Desde el asiento de los bobos

Atento Fava

Por Horacio Buscaglia

Antes que nada, feliz Año Nuevo. Porque está claro que ayer comenzó, de verdad, el año en este país. Y se nota en la forma de moverse de los que suben al ómnibus, con la energía apuntando hacia abajo. Cansados de las vacaciones, con ese gesto en el rostro de haber tomado conciencia de que sólo eran vacaciones, de que la vida es un lunes no un domingo y que ahora es realmente cuando todo empieza.

Y suben cantidades de niños con sus túnicas blancas, esa democrática indumentaria que hace que los gurises tengan la ropa que tengan, sean todos iguales ante los ojos de sus compañeros. Y recuerdo y reivindico esta vareliana actitud, porque junto con los escolares también veo el diario, donde me entero de que «el asalto a la laicidad», anunciado por nuestro compañero Raúl Legnani (maestro y periodista), empezó a tomar forma. El ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, en El Observador (¡oh, casualidad!) consideró que las esclarecedoras declaraciones de Carmen Tornaría, integrante del Codicen, en relación a los valores que transmite la escuela pública y laica, son «antirreligiosas» e «irrespetuosas».

Recordemos que todo esto comenzó con unas tramposas declaraciones de nuestro locuaz Presidente, en las que planteaba la falsa relación entre enseñanza y religión como única forma de adquirir ciertos valores humanos. Para trampear aun más, nuestro ingenioso Presidente ejemplificó el tema con la adhesión a distintos cuadros de fútbol. (Pícaro, el presi, muy pícaro). El asunto es que este miércoles la Comisión Coordinadora de la Enseñanza debatirá el tema de la laicidad. Padres, madres, docentes, alumnos, ¡ojo! abriendo los ganchos, se vienen.

Y para no parecer tan apocalíptico les alegro la jornada con esta noticia de hoy: Georgina Rábago es docente de una exclusiva escuela privada religiosa de México. Debido a los autores que recomendó y dio para leer a sus alumnos, fue despedida.

Una de las principales quejas que llevaron al despido de Georgina fue hecha por un padre muy especial: el ministro de Trabajo, Carlos Abascal. Quien, dicho sea de paso, había declarado hace muy poco que «la mujer debe quedarse en su casa y no buscar masculinizarse pretendiendo realizar trabajos que no le corresponden».

La queja del progresista ministro fue hecha por «el tipo de libros que la profesora pidió y dio a sus alumnos».

En el acta administrativa se especifica que la maestra es acusada de pedir a sus alumnos que lean «Doce cuentos peregrinos» de Gabriel García Márquez y «Aura» de Carlos Fuentes, además, ¡oh, mujer demoníaca!, ya había hecho leer obras como «La metamorfosis» de Kafka, «Fausto» de Goethe, «Edipo» de Sófocles y, horror de los horrores, «Los cuentos de horror» de nuestro Horacio Quiroga.

Bue… no sé si se alegraron pero ojalá que estos no sean recuerdos del futuro.

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