Tiene la Palabra

 

En busca de la verdad…

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Dos años y medio hace ya que mi madre entró confiada, a las 8 de la mañana, en la sala de operaciones oftalmológicas del Hospital Pasteur. Supuestamente, porque nunca se dijo lo contrario, era una sencilla y rápida operación de cataratas.

Ya la habían operado del otro ojo por la misma enfermedad, y sabíamos cómo debía ser la evolución; en este caso fue satisfactoria.

Trataré de ser breve y clara al relatar lo que ocurrió ese día.

Cuando llegué a las 8 horas aproximadamente a la puerta de la sala de operaciones, ya mi madre estaba dentro; afuera me encontré con una señora que la había acompañado, ya que vive lejos.

Me resultó extraño cuando pasó un tiempo prudencial y ella seguía adentro, pero es mucho pedir que en el Pasteur alguien nos tome en cuenta, por lo tanto afuera no sabíamos nada.

Cuando salió, ya me llamó la atención el hecho de que estaba muy dolorida, hasta la cabeza, cosa que en la otra operación no sucedió.

En el hospital la atención posoperación es precaria, al punto que para curaciones los recién operados deben bajar por ascensor o escalera a la policlínica en planta baja y esperar sentados por largo rato. Por esto tuve la autorización del médico para llevarla a casa poco después de ser operada. Con la condición de que hiciera reposo, tuvo una persona siempre para ayudarla, aparte de mí. La trasladé en auto, no en ómnibus, y con mucho cuidado.

A los dos días exactos, y a la hora indicada, la llevé al control, y luego de esperarla las horas que creyeron necesarias, nos atendieron. El médico que la operó es el doctor Félix Silverglass, considerado muy buen médico. Cuando la revisó, mostró ansiedad y preocupación, (yo estaba presente), ya que tenía que ver por lo menos luz y mi mamá no vio nada, nada.

Cuando uno deposita su entera confianza en un médico, depende sólo de lo que él estudió y de su humanidad. Buscó elementos para revisarla y andaba todo mal. Ya nervioso, se notaba, consiguió lo que buscaba, y después de hablar con la enfermera, en esos términos que lo dejan a uno indefenso totalmente, me dijo: «Bueno, va a demorar más, pero va a ver, no se preocupe».

Ese día nos fuimos tranquilas, aunque con un dolor fuera de lo común.

Cuando regresamos, siempre en fecha y hora, y esperamos las 3 o 4 horas, tratando de tener paciencia, y con dolor, nos atendieron.

Otra vez lo mismo, más nervios que antes, otra revisión, y mi mamá que no veía nada; a esta altura, tenía que ver casi claro.

Ya mis inquietudes eran más precisas e insistentes, y para mi asombro, el médico pidió la historia de la operación, pero qué raro, no estaba, se había perdido. El médico, como se puede creer, no; no se acordaba de los detalles de una intervención con 7 días de hecha.

Nunca apareció la historia de la operación. Como si no la hubieran hecho.

El doctor me dijo: «Hubo un pequeño problemita en la operación, va a demorar más, pero quédese tranquila, porque ver va a ver».

A esa altura yo ya estaba presionando bastante, y como soy una persona con cierta preparación, sé cuáles son los derechos del paciente. Ya a partir de ahí fui pésimamente atendida por casi todo el personal. Traté de tener una consulta con la jefa de Oftalmología, doctora R. Morales. Pero no me recibió, y el comentario de la enfermera, que yo escuché fue: «Esta es esa loca de nuevo». Quiero dejar sentado que nunca perdí el buen juicio y el control, siendo que podría ser de otra manera, dada la situación.

Lo único que quería era saber qué pasó, pero la doctora Morales es la esposa del doctor que operó a mi madre.

Esto pasó a doctores privados, a los cuales llevé a mi madre enseguida, ella quedó ciega totalmente y nadie, absolutamente nadie, me explicó nada, quedó ciega y bueno, quien reclama por un pobre que va al Pasteur.

Todo esto está en manos del MSP, con expediente Nº 12/068/1/1339, que ya en 1998, después de comprobar todo con otros médicos y métodos.

Sigo atrás del expediente cada tantos meses, me atendió la señora Barreda de ADUS, a quien debo todo lo que me ayudó y le doy inmensas gracias.

Pero mi mamá quedó ciega y con dolor crónico tiene que usar gotas permanentemente que le suministran en la Médica Uruguaya, donde se atiende actualmente.

Con esto no quiero decir que fue el médico, o la falta de instrumentos, pero sí pretendo saber la verdad y que me ofrezcan soluciones o reparación al sufrimiento de mi madre.

No puedo creer que pase esto, siendo que se estudian años, para curar, por lo menos hay que hablar claro. No somos «cosas», somos seres humanos y sufrimos.

Y quiero saber si esto le pasa a la madre o a la hija de un médico, en este caso el doctor Silverglass, ¿él qué haría?

Stella Fernández – CI: 1.201.080-2

 

Empresas acreedoras del Estado: yo tengo una

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Soy dueña de una empresa de limpieza en la ciudad de Colonia y a la que he logrado mantener con mucho sacrificio y con la que he dotado de otra fuente de trabajo tan necesaria en estos momentos para mi ciudad. Si bien en la actualidad sólo cuento con un operario y, por supuesto, yo, que también siempre he trabajado a la par de mis empleados, se me está haciendo muy difícil continuar con la misma. Lo más increíble de todo esto es que los problemas que se plantean en estos momentos es la falta de pago de parte, sobre todas las cosas, del Estado, y la bronca e impotencia que nos da el hecho de escuchar a diario a través de los distintos medios de prensa de la supuesta reforma de Estado, que para solucionar estos problemas hace más de un año se nos obligó a todas las empresas a afiliarnos al plan SIFF, por el cual supuestamente se evitaría la demora y atrasos de pago a sus proveedores que posee el Estado. Otro tema que raya en lo absurdo y que sería para el libro de los récords y que afirmaría que pasa solamente en nuestro país, que un organismo que tiene entre otras cosas la finalidad de defender los derechos de los trabajadores y me refiero al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que en nuestro caso nos adeuda la friolera de seis meses. Todo esto, que cuando se concurre a dicha Oficina acá en Colonia, donde desarrollamos nuestra tarea, y preguntamos sobre el pago de lo adeudado siempre se nos informa por el jefe de la misma que no sabe nada, que es problema de Montevideo, que si no estamos conformes dejemos de trabajar. Con todas estas respuestas uno se pregunta ¿es así como en mi país se fomenta el empleo?, ¿cuando llegamos a fin de mes qué le digo a mi empleada?; no le puedo pagar, (cosa que nunca hemos dejado de hacer) y si no pagamos a nuestros empleados y se presentan ante las oficinas de Trabajo ¿qué autoridad tienen éstas para exigirnos el pago de nuestras obligaciones, cuando son ellos los grandes incumplidores con nosotros? Otro tema que nos preocupa a muchas empresas es cómo el Estado no exige a las empresas que contrata la presentación de las planillas de trabajo, ya que cuando se presentan estas empresas a licitación los precios que dan son insignificantes, ya que estas empresas trabajan con operarios totalmente sin pagar ningún aporte al BPS, Seguro, etcétera. En mi experiencia estos casos ocurririan en Salud Pública (llámese Hospital de Colonia), Dirección Nacional de Hidrografía (llámese Puertos de Yates Colonia, Riachuelo y Darsena).

Ana María Burzaco González – C.I: 2.730.679-6 – [email protected]

 

«Vergüenza en el Comcar»

Señor Director: de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Es para el ministro Stirling por la verdadera vergüenza que está pasando en el Comcar. A los familiares nos tienen 4 o 5 horas haciendo cola, las señoras con niños. El domingo pasado se desmayaba la gente. Es una verdadera bomba de tiempo. Una cola de 4 o 5 cuadras, una sola persona apuntando y tomándole los datos para poder ingresar; hacen pasar los paquetes por una máquina, después sacan lo que se les antoja a ellos. En fin, se está creando una verdadera bomba de tiempo. El ministro del Interior acepta eso, acepta cualquier cosa. Porque yo mismo he elevado mi protesta y contestan: orden del ministro. En fin, la gente va a ver a sus familiares y lleva su inconformismo, y adentro es cuando empiezan los líos. No puede ser que se tenga a las personas ancianas bajo lluvia, bajo sol. Yo quisiera que LA REPUBLICA fuera a mirar la entrada, y que fuera el ministro del Interior y el director de Cárceles, para que vieran el manoseo de la gente. Uno no tiene la culpa, uno tiene una desgracia de tener un familiar adentro y todavía verse manoseado. Cualquier cosa le hacen, rompen los paquetes. Usted lleva una bolsa de nylon y les parece muy grande, traiga otra más chica. No sé lo que quieren crear. Yo sinceramente estoy dispuesto a dejar mi teléfono y que el ministro del Interior me diga a mí que esto no es así, o que me lo diga el jefe de la cárcel. Nadie va a ver lo que está pasando. Y si anuncian que van al Comcar, que es a lo que me estoy refiriendo, lo hacen un mes antes, no hay una visita de improviso para que vean con qué despotismo actúan, con un pinochetismo brutal. Yo al único diario que puedo hablarle es a ustedes, al diario de ustedes no le permiten entrar, ya me lo dijeron los otros días. Porque dicen que los diarios hablan de política, y adentro los presos tienen televisión y radio, así que ese no es el problema. Yo les pido por favor a ustedes que tienen tanta influencia, el Sr. Fasano, que hablen con el ministro del Interior, que hablen con el director de Cárceles para que observen el manoseo de los sábados y los domingos. A la cárcel puede caer cualquiera, pero verse avasallado, manoseado, una prepotencia brutal para 300 o 400 personas un solo hombre apuntando en el sector de los hombres. Es un desastre. Yo les agadezco mucho, muchísimo.

Desesperada

 

Zanjones en Puntas de Manga

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Soy una vecina del camino Alberto Santos Dumont ubicado tras la quinta de Batlle, Zona rural de Puntas de Manga.

Dicho camino se ha vuelto intransitable, ya que los pozos existentes dejaron de serlo para pasar a ser zanjones.

Siempre fue una calle de balasto pero el no tener mantenimiento desde hace más de 10 años y el carecer de cunetas ha provocado su total deterioro.

Es casi imposible el pasaje de vehículos, ambulancias, taxis, etcétera.

No tiene iluminación ni señalización.

El Centro Comunal Zonal Nº10 no se hace responsable, ni siquiera hace caso a la cantidad de cartas firmadas por vecinos que hemos entregado.

Sin saber ya qué hacer recurrimos a la buena voluntad de algún director de Vialidad de la Intendencia de Montevideo y a este medio.

Agradecida desde ya una ciudadana más de esta ciudad que pretende tener los mismos derechos que todos.

Adriana Asencio – C.I: 4.119.230-1

 

Llegaron las prostitutas y ofrecen

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Algo que nos está molestando mucho a los vecinos de Malvín Norte, especialmente los que vivimos en la Cooperativa de Viviendas Malvín Norte (VICMAN) pues en nuestra esquina de Camino Carrasco y Pirán están «trabajando» dos prostitutas todas las noches, a veces hasta saliendo desde los arbustos de nuestros jardines con algún que otro cliente.

Hemos realizado nuestras quejas ante la Comisión Directiva desde hace ya varios meses, tenemos guardias de seguridad privados y hasta del 222 de noche, pero a pesar de ello, nadie les ha dicho nada y continúan allí. ¿Quizás será debido a algún servicio gratuito a cambio?

Pensamos que habiendo tantas esquinas en las cuales hay negocios cerrados de noche, donde a los dueños no les importaría que ellas trabajaran, tendrían que ir allí y no a «nuestra casa», en nuestros propios jardines donde queremos que jueguen nuestros niños con bicicletas, pelotas, pero no con preservativos usados o jeringas.

Creo que son chicas, casi niñas, sin experiencia y no saben bien dónde «trabajar», porque una profesional, lo hace siempre sin molestar en barrios residenciales.

María Castro – C.I: 1.903.811-1 – [email protected]

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje