Hoy JUCECA

Carencias de poca monta

Señor Director de la Sección Domas de Baguales de la Rural del Prado.

He recibido su gentil invitación a participar de las próximas Fiestas Camperas en calidad de Jinete Domador de Potros Reservados. No quiera saber la impresión que me causó. Sabido es que soy un moderado espectador del varonil deporte de las jineteadas de potros a mansalva. Recuerdo clarito haber visto, siendo yo un niño impresionable, a un domador de Pirarajá, delgado de ancho y fino de bigote, cosa que realzaba su condición de tal. Aún hoy me parece verlo en plena faena.

En una soleada tarde se lucía jineteando en pelo, prendido como un abrojo a las crines del sotreta, y cuando ya estaba por sonar la campana, a punto de consagrarse, fue bajado por un pelotazo ejecutado con pelota quieta por Obdulio Varela, a la sazón jugador de Wanderers cuya cancha lindaba con el predio de la Rural. Fue un tiro libre pero desviado, que dio por tierra con las esperanzas de un empate frente a Bella Vista, y con la humanidad del valiente pirarajero. Una lástima.

No obstante mi admiración por la destreza con que algunos hombres se mantienen sobre un caballo descontento, considero prudente advertirle que dentro de las tareas en las que medianamente me destaco, no se encuentra la de domador de potros. Incluso desconozco en qué puede beneficiarme el hecho de que tales potros sean reservados. No tengo nada que ocultar.

Es cierto que mi abuelo paterno fue negro durante mucho tiempo, y también domador hasta la edad en que los huesos se quiebran pero no se doblan. Aun así, tales antecedentes no son suficientes como para arrogarme el derecho de tocar tambores por Isla de Flores, ni a faltarle el respeto a la raza caballar en sus más variados pelajes, como ser bayo. Pese a lo expuesto, si por algún motivo que ignoro, usted considera que mi presencia puede beneficiar la natural jerarquía de la Fiesta Campera, estoy dispuesto a dar una vuelta al Ruedo en bicicleta, con el poncho al viento y calderita de lata colgada del manillar. No me pida más, porque soy enemigo de hacer el ridículo.

Suyo en lo humanamente posible

JUCECA

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