Fuerte defensa sindical a la educación pública
Mientras el Codicen anunció que estudia reformar el bachillerato diversificado, el secretario general de la Federación Nacional de Profesores de Secundaria (Fenapes), Carlos Barceló, dijo que este año el reclamo para analizar lo que «reformó la reforma» educativa en el Ciclo Básico será el eje central del accionar del sindicato.
Con la reforma educativa entre ceja y ceja, Barceló participará la semana próxima en Quebec (Canadá) en un foro de sindicatos de la educación de las tres Américas que busca una oposición continental a los tratados que en esta materia alcance el ALCA (Asociación de Libre Comercio de las Américas). En diálogo con LA REPUBLICA, el dirigente hizo hincapié en que este año, el quinto de la reforma educativa, es necesario analizar lo «que reformó la reforma». Criticó al proyecto educativo oficialista, porque no se dio «participación» al orden docente y sostuvo que falló porque se manejó con «tiempos políticos y no pedagógicos». Si bien reconoció que a diferencia de su antecesor el actual Codicen se ha mostrado partidario del diálogo, dijo que hasta ahora no hay un «intercambio fluido».
–¿Por qué se organiza una reunión de sindicatos de la educación de las Américas en Quebec, días antes de la cumbre presidencial en la misma ciudad que discutirá el proceso del ALCA ?
–Uno de los puntos que el proyecto ALCA plantea dentro de la liberalización de los servicios en todo el continente, es el servicio entre comillas de educación. Es entonces que este foro tiene como objetivo plantear una postura clara en defensa de la educación pública, que ha venido retrocediendo en todos estos años.
–Usted señala que en el foro existe una oposición a la liberación de los servicios de la educación
–No sólo a esto, sino a todo el proceso del ALCA. Cuando a principios de los años 90 en este país se hablaba de la reforma del Estado, ésta era un proyecto global, porque es claro que la reforma educativa es parte de esa reforma. En Quebec vamos a marcar una oposición a las políticas económicas.
–¿Cuántas organizaciones participarán de esa reunión?
–Son cerca de 250 y van desde todo el continente, donde además participará con fuerza la Confederación de Educadores Americanos.
–¿En qué punto se encuentra la reforma educativa?
–Así como el año 2000 fue el año del presupuesto y no abandonaremos este tema de cara a la próxima Rendición de Cuentas, este año va a ser el de la reforma educativa. Nosotros nos preguntamos qué fue lo que reformó la reforma y a partir de ahí, entendemos que se deben agilitar y establecer ámbitos de negociación institucionales, donde se tenga en cuenta la mayor gama de opiniones que hacen a todo el sistema educativo. Uno puede plantearse determinados proyectos macro, pero después el que lo lleva adelante adentro del salón de clases es el docente. En este sentido, estoy convencido de que la reforma se impuso y se explandió, pero no ganó la cabeza del profesorado.
Por otro lado, se notó en Secundaria una merma salarial. Hay aspectos puntuales como la enseñanza por área, donde cuestionamos aspectos pedagógicos y laborales. El hecho que en vez de dos profesores haya uno, luego de cinco años, comenzó a evidenciar la falta de fuentes laborales.
–Si usted toma a la educación como una política de Estado, ¿no le parece que hay que capacitar a los profesores para que se adapten a las nuevas materias? No se puede dejar de hacer una reforma en esta área, porque peligren determinados puestos de trabajo.
–Nosotros entendemos que son necesarios los cambios en la educación, pero creemos que no hubo participación de los docentes, porque los cambios tienen que ser graduales y con participación. Acá no se pueden desconocer los planteos de las organizaciones de los docentes. Además se generaron cambios curriculares sin formación docente. En los años anteriores se dictaron cursos de un mes y este año el curso fue de una semana.
Si usted estudió cuatro años para ser profesor de historia, es imposible que en una semana se prepare para dar ciencias sociales. Acá lo que se manejó fueron tiempos políticos y no pedagógicos o educativos. Se avasalló una cantidad de cuestiones técnicas y normativas.
Ahora que las autoridades anuncian que van a hacer una reforma en el bachillerato, nosotros estamos convencidos que primero tenemos que ver qué pasó con el ciclo básico, para después ver la reforma del segundo ciclo.
–¿Fenapes se opone a la reforma del bachillerato sin conocerla?
–No, no es una oposición a priori. Las autoridades de este nuevo Codicen han planteado la necesidad del diálogo. Hasta ahora, no ha habido un diálogo en esta materia. Lo que decimos es que ahora es el momento de convocar a todas las partes.
Hasta hoy no tenemos conocimiento de propuestas concretas. Esperamos que cuando existan las propuestas nos informen y se den los canales de participación en serio.
–Una de las críticas del oficialismo a los sindicatos y la izquierda es que se oponen a los cambios, en este caso la reforma educativa y que no proponen ninguna alternativa.
–Fenapes tiene –y lo ha publicado en sus libros– una base para el proyecto educativo, pero tampoco nos adjudicamos que sea sólo el sindicato el que elabore el plan de educación para el país. Somos una parte más del proyecto de educación nacional. Tenemos propuestas técnicas, presupuestales y también está el ámbito de las Asambleas Técnicos Docentes. Durante la administración pasada todas esas propuesras nunca fueron atendidas.
–¿Encuentra diferencias entre el actual Codicen y el de la administración anterior?
–Sí. Primero creo que este Codicen no tiene la homogeneidad que tuvo el anterior, porque el pasado siempre estaba alineado con la postura de (el ex director general del Codicen), Germán Rama. Ahí se veía un peso brutal, cosa que no veo en el actual consejo.
Por otro lado, si bien hay un cambio en el estilo de relacionamiento, todavía no se ha instalado una negociación institucional. Es decir, en los hechos, no tenemos un intercambio fluido.
–En la partida especial aprobada por el Parlamento para la educación, existen diferencias entre los gremios de la enseñanza. Mientras la Federación Uruguaya de Magisterio quiere que el reparto del aumento de salario sea parejo para todos, su gremio es partidario de respetar la pirámide escalafonaria. ¿Por qué?
–El problema es así. En la medida en que la carrera se compone de siete grados, todo hace suponer que a medida que uno avanza en la carrera docente cobra más. Debido a una situación que se generó en la Rendición de Cuentas del año 1998, quienes pasan al cuarto grado cobran menos de lo que cobran los grados uno, dos y tres.
Acá no es cuestión de que unos cobren más y otros menos, sino de tratar de recomponer una pirámide escalafonaria salarial y también de recomponer una carrera docente. Porque en la medida que uno avanza apunta a una mayor profesionalización y este es uno de los puntos que ha planteado Fenapes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad