Luis Bentancor recién supo el año pasado que estaba contaminado

Tiene plomo en la sangre hace 13 años

La inquietud por los casos de contaminación se ha extendido a otras zonas de nuestra capital, que se movilizan en busca de soluciones ciertas a esta problemática.

Vecinos del kilómetro 16 de Camino Maldonado, se reunieron en la noche de ayer, para conocer la realidad de la situación en La Teja e informarse de cuáles son los pasos que se han dado para enfrentar el problema.

LA REPUBLICA contactó un nuevo caso. Se trata de un vecino de Flor de Maroñas de 45 años, que está afectado del mal desde el año 1988. En estos momentos su esposa (32 años) y su hijo, de 10 años, están a la espera de los exámenes de plombemia que determinarán si ellos tambien están afectados.

En el trancurso de la asamblea, los vecinos de la zona escucharon la información que trasmitieron sus pares de La Teja.

Se hizo referencia a las posibles fuentes contaminantes, como fundiciones, curtiembres, fábricas de baterías y desechos varios, como así también los síntomas de la afección.

Quedó claro que no se procura «crear alarma», pero sí sensibilizar a los organismos competentes, además de difundir un problema que puede estar afectando a miles de montevideanos.

La delegación de La Teja afirmó que si algo se ha hecho «es por la pelea y exigencia que hemos puestos los vecinos, porque de parte de las autoridades no se ha hecho prácticamente nada»

Explicaron que de acuerdo a lo informado por la comisión interinstitucional, se recurrirá a técnicos extranjeros para enfrentar el problema, «ya que esto es algo nuevo y no se tiene conocimientos suficientes en la materia».

Salud Pública habilitará una policlínica en el hospital Pereira Rossell para el tratamiento de los niños con altos índices de plomo en la sangre, la que estará supervisada por los técnicos del exterior.

LA REPUBLICA ubicó en la reunión a una persona que desde hace 13 años tiene la sangre contaminada con plomo Luis Bentancor tiene 45 años y vive en Jardines del Hipódromo. Durante muchos años se desempeñó como chofer de barométrica y hacía el desagote de pozos negros en los asentamientos de la zona.

» Yo empecé con problemas de salud en el año1988 y por ello fui derivado al Hospital de Clínicas. El problema más serio que tenía era dolor de cabeza, dolores en los riñones, desvanecimientos y pérdida de visión. Me hicieron un estudio neurológico, cardiológico, pero no encontraron las causas de los malestares».

Bentancor se considera una persona sana y de vida normal. «A mi familia le llemaba la atención que yo tenía momentos de irritabilidad. Y me daba cuenta que era una cuestión involuntaria».

Recién el pasado año, Bentancor tuvo la posibilidad de acceder a un tratamiento médico en una mutualista y el facultativo tratante determinó la realización de un examen de plombemia.

Se sospechaba que pudiera estar contaminado por el trabajo que cumplía en los asentamientos, los rellenos y la utilización que se hace en esos lugares de baterías para el revestimiento de pozos negros.

Además, en la zona hay fundiciones, laminadores y muchas curtiembres, lo que acentuaba aún más las sospechas.

«El examen dio como resultado de que tengo 24 microgramos de plomo en la sangre. Allí empezó toda una historia, porque algunos médicos dicen que esa cantidad está dentro de los índices normales y otro dudan. Después, me enteré que los índices normales son de hasta 10 microgramos» Bentancor ahora está a la espera de un segundo análisis, que determinará si la presencia del metal en su sangre ha disminuido o se mantiene en los mismos niveles. Además, Luis Bentancor deberá hacerse placas de los huesos largos, porque parecería que el plomo se le alojó en el sistema óseo.

Los médicos tratantes deteminaron que tanto su señora como su hijo de 10 años se realicen exámenes de plombemia, a los efectos de saber, a ciencia cierta, si ellos también están contaminados».

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