Tiene la palabra

Desaliento y desesperación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Nada hay como la capacidad de sufrir por el dolor ajeno y su comparación con la indiferencia circundante, para condolerse de innumerables seres humanos que llevan vidas de callada y creciente desesperación. Y no diremos sólo de casi todos los inválidos y dolientes desahuciados. Me refiero también a tantos solitarios y no solitarios, que viven bajo la impresión inminente de la aterradora perspectiva más que de la muerte, de una inmovilidad o locura con su aparejada secuela de desgarrantes sufrimientos a prolongárseles indefinidamente; seres en quienes y en el momento más inoportuno, la soledad bien puede ser la única compañera segura y que a partir de ahí, quisieran cerrar los ojos para siempre con toda razón.

Ya sabemos lo mucho que puede progresar la Medicina ante la observación directa de los casos terminales, y también sabemos la fuente de ingresos que representa cuidar enfermos, concientes del asco invariable con que los atienden. Pero ¿no les alcanza con experimentar y aprovechar, a costa de tanto moribundo, deseoso y conforme en prolongar su permanencia hasta el fin?

A las objeciones religiosas les contesto lo siguiente: se sabe de remedios y procedimientos desechados, porque por lo buenos no convienen al comercio médico y farmacéutico convencionales y tradicionales. Conozco el caso de quien padecía un ántrax en el vientre, al cual trataban desde meses con pomadas inútiles, y que tras la intervención de un japonés que le clavó cuatro agujas largas alrededor, se lo hizo desaparecer en una semana. Y son dignas de atención, las declaraciones de una doctora uruguaya, que volvió indignada de Europa, tras comprobar que hay interés de no poner en marcha la posible vacuna contra el sida, porque es más redituable, prolongar lo más posible la vida a los enfermos con tratamientos que no curan.

Pero ¿alguna religión empleó sus poderes para oponerse a esto, como lo haría contra la eutanasia voluntaria, expresamente documentada por el pedido de cada uno, desde su mayoría de edad? No olviden lo mucho que por siglos, su poderío inquisitorial, torturó y segó en forma criminal vidas inocentes, por causas nimias y a prepotencia pura, para apoderarse hipócritamente de bienes ajenos, con el cínico saqueo de sus desfachatadas confiscaciones.

La eutanasia voluntaria

la religión la combate;

pero la quema de herejes

bien que de ella formó parte.

 

Apoyemos el pedido de eutanasia, en aquellos aquejados de todo tipo de invalidez, ceguera o demencia que les adelante el infierno, y que a nadie le mueve un pelo en el sentido de evitárselo.

La oposición religiosa a la eutanasia voluntaria no merecería más atención de la que tendrían contra la cremación, las protestas conjuntas de marmoleros, bronceros, sepultureros y floristas.

El pedido de institucionalizar la eutanasia voluntaria, que en Holanda existe, habría que formularlo en medio de grandes debates público-filosóficos. ¿Vamos a empezarlos estimados lectores? ¡Escriban!

P.D.: ¿Muchos pasan de la salud a la muerte? ¡Que la eutanasia me aproxime a esa suerte!

V.S. – CI: 556.199-4

 

Tramite por Cédulas de la Dirección de Identificación Civil

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Me dirijo a usted nuevamente, para dar respuesta a la carta del señor Fernando Vega, que fuera publicada el 22 del corriente mes.

La Dirección Nacional de Identificación Civil tiene 27 Oficinas en el interior del país, y cada una de ellas dispone de un archivo de legajos correspondientes a los ciudadanos que gestionaron su cédula con anterioridad en dicha Oficina, no los de todo el país.

Si el señor Vega, en lugar de haber gestionado anteriormente en Rivera, tal como lo había hecho, lo hubiese llevado a cabo en Tacuarembó, su documento habría sido confeccionado y entregado el mismo día de la audiencia. Idéntica habría sido la situación, si hubiese gestionado donde estaban radicados sus antecedentes, en Rivera.

Es disposición de esta Dirección que el pago del trámite se efectúe al momento de obtener la audiencia, a fin de asegurarnos la posterior concurrencia del gestionante, evitando la dispersión de esfuerzos y horas-hombre que supone realizar todo el trabajo preparatorio y que la persona luego no se presente como sucedía en el pasado.

Para finalizar, debo decirle al señor Vega que Internet sigue «funcionando» pero nada tiene que ver con esto.

Sin duda, el día en que nuestra base de datos central pueda ser conectada a las 27 Oficinas del Interior y podamos trabajar en red, el trámite será más ágil.

No dude que ese es uno de nuestros objetivos, pero allí hay todo un tema de comunicaciones y disponibilidad financiera, que sería muy extenso de explicar aquí.

Agradeciendo la atención del Señor Director, le saluda atentamente.

Insp. Ppal. (P.A) María del Carmen Almada de Izuibejeres – Encargada de la Dirección Nacional de Identificación Civil

 

Plazo para entregar Cédulas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Ayer concurrí con mi hija a tramitar la Cédula de Identidad a las oficinas del Ministerio del Interior en la calle Rincón. Se la habían robado hace pocos días y la necesitaba imperiosamente por razones elementales como ciudadana y por tener que presentarla en una solicitud de empleo a una importante cadena se supermercados, donde obviamente le exigían una fotocopia de la misma. En el trámite respectivo, se le dijo que estaría pronta para el 14 de mayo, o sea, dentro de más de un mes.

Pedimos sacarla con trámite urgente. No hay números nos respondieron, lo que priva sin duda al Ministerio del Interior, de singulares ganancias, dado que este tipo de gestión cuesta el doble, es decir $ 106, en lugar de los $ 53 del trámite común.

Pregunto: ¿es normal todo esto? Que responda el señor ministro Stirling, que nos tiene apabullados con tantas apariciones en público en los últimos tiempos. ¿Puede el Ministerio del Interior, darse el lujo de perder así porque sí, millones de pesos que le vendrían muy bien a sus alicaídas arcas?

¿Es posible que en un país donde somos tan pocos, haya que esperar más de 30 (treinta) días para obtener un documento común, que en cualquier país más o menos normal, se consigue en media hora?

Todo esto parece insólito. Pero es en los hechos, vergonzoso.

Saluda atentamente

Asdrúbal I. Marchiso

 

De la edila Cristina Ferro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La interpretación que hace el Sr. Gregorio Arslanian en su carta publicada el 7 de abril de mis intenciones respecto a los convenios Tacurú-IMM, no es correcta. Ante todo debo reiterar que yo no ataco los convenios IMM-Tacurú; simplemente destaco sus irregularidades o al menos, las que puedo llegar a conocer.

Como bien dice el Sr. Arslanian en su carta, yo «debería» tener más información o mejor información que él. Sólo que no la tengo, porque a pesar de haberla pedido, personalmente primero diferentes ediles de nuestra bancada, colectivamente como Partido Colorado todo después, respaldados luego de vencidos los plazos por la Junta Departamental en pleno, a pesar de haberlos pedido los Sres. Diputados desde la Comisión de Constitución, Legislación y Códigos en la Cámara de Representantes, esa información no aparece
.

No sabemos cuántos convenios con organizaciones privadas se han firmado desde 1993 a la fecha, (dice el Dr. Pérez Piera que han sido más de 400), ni sabemos tampoco el monto de lo donado por la IMM.

No se informa. ¿Pertenecerá a la categoría de lo que en la Intendencia se conoce como «cuentas confidenciales?».

Pero volvamos a la opinión del Sr. Arslanian. Para recordar a los lectores, el no comprende porqué yo insisto en que hay diferencias entre pagarle a Tacurú en un año por tareas relacionadas con limpieza para contratar 3 jóvenes y 1 coordinador, $444.674 y pagarle a la ONG H2 O en un año y para contratar 8 jóvenes y 1 coordinador, por tareas relacionadas con limpieza $241.190. ¿No le parece que hay diferencias?

Si divide, aunque le reste parejo cargas sociales o lo que sea, que aprovecho a decirle que la IMM no tiene interés en controlar, la ecuación primaria que usted rebatía es incuestionable. Creo que los lectores comprenderán el sentido de mi división del todo por las partes en cada caso. Demostrar las diferencias. ¿No les parece que hay un beneficio diferente en ambos casos?

Una vez más declaro mi interés en aportar a la búsqueda de mecanismos que permitan transparentar los convenios con ONGs y no utilizarlos como «beneficios a los amigos», dilapidando el dinero que se le saca al contribuyente sin lástima, a manos llenas, ahora inclusive cobrándole 12 millones de dólares más al año por la tarifa de saneamiento, creando con una voracidad fiscal desmesurada nuevos tributos y ampliando la base imponible de casi todos «los que importan». Fijando asimismo impuestos leoninos como el del 10% a las competencias de apuestas mutuas, (carreras de caballos pura sangre o no y hasta de galgos si se organizan) o aumentando de 3.000 a más de 70.000 dólares la tasa por colocar una barrera ante un edificio en construcción. Si lo que construye es su casa propia no se salva. Por lo menos deberá pagar 2.600 dólares y apurarse a terminarla, de lo contrario sigue pagando cada vez más. Nosotros, Sr. Arslanian, como integrantes del Partido Colorado en aquellos organismos donde tenemos autoridad ejecutiva, estatales por supuesto, no estamos en contra de las ONG ni de Tacurú como tal, hecho que queda notoriamente demostrado por el apoyo que les damos a través de convenios sí, pero claros y justos. Vuelvo al principio, yo no ataco a nadie, defiendo la legalidad de los procedimientos y de la posibilidad de que los dineros de los montevideanos, incluyendo convenios con ONGs puedan beneficiar realmente a quienes lo necesitan, entre ellos a los jóvenes en situación de riesgo social y no a los intereses de una colectividad política y sus adeptos.

Para terminar con el «haz lo que yo digo pero no lo que yo hago».

Cristina Ferro – Edila Foro Batllista

 

Delincuencia juvenil

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La delincuencia infanto-juvenil es algo que está dando mucho que hablar en estos días. Lo problemático es que quienes delinquen, por ser menores de edad, no pueden ser tocados y según se nos dice, tampoco hay ley que los corrija.

Después de oír a un menor que insulta, agrede y provoca daños en casa de sus vecinos, decir que no le teme a la Policía y que nada se le puede hacer, porque es menor, oímos también a un policía que, reforzando ese argumento, igual nos dijo: «No podemos hacer nada. Son menores de edad».

Y bien; ¿cuál es, entonces nuestra alternativa? ¿Bajar la cabeza y dejar que esos vándalos hagan con nosotros lo que quieran?

¿Nadie advierte que este camino nos lleva a todos, fatalmente, hacia el despeñadero?

Leímos en la prensa que el 61% de los jóvenes permanecen inactivos. ¿Y cuántos son los que se van del país todos los días?

Van quedando, como dijo Julio Toyos, los niños y los viejos. ¡Tan pocos somos, y qué poco nos entendemos!

Al menos, pienso yo, deberíamos respetarnos.

No se concibe que tantas personas que cumplimos con nuestras obligaciones, manteniendo un comportamiento digno, tengamos que sufrir situaciones tan molestas y perjudiciales que nos causan quienes viven al margen de la ley.

Quien respeta, tiene derecho a ser respetado. ¿No es así?

¿Y qué protección y garantía tenemos cuando somos insultados y agredidos?

Esas mentes deformadas, ¿qué podrán ofrecer en el futuro?

José H. Baseti – C.I: 648.405-4

 

A los lectores

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