Foro social ajustará estrategias para enfrentar integración al ALCA

Se globaliza resistencia a las privatizaciones

El presidente de la República, Jorge Batlle junto al resto de los mandatarios del continente americano, excepto Cuba, participará en la «Cumbre de Jefes de Estado de las Américas» los días 20, 21 y 22 de abril en Quebec.

En la misma ciudad canadiense, se desarrollará la «II Cumbre de los pueblos», que procura fundar una gran «alternativa democrática», señala un documento elaborado para esta ocasión por la Confederación de Educadores Americanos (CEA).

El 20 de abril, día en que se reunirá la cumbre presencial que debatirá el proceso de integración al ALCA, se desarrollará una jornada intercontinental en «Defensa de la Educación Pública». «Porque la educación pública no se vende». «Salvemos la educación de los tratados de libre comercio», anuncia un fax que circula en la Red Social para la Educación Pública en América.

«Por primera vez, en un plazo relativamente corto, se logró elaborar un documento conjunto de todas las organizaciones sindicales que están relacionadas con la educación desde la Argentina hasta Canadá», anunció LA REPUBLICA, Fernando Rodal, presidente de la CEA.

El documento propone una serie de alternativas en materias de educación. «Nunca se dio este grado de unidad y de acuerdo, lo que pauta que hay una realidad general a nivel mundial que, de alguna manera, ha obligado y favorecido este tipo de acción continental», señaló Rodal al explicar el consenso alcanzado.

Para Rodal, el alzamiento «zapatista» de enero del 1994, en el mismo momento en que nacía Nafta (Tratado de libre comercio entre EEUU, Canadá y México) y los más cercanos sucesos de Seattle, donde «se impidió que se consagrase el acuerdo multinacional de inversiones», dejaron su huella en el nuevo mapa político mundial.

 

Servicios «liberados»

La liberalización del servicio educativo está en la agenda de discusión del ALCA (Acuerdo para el Libre Comercio de las Américas).

Rodal advirtió que «para la educación está en juego su transformación como un servicio y que se la maneje como una mercancía. Es decir, que todas aquellas reglas que los países tienen para intercambiar productos, se establecerán para la educación. Esto está aún pendiente, porque la OMC (Organización Mundial de Comercio) todavía no lo laudó».

«La educación mueve en el planeta cifras astronómicas de millones y millones de dólares, lo que convierte al sistema en un macromercado mundial, donde participan más de 50 millones de personas», dijo Rodal.

Agregó que «esto es una tentación muy grande para las empresas multinacionales, porque hay que tener en cuenta que uno de los principios que estaba en discusión es el de tratamiento nacional, lo que implica que si yo tengo algún tipo de protección, regulación o subsidio sobre algún ámbito de la educación pública en mi país, se le tiene que dar el mismo trato como mínimo a cualquier empresa internacional o extranjera que se instale en ese país».

Rodal reiteró que «la gran pelea del ALCA en el tema educación, es que no se transforme en una mercancía a los efectos de ser negociada como tal».

«El problema» –continuó Rodal– «es que el acuerdo propuesto fija derechos a las empresas multinacionales, pero no fija obligaciones.

Durante la huelga de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) –más allá que se esté de acuerdo o no con la misma– hubo quienes sostuvieron que no se podía mantener su gratuidad, porque eso la colocaba en situación de subvención y corría el riesgo de que, en el marco del Nafta, alguna empresa norteamericana le entablase un juicio al gobierno mexicano».

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