Tiene la palabra
Desde el Olimpo preparan el asalto a la escuela pública
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El señor Julio Di Palma se ha molestado con una columna de opinión en defensa de la escuela pública laica, donde tomé como ejemplo desestabilizador el operativo montado en torno al caso del maestro Danilo Greni.
En su carta Di Palma muestra que no supo distinguir el tema de fondo (la laicidad de nuestra enseñanza) del accidental (la polémica sobre la escuela de Barra de Tala). Mi intención fue defender la concepción vareliana de la escuela, que no quiere decir que la misma no presente importantes deficiencias, pero que su solución no pasa por eliminar el concurso y entregar todo el poder a los padres (esto me hace acordar a lo de todo el poder a las Orpade, que promovía la JUP a fines de los años 60).
Tampoco Di Palma se refiere a mi propuesta de que docentes y padres se integren a los organismos de dirección de la enseñanza, ni se define ante mi acusación de que hay un expreso intento de introducir la religión en las escuelas, para lo cual se está manipulando a los buenos cristianos que se educaron en el laicismo.
Como mi polémica de fondo no es con el señor Di Palma, sino que es con Ramón Díaz, Pablo Da Silveira, Ignacio de Posadas, Juan Carlos Doyenart, José María Orlando, los diarios El País y El Observador –los verdaderos articuladores de la propuesta del asalto ideológico a la escuela pública–, no entro en una polémica sobre si Greni es brillante o no, cosa que no me interesa. Pero que sepa Di Palma que volveré sobre el tema que realmente importa: la escuela laica, gratuita y obligatoria. Sólo hay que esperar unos días.
Lo saluda con todos los respetos:
Raúl Otto Legnani Niemann
PD: Sobre su apreciación de que «arrogancia y soberbia no van con el periodismo», referido al presunto tono irónico de mi nota de opinión que provocó su carta, no tengo ninguna disculpa en la medida que los simpáticos nunca fueron de mi agrado.
A Homero Bagnulo de Georgina Mayo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Lamento haber confiado en usted y no haber grabado el escueto diálogo telefónico que mantuvo conmigo el 3 de abril pasado.
En la nota publicada al día siguiente, el presidente de la Comisión Honoraria Administradora del Fondo Nacional de Recursos, Homero Bagnulo, expresó que «el mutualismo es el que desfinancia al Fondo Nacional de Recursos». Usted sabe que lo dijo. ¿Acaso cree que sufro una disociación esquizoide para que se altere mi proceso de pensamiento y percepción de la realidad? ¿Cuál sería mi interés, entonces, de difundir declaraciones que lo comprometieran? Y pregunto algo más ¿qué sucedió con usted cuando vio sus palabras publicadas en la edición del miércoles 4 pasado? Ensayaré una respuesta: se arrepintió. Con tal afirmación apreció que todo el sector privado integrante del FNR arremetería con fuerza y resolvió la actitud más fácil y abyecta, desmentir algo que sabe manifestó. La equivocación mía fue, pues, haber confiado en usted.
Georgina Mayo
Aparente contrabando de drogas en ómnibus
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Gracias por tener esta ventana abierta a la comunicacion de los lectores.
El pasado domingo 25 de marzo viaje con mi familia al departamento de Rivera. El objetivo, comprarle a nuestra pequeña hija alguna ropa para invierno que se nos avecina. No para contrabando, sino para de alguna manera paliar la situación económica que estamos viviendo.
Volvimos el martes a las 11:15 horas para llegar a Montevideo a las 17:30.
Cuando embarcamos, día de semana, el coche venía semivacío. Pocos éramos los pasajeros. Al cabo de unos minutos paramos en un lugar donde abordaron varios sujetos, (por lo menos cuatro) con aspecto diferente al resto del pasaje. Destaco esto pues quien posea un poquito de sentido común puede diferenciar quién va de paseo o viaja por algún motivo de enfermedad etcétera. Y no me equivoqué.
Recién subidos al micro, empezaron haciendo ruidos con bolsas de nylon, sacando de una para otras y escondiendo debajo de los asientos vacíos. Además de pedirnos a los pasajeros que ocupábamos nuestro respectivo asiento si podían dejar arriba nuestro (donde uno pone los bolsos habitualmente) algún bolso. Todos nos negamos, alguien dijo que sí, luego se arrepintió y luego le dijo al sujeto: «Flaco, mirá todo el lugar que tenés…». A lo que el tipo contesto: «Mirá que no estoy de vivo; si estuviese de vivo no te pongo nada acá arriba». Mientras tanto, seguían las idas y venidas al fondo del micro escondiendo bolsos/as. Destaco la presencia de dos policías de comisaría, supongo (ya que estaban con ese uniforme característico) que estaban desde el principio arriba del ómnibus en el fondo donde se produjo toda la movida. Llegamos a la Aduana, subieron las personas responsables y minuciosamente llevaron a cabo su trabajo. Sacaron bolsas/os y enseguida hicieron bajar a dos de los cuatro involucrados. Después de un rato volvieron, subieron con todo lo que habían bajado y seguimos rumbo a Montevideo.
Más adelante otro puesto aduanero, un policía uniformado y armado con su arma de reglamento en su canana sube, mira no tan minuciosamente, y seguimos.
¿Qué pasó? ¿Por qué tanto despliegue y al final nada? ¿Habrán arreglado con algo?
Si querés pasar droga de Brasil a Montevideo, lo hacés tranquilamente, ya que nadie sube con perros ni con un dispositivo antidrogas para prevenir. Todo está hecho a la que te criaste.
Llegamos a Paso de los Toros, compré LA REPUBLICA y leo: «Gira por aduanas….». O algo así. Iban a Paysandú y no recuerdo bien a qué otros lugares.
Por lo menos ese día a esa hora y en ese lugar, el control es deficiente, y te aseguro que si pasa algo, arregás, ya que nuestro benemérito Señor Presidente tapa con el dedo del contrabando la realidad del país y no puede.
Por lo menos que trate de taparlo mejor y a los lumpen contrabandistas que venían en ese micro, si son tan hombres, matones y guapos…. bánquensela ustedes solos y no molesten a los demás. No comprometan a nadie. Y a los señores de la empresa Agencia Central. Ustedes saben claramente quiénes son, por lo menos no se mantengan al margen. Subí y llevá lo que quieras pero no molestes a mis pasajeros.
Hago esto para quedarme tranquilo con mi conciencia, que no es poco.
Cabeleiro
Poco Control sanitario por aftosa
Sr. Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Al regresar de las Islas Británicas (donde hay focos de aftosa) pensé que las medidas de control sanitario serían extremas. En Carrasco, un cartel alertaba sobre el peligro del virus y el cuidado que los pasajeros debíamos tener.
No obstante, ninguno de los funcionarios (Migraciones, Aduanas, etcétera) me sometió a control alguno a pesar de que yo manifesté de dónde venía y aclaré que podía estar contaminado.
Es un hecho que no conozco demasiado las costumbres del virus de la aftosa, y seguramente la probabilidad de haberlo yo traído sea ridículamente baja. Pero el problema es que no soy la única persona ingresada al país proveniente de uno con aftosa, y no podemos seguir tentando la suerte.
En la República de Irlanda, un país con una economía tan basada en la ganadería como el nuestro, las medidas son extremas. Se han cerrado alojamientos turísticos ubicados en el campo, se han colocado miles
de alfombras con desinfectante en caminos, aeropuertos, estaciones de trenes y ómnibus, entradas a museos, iglesias, centros comerciales, etcétera; y como es sabido, han cancelado la mayor de las fiestas nacionales: St. Patrick’s Day, lo que equivale a cancelar el carnaval, las Llamadas, Navidad y Fin de Año en Uruguay. Los irlandeses son conscientes de lo que podría significar para su economía una epidemia de aftosa. Y yo creía que nosotros habíamos aprendido rápido con el episodio de la matanza de animales de hace unos meses, pero la realidad siempre nos sorprende.
Tony Blair y su equipo de gobierno enfrentan graves problemas como la epidemia de aftosa en Gran Bretaña; aunque quizá peor lo estén pasando aquellos productores infectados y los que van a estarlo próximamente. La mitad de los animales en granjas de la isla debería morir. Y no es sólo eso: ya comenzaron a debatir sobre el estrago que está causando en la industria turística. Estiman pérdidas por 143 millones de libras por semana sólo por concepto de turismo, mucho más de lo que se está perdiendo por la ganadería.
Luis Silva
Alimentos modificados
Señor Director de la LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Cada día más, en países como Uruguay y Argentina, se están utilizando ingredientes modificados genéticamente en los alimentos producidos por las agroindustrias para consumo humano.
Se los está introduciendo poco a poco y de manera silenciosa, y los consumidores los van aceptando pasivamente, a pesar de la voz de alarma y preocupación de ONGs como Greenpeace y de la opinión de muchos científicos de que podrían resultar peligrosos para la salud. A diferencia de Europa, donde los alimentos modificados genéticamente han sido fuertemente restringidos (prohibidos) en muchos casos, y en otros casos se obliga al fabricante que utiliza estos ingredientes a publicarlo en forma explícita, clara y visible en las etiquetas y envases, aquí, al igual que en los EEUU y muchos países de America Latina, no contamos con ninguna legislación que proteja los derechos del consumidor a saber lo que está comiendo, y a los potenciales peligros a que se expone.
Esta situación debe cambiar. No es suficiente con que la Food and Drug Administration, máximo organismo que regula el sector alimentario en USA haya autorizado a las multinacionales a venderlos, luego de haber experimentado con unos ratones en laboratorio durante algunas semanas. No se sabe nada de los efectos a mediano y largo plazo que el consumo de transgénicos puede traer. Pero una vez mas los intereses económicos de las empresas multinacionales son puestos en primer lugar, por delante incluso de nuestra salud.
Empresas multinacionales de la alimentación están utilizando estos ingredientes para abaratar costos y ser mas «competitivos». Debemos negarnos a ser utilizados como conejillos de Indias y rehenes de esos oscuros intereses, que pretenden ser puestos en primera línea, sin consultarnos y apoyándose en la «política del silencio». Frente a ese silencio, es necesario nuestro escándalo y preocupación para que situaciones así no puedan ser emprendidas sin consultar a los mayores interesados, aquellos a quienes están destinados estos productos: Nosotros y nuestras familias. Información sobre transgénicos en Internet: //www.greenpeace.org.ar/transgenico/data1.htm
Jorge Pérez
Chiarino Miláns: lamentable, bajo, racista, asqueroso
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la edición internet del día de hoy he podido leer las declaraciones de Chiarino, ex presidente de la ARU. No sé si me extrañan. El editorial de LA REPUBLICA nada dice.
¿Cómo es posible tanto desprecio por los pueblos africanos, cómo es posible tanto racismo?
El señor Chiarino preferiría acaso el tiempo en el que los negros trabajaban a fuerza de látigos –con el aval de la Iglesia de aquella época que don Chiarino debe añorar– para los estancieros que él ha sabido tan bien representar.
Lamentable, bajo, racista, asqueroso. Son los calificativos que se me ocurren por ahora sobre estas declaraciones.
Cierto, no es más que una frase aislada, pero ¿qué contexto haría falta para borrar tanto odio y desprecio racial contenido en esas afirmaciones?
Señor Fasano, me gustaría que su diario reaccionara contra este tipo de barbaries como la cometida por este señor Chiarino.
Le agradezco el tiempo que usted ha dedicado a leer mi mensaje.
Esperando una reacción de un diario sensible a los atentados a los derechos de los pueblos –incluido el africano– y sin otro particular, se despide de usted atentamente.
Indignado
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