Cesó bloqueo contra producción de medicamentos baratos antisida en Sudáfrica

La vida no tiene precio

Esta decisión, considerada como crucial para el acceso de un mayor número de personas a los tratamientos en los países en desarrollo, es el fruto de una gestión telefónica final entablada entre el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan y el presidente sudafricano Thabo Mbdki, anunció el ministro de salud de dicho país, Manto Tshabalala-Msimang.

Durante una reunión con Annam en Oslo, los empresarios habían «concedido que no podían ganar el proceso», explicó el ministro.

De todos modos, Tshabalala Misimang descartó la posibilidad de una rápida puesta a disposición de los medicamentos antirretrovirales en Sudáfrica por razones de costos y toxicidad.

El acuerdo entre las compañías farmacéuticas y el gobierno sudafricano prevé el mantenimiento integral de la ley de 1997 sobre los controvertidos fármacos, que facilita la importación, la fabricación y la emisión de licencias para los medicamentos genéricos, que son copia de los medicamentos de marca.

Como contrapartida, Sudáfrica se comprometió a consultar a un grupo de trabajo de la industria farmacéutica, antes de la publicación de disposiciones reglamentarias que permitan la puesta en marcha de la ley», según reza el comunicado común emitido por los representantes de la industria y el gobierno del país africano.

Por su parte, las autoridades de Pretoria asumieron el compromiso de «honrar sus obligaciones internacionales», entre ellas el acuerdo Trips sobre los derechos de propiedad intelectual, en el seno de la Organización Mundial del Comercio.

En la colmada sala de audiencias de Pretoria, el anuncio del retiro de la querella fue intensamente ovacionado. Fuera del edificio, los activistas antisida y los sindicalistas festejaron el acontecimiento como una victoria.

El retiro de las firmas se produjo luego de una ola de protestas impulsada en el mundo entero por las organizaciones no gubernamentales comtra las compañías farmacéuticas, a las que acusaron de privilegiar sus beneficios económicos antes que la vida de los enfermos, que en los países pobres suman varios millones.

Los países no alineados, el parlamento europeo y el Consejo Francés del Sida (CNS) habían pedido a las empresas que depusieran la querella. «Queremos agradecer al mundo entero por su apoyo a Sudáfrica», dijo la ministra de salud.

En tanto, Mirryena Deeb, directora de la Asociación de Fabricantes de Medicamentos de Sudáfrica, representante de las compañías litigantes, consideró que esta instancia no representa una derrota.

«Estamos muy contentos de haber encontrado una salida a esta situación de estancamiento, con vistas a curar a los enfermos transmisibles.

Esto no es una derrota, es un acuerdo, una asociación».

Los activistas antisida y los sindicalistas que apoyaron al gobierno sudafricano durante el prolongado bloqueo, pidieron de inmediato a las autoridades que Sudáfrica proporcione, lo más rápidamente posible, medicamentos retrovirales a los seropositivos.

Sudáfrica es hoy el país más afectado por el sida en el mundo, con 4.700.000 infectados censados a fines de 2000, lo que equivale a uno de cada nueve sudafricanos.

Pero Tshabalala Smimang enfrió rápidamente los ímpetus de los activistas, aclarando que pese a la solución al proceso, los antirretrovirales continúan siendo «muy costosos» y su inocuidad no está establecida.

La decisión no sólo favorece al país africano sino también a otras naciones pobres fuertemente castigadas por la enfermedad, donde el alto costo de la medicación torna muy complejo el acceso a millones de infectados.

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