Diseñan programa para disposición final de 250.000 baterías de celulares

Guerra a los tóxicos

El problema ambiental que generan estos desechos tóxicos sería resuelto en un operativo conjunto entre la Dinama, la Facultad de Química y las dos empresas de telefonía celular.

Los organismos competentes elaborarán un plan de trabajo orientado a conjurar también el riesgo que representan las pilas comunes.

El titular de la Dinama, Daniel Sztern, se reunió con los gerentes de Movicom, Pablo Salterain y de Ancel, Marcelo Erlich, para acordar el diseño de un plan de gestión de baterías de celulares que estaría pronto en el mes de julio. El trabajo de disposición final contará con el asesoramiento técnico de la Facultad de Química.

Según el jerarca, hay «250 mil baterías por año, que desde el punto de vista ambiental, potencialmente tienen un riesgo muy importante, porque contienen níquel, cadmio, plomo y plata. Estos metales, una vez que se descomponen, se liberan al agua y al suelo, impactando negativamente».

No obstante, Sztern destacó que las baterías «son mucho más seguras que una pila común, ya que dentro de ellas los componentes están aislados y no hay reacción química».

Cuando las pilas y/o baterías se mezclan con la basura domiciliaria, el medio húmedo «y los lixiviados que generan problemas de acidez hasta un montón de elementos químicos, afectan directamente los procesos de descomposición de las baterías». La recolección de baterías de celulares la haría la red de agentes que venden los celulares, quienes se encargarían de su disposición final.

El material recolectado iría a contenedores adecuados y a un recinto con condiciones controladas por 5 o 6 años, sin contaminar ni descomponerse. Será un lugar techado, seco, en el que se controlará la eventual fuga de material contaminante. Estudios de la Facultad de Química indicarán cuál es la mejor estrategia, luego de la recolección y el almacenamiento.

Sztern apuntó que la Dirección Nacional de Medio Ambiente hará «un monitoreo ambiental de las soluciones que se implementen», destacó que los estudios que Ancel tiene del comportamiento de la población respecto a las baterías de celulares, indican que «la mayoría de la gente las ha conservado esperando una respuesta. Vamos a empezar por la recolección de un tipo muy específico de batería. Comentó que con las pilas comunes entre las que están las alcalinas, hay que «ir paso a paso, porque las experiencias no han sido las mejores».

Hay distintas formas de tratamiento y de recuperación de metales procedentes de la descomposición de pilas y baterías, aunque es indispensable contemplar el aspecto económico. A nivel mundial, el material se recupera y dispone en celdas de seguridad en los rellenos sanitarios. Para evitar la mezcla de diferentes tipos de pilas y baterías, se requiere una clasificación previa que, según Sztern, podría instrumentarse duplicando la cantidad de lugares de recolección diferenciados.

El director de la Dinama explicó que en Uruguay no hay posibilidades de recuperación de metales, porque «no existe una planta capaz de hacerlo».

En esta materia, Argentina optó por la «vitrificación», que consiste en dejar las baterías «dentro de un bloque en forma totalmente inerte, con la posibilidad de utilizarlas en la construcción, como si fuesen bloques».

Las empresas de telefonía consultadas por LA REPUBLICA, declinaron pronunciarse sobre el tema.

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