuatro esculturales rubias californianas.
Uno de los detalles «interesantes» de la versión europea, no hay como Europa para lo cultural, era la falta de intimidad, desde ir al baño o cambiarse de ropa, todo se hacía en grupo. Parecería que en los EEUU darle con un látigo a una rubia no es tan grave como acompañarla en sus deposiciones matinales, porque allá eso no corre aunque duerman todos en la misma cama. Otra diferencia es la aparición sorpresiva de «El Herrero», un gigantesco hombre negro «de aspecto aterrador», que exije a Andy que elija la persona que debe liberar.
Parecería que este «Herrero», en la versión europea, cumplía otras funciones, le exigía a Andy algunas otras cosas, y no con un látigo precisamente, pero el cable no explica cuáles eran. Siendo así uno entiende que el programa haya sido criticado como «aburrido, insoportable e irritante». De lo ético y moral, parece que nadie dijo nada. Como tampoco dijeron del otro nuevo programa de futuro incierto «Weakest Link», un sádico acertijo donde los participantes son humillados continuamente por la conductora. El despiadado mecanismo prevé que luego de una vuelta los concursantes voten «el eslabón más débil» que será eliminado del juego. Cuando quedan sólo dos, se deben batir a duelo por el premio.
Los eliminados deben atravesar «el pasillo de la vergüenza» donde las burlas y la humillación provienen de los concursantes y de los espectadores. Parecería que como la humillación es sólo de palabra, no le clavan espinas debajo de las uñas a nadie, el programa irá al fracaso.
Y saltemos de EEUU a Italia, hay gran revuelo por el nombre que el famosos cantante Adriano Celentano quiere ponerle a su nuevo show.
El tema se llegó a tratar hasta en las cámaras de Diputados y de Senadores. Y sin embargo, Celentano no hizo nada más que ser sincero, quizo llamar a su programa «125 millones de boludeces». («cazzate» es la palabra en italiano).
Se sabe, en la televisión se puede decir cualquier cosa, menos la verdad sobre ella.
Compartí tu opinión con toda la comunidad