Tiene la palabra
Sobre las torres de Punta Ballena
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me dirijo a usted en respuesta a la carta a los lectores del señor Wilson Melo. Le agradecería mucho su publicación.
Que el señor empresario sea buenísimo o malísimo no es el quid del debatido caso de las torres en Punta Ballena.
Tampoco lo es el tema de que éstas proporcionen trabajo.
Instalar una fábrica o plantar marihuana como en Colombia daría mucho trabajo. Las cosas no son tan simples y el fin no justifica los medios.
Estamos hablando de cinco torres de alrededor de 70 m de altura más 20 m de la espiga que la continúa, son en total más de 90 m contando con la elevación del terreno, las torres prácticamente igualarían la altura de la Sierra de la Ballena.
Yo creo que, con una buena dosis de demagogia, se ha creado una falacia que consiste en una falsa oposición entre los ricos egoístas anti-torres y los filántropos pro-torres. A los primeros no les interesa que haya más trabajo para la gente y a los segundos no les importa que se destruya la naturaleza del lugar de más potencial turístico de la costa uruguaya. Nada más falso. El señor Wilson Melo, según lo expresa en sus cartas a «El Observador» y a «El País», parece afiliarse a esta teoría de confrontación entre trabajo y naturaleza. ¿Y por qué no las dos?
Esta es una falsa oposición ya que no presenta una antítesis mutuamente excluyente. Hay ricos indiferentes a la naturaleza y hay gente con necesidad imperiosa de trabajar que entiende
1) que no se trata de impedir las grandes inversiones que den trabajo, sino que éstas se hagan en forma sensata, en el lugar adecuado y cumpliendo con los reglamentos;
2) que es el turismo el que nos trae trabajo, ingresos y divisas, y que destruyendo y haciendo desaparecer las cualidades que precisamente dan a Punta Ballena su atractivo incomparable, lo que se hace es matar a la galllina que pone los huevos de oro.
Bien se pueden edificar propiedades horizontales y tiempos compartidos en los lugares permitidos y ateniéndose a los reglamentos vigentes y crear cientos de puestos de trabajo.
¿Es que no existe la palabra negociar? ¿Los hipotéticos trabajadores no pueden tasladarse de un punto a otro de Maldonado? ¿Es que es el propio inversor el que tiene que establecer sus propias reglas? ¿Por qué no se puede negociar otro lugar para el megaproyecto u otro proyecto respetuoso del lugar y los reglamentos existentes?
Si el reciente decreto (enero 2001) de la Intendencia de Maldonado, que borra de un plumazo todos los valores que se cultivaron hasta el momento, admite esta excepción, ya no podrá oponerse a otras torres. Es un dique que se rompe y un balneario que se destruye.
El señor Melo, que tiene su negocio de venta de pasajes en la zona del megaproyecto, bien sabe que este balneario fue creado y amado por turistas y habitantes permanentes que eligieron hacer de él su lugar, en razón de las características que tiene de barrio jardín, tranquilidad y fantástica belleza natural. Estas personas también dieron trabajo, y siguen dándolo, al construir sus casas y convertirse en locatarios. Dieron –y dan– trabajo a la industria de la construcción y a toda clase de servicios. Y tuvieron que respetar las ordenanzas que rigen en el balneario. Y también en su conjunto invirtieron millones y millones de dólares en el departamento de Maldonado. Y pagan contribución inmobiliaria, cosa que los mil apartamentos del megaproyecto no tendrán que hacer hasta el año 2005, como tampoco tendrán los empresarios que pagan ninguna tasa de edificación de acuerdo al decreto de Tratamiento Especial.
Entiendo que se trate de atraer inversiones, tal cual lo está haciendo, y muy bien, el departamento de San José. Pero que se haga con cordura. Sería muy triste que las personas que rigen el destino de nuestro país cayeran presa de soluciones fáciles que comprometan el futuro de nuestra más promisoria riqueza, el turismo.
Carmen Zozaya – C.I. 608.349-4
Agradecimiento a compañeros de Canal 10
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Queridos compañeros:
Silvio Rienzi, Alejandro Camino, Ricardo Artola y Carlos Modernell y todo el núcleo humano que fue partícipe de la transmisión por Canal 10 del 1er. Desfile de Carnaval del Nuevo Milenio.
Grande fue mi emoción al ver que ese querido Canal fue el primero en homenajear a distintos compañeros de la farándula carnavalera, entre los cuales se acordaron de mi modesta trayectoria.
Debo manifestarles que en la vida tuve tres grandes amores: haberme pintado la cara desde niño, para integrar diferentes conjuntos de Carnaval, hasta el año 1952 en que tuve la dicha y la gloria de retirarme siendo director responsable y escénico de La Milonga Nacional, año de fundación de nuestra querida Daecpu (mi segundo amor).
En mi querida gremial nada me fue ajeno: habiendo sido delegado elegido por la Asamblea de Directores, sin mi presencia, ocupando esa función desde 1965 –en que se logró esa importantísima reivindicación, entre otras, de tener representación de todos los conjuntos ante el Jurado; también fue allí que se terminó con los Jurados deliberantes que tantos perjuicios habían causado– y durante 31 años (con breves interrupciones forzosas en el período de la dictadura).
Mi tercer amor fue también haber tenido la dicha de haber sido solicitado por don Enrique De Feo (figura gigantesca de la comunicación en nuestro país) para integrar el equipo de Canal 10 en la primera transmisión –en blanco y engro por supuesto– en 1974 del Desfile de Carnaval.
Y no sería justo conmigo mismo si no evocáramos en estos momentos a aquellos compañeros y conductores entrañables que tuve: la señora Cristina Morán, Huberto De Feo, Humberto De Vargas, Ricardo Artola y un recuerdo emocionado para quien fue el técnico por excelencia y un verdadero hermano: Roberto Mastra. Quiero hacer llegar mi total reconocimiento a todos por esto que han hecho y que llevaré siempre arraigado en mi corazón y en mi mente.
¡Gracias por tanta bondad!
Isabelino (Tito) Larraz – C.I. 428.150-1
Algo distinto sobre la vida
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es moneda corriente escuchar sobre problemas y situaciones que a todos, de una manera u otra, nos aquejan. El poder expresarlas, y por qué no, compartirlas, así como entre todos (medios mediante) tratar de revertir y solucionarlas, es bueno. Muy bueno. Se me ocurrió (problemas no me faltan y no soy la excepción) enumerar, por una vez cosas lindas. Positivas. Frases y palabras con sentido a vida plena. ¿Si estoy soñando? ¡Tal vez! Pero pienso que estas líneas pueden a todos ayudarnos de mucho.
¿Qué tal si buscamos y encontramos…? Armonía. Equilibrio emocional, físico, psíquico. Paz. Tranquilidad. Felicidad. Exito. Sinceridad. Igualdad. Tolerancia. Amistad. Fraternidad. Serenidad. Valor. Sabiduría. Cooperación. Sabor. Familia. Milagro. Risa. Canto. Alma. Perdón. Bálsamo. Honestidad. Revivir. Renacer. Amanecer. Esperanza. Solución. Reencuentro. Música. Ayuda. Acompañar. Alegrar. Luz. Sol. Ritmo. Color. Beatitud. Plenitud. Brisa. Quietud. Regalar. Dar. Obsequiar. Aliviar. Plantar. Buscar. Encontrar. Sentimiento. Yo. tú. El. Nosotros. Vosotros. Ellos. Juntos. Todos. Amor. Afecto. Cariño. Bien. Salud…
Algunas frases combinando las palabras. Sí a la vida. Que el ser humano será siempre eso. Ser humano. Cada día más. Que haya amor. Que haya diálogo. Que haya perdón. Q
ue reine la alegría, fraterna, sincera. Sí a la igualdad. Que no haya superiores ni inferiores. No al privilegio de unos pocos en detrimento de muchos. No a la arrogancia. No a las ambiciones negativas. Sí a las positivas. Sí a la bondad. Sí al servicio justo y desinteresado. Sí a la ayuda del débil, el necesitado, el indigente. Pidamos todos… que haya sonrisas y no lágrimas. Que no haya violencia. Que se terminen los accidentes de tránsito. Que se pueda ser tolerante, participativo, cooperador. Para que lo imposible se transforme en posible. Que reine la concordia. Para que exista trabajo y dignidad. Para encontrarse uno mismo y a uno mismo y sentir placer por ello. No a la soledad. Amigos. Ayer, ya fue y mañana está por venir. Nos queda un solo día. «Hoy». Y «Hoy» está en nuestras manos. Somos el forjador de nuestra vida, nuestro destino, nuestro triunfo. Tratemos de estar juntos. Sin rivalidades. Sin odios. Sólo con amor. Mucho amor. Amor al prójimo y a la vida. ¡¡¡Viva la vida!!!
Atentos saludos,
Carmi Rauch – C.I. 866.784-6
El desastre neoliberal del vecino
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¿Qué te pasa, don Fernando?
Desde que perdiste a Chacho,
que es honesto y buen muchacho,
te seguís equivocando;
a López lo designaste,
pero otra vez erraste;
y ahora, desesperado,
porque el pueblo dio su fallo,
conseguiste «un buen caballo»
mas, la penca, no has ganado.
El desastre económico-financiero de los vecinos es similar al nuestro, pero más profundo. Allá, como aquí, los militares tomaron el poder por asalto, y a pura fuerza comenzaron a privatizar, a avasallar a los gremios; corruptos e impunes fueron los iniciadores del caos.
Después, aparecieron los oportunistas, a quienes denominamos «la hinchazón» porque aparecieron después del golpe. Profundizaron las medidas impopulares que habían comenzado los uniformados.
Hoy, la noticia son los de allende el Plata; a ellos me voy a referir.
El «riojano narcisista», buscó a un civil colaboracionista de la dictadura, para ordenar las cuentas del Estado.
A partir de 1991, la hiperinflación fue dominada por «los HP de fuerza» de un ministro muy capaz, que obviamente no era burro, sino… Cavallo.
Ley de convertibilidad mediante, Argentina tuvo 10 años de «estabilildad». El peso igual al dólar, del cual tanto alardearon, trajo la deflación, fenómeno, que resulta aún más perjudicial que la inflación.
El terrorismo de Estado liquidó todo movimiento gremial; y así no había oposición para deprimir aún más salarios y jubilaciones.
El mercado interno (otrora fuerte, porque la clase media tenía casi tanto poder de compra como la burguesía) sufrió el golpe de gracia, con dramática caída.
La corrupción desenfrenada, el contrabando, el lavado de dinero, las coimas, tráfico de influencias, y otros males, trajeron el empobrecimiento de la mayoría de la gente, y el enriquecimiento acelerado de unos pocos «vivos».
Capitales autóctonos se fueron del país «para especular mejor».
Y vinieron colegas del exterior a hacer «buenos negocios». Capitales «golondrinas», que reducían personal y pagaban menos sueldos a quienes quedaban.
Vendieron todas las empresas públicas. El «milagro del Mercosur» no funcionó. El PBI no creció, al menos los últimos 3 años; el déficit fiscal es agobiante. La deuda externa es eterna, y sigue creciendo; sus millonarias amortizaciones se tornaron impagables. «Menos mal» que vinieron los rubios del norte, y les prestaron 40 mil millones. ¿Qué buenos y generosos ¿no? Claro, era la única forma de que le sigan pagando la deuda.
Ahora parece que «le van a dar 3 mil palos más al caballo, para que marche».
El capitán de ese barco está superado, y ahora designó un «piloto de tormentas» que tiene planes absolutamente contrarios (ahorita mismo) a los que él mismo aplicó en la última década.
Según opinan economistas progresistas nuestros, su plan de competitividad está bien rumbeado. Sin embargo, los poderes absolutos que solicita, y algunos artículos de esa ley, son muy peligrosos, especialmente para un personaje muy ambicioso como el susodicho.
La situación es, por demás difícil; y para colmo, llegó la aftosa.
Ojalá todo salga bien. Parece que la gente no está dispuesta a dejarse estafar otra vez. Así que ¡a hilar fino, señor superministro! Buena suerte.
Luis Carlos Piedra Buena – 3.400.065-0
A los lectores
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