Tiene la palabra
Lo que olvido el maestro legnani
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De mi mayor consideración:
Voy a referirme a la nota de la página 9 de LA REPUBLICA del 16 de marzo, firmada por el maestro Legnani.
Usted, Dr. Fasano, decidirá si la publica o no, pero sí le ruego se la haga llegar al Sr. Legnani.
El maestro Legnani le escribe al maestro Darío Greni, con ironía y tono de perdona vidas (arrogancia y soberbia no van con el periodismo), como el del padre que le dice al hijo, «venga hijito, que yo le voy a explicar».
Y así no más arranca a exponer (empezando con un «te cuento») todo el martirologio de los maestros en la dictadura y le recomienda, «…sería un buen ejercicio intelectual que meditaras…». Supone que Greni, por joven, ignora la historia reciente.
Luego anuncia que sin el ordenamiento jurídico sobrevendría el caos y por qué no las 7 plagas de Egipto. Hubo un barbado dirigente de magisterio, cuyo nombre no recuerdo, que dijo en TV que de la defensa que hicieron los padres de esa escuelita al linchamiento hay un solo paso. ¿Pero de qué estamos hablando? Los padres los vimos en las notas, gente humilde, de trabajo, plantearon su punto de vista sin violencia. ¿O acaso el barbado dirigente nunca vio alguna trompada en las asambleas de su gremio?
Sigue Legnani diciendo «…voces apoyándote. Algunas confundidas, la mayoría mal intencionadas», y ahí es donde me siento aludido, porque yo como ciudadano común, que apoyo a Greni, que no le cedo la derecha a Legnani ni como padre, ni como sindicalista, ni como víctima de la dictadura, ni como defensor de la enseñanza (mis primeros garrotazos de la autoridad los recibí cuando la Ley Orgánica de la Universidad), no le permito a Legnani que bajando del Sinaí con las tablas de la ley bajo el brazo, me incluya entre los confundidos, ni pensar entre los mal intencionados.
Después le explica a Greni, «… eso pasa todos los días cuando un maestro se va de una escuela». Pequeña diferencia que omite Legnani, a Greni. Lo van de una escuela.
«Cuando los niños pasan de año saben que no tendrán el mismo maestro». No es así en la escuela rural, donde casi siempre hay un solo maestro y con él se hace todo el ciclo escolar. Legnani lo sabe, pero lo omite.
«Tú no eras director, sino un simple maestro de clase como lo fui yo…». Coincido, no es director, pero ¿dónde estaban todos esos directores cuando nadie quería elegir la escuela? Ahora que es un ejemplo de escuela rural corren muchos presurosos a desempolvar títulos de directores y a reclamar la cosecha de lo que otro sembró.
Legnani dice ser un simple maestro de clase, él sabrá, pero Greni es brillante, logró cosas que otros ni siquiera piensan para los niños del campo. Además ningún pueblo se organizaría para mantener a un mediocre.
Yo no sé muy bien cómo funciona el concurso, pero creo que el más capaz elige primero y los que no tuvieron buen puntaje recogen las migas.
Por eso esa «garantía para el maestro» no lo es para el ciudadano. Porque salvo algún caso aislado el brillante no elige en Casavalle, lo hace en Pocitos. El que no es brillante va al Borro y en cuanto puede se traslada. Le pregunto a Legnani, ¿cuántos maestros de Pocitos, Centro, Punta Carretas piden pase para Cerro Norte?
Qué bueno sería nos explicara Legnani, qué garantías tiene un alumno cuyo maestro trabaja en dos escuelas de día y de noche en la nocturna, de recibir una buena atención, aun cuando comprendamos las razones económicas del docente.
Después nos habla de las asambleas técnico docentes, a cuyas conclusiones las autoridades no atienden y a las que la mayoría de los concurrentes toma como día de sociabilidad y mateada.
Después habla de un Sr. Da Silveira, y en eso no opino porque no se quién es. Pero sí coincido con Legnani en que cuando hay un caso como éste, muchos quieren capitalizarlo para su lado.
Pero yo, Dr. Fasano, que no compro LA REPUBLICA todos los días por razones económicas, le voy a rogar me haga llegar todos los artículos que el maestro Legnani debe haber escrito sobre temas urticantes de la enseñanza. Por ejemplo, sobre una autoridad de la enseñanza, de sexo femenino, que no renuncia a un auto Volvo, porque no le queda grande, mientras hay docentes que hacen dedo en caminos de tierra y barro para llegar a sus clases. Y que contrata técnicos, como arrendatarios de obra o algo así, parientes de políticos del gobierno. Legnani, ¿hubo concurso ahí?
O sobre el profesor Rama, enemigo como pocos de la escuela rural y de la participación docente que él reclama. O sobre el sistema de bandejas por empresas, que creo cobran 15 pesos c/u y le pagan a quien las hace 2.000 pesos por mes, como dijo en TV el padre del niño genio el otro día.
Debe haber muchos más artículos de Legnani atacando los verdaderos problemas de la enseñanza. No creo que use toda su artillería pesada en una página, sólo para darle una «reprimenda pública» a un colega.
Y será porque soy cristiano que recuerdo en La Biblia donde dice que no sirve dar grandes discursos y rasgarse las vestiduras, sino comprometerse en silencio como Greni, con el que lo necesita.
Porque no fue Greni quien pidió publicidad. Se la dio el sistema que lo quiso sacar. Pero claro, lo ideal hubiera sido que Greni se fuera y viniera un director. Y si era de esos que en muchas escuelas rurales los padres anotan en el almanaque los pocos días que vienen, o que especulan con la alimentación, mejor, así todo volvería a la normalidad jurídica. Emparejemos el gris y la mediocridad. Descollar no sirve, es peligroso.
También olvidó Legnani decir que a Greni no le dieron oportunidad de concursar, no dudo que cuando lo haga será brillante. Y una última sugerencia al maestro Legnani. Baje del Olimpo, póngase la túnica, remánguese, vaya a una escuela rural entre el barro, y haga la mitad de lo que hizo Greni. Recién después déle «sugerencias para meditar».
Sin más le saluda a Ud. muy atte.
Julio Di Palma – CI: 1.038.414-5
La verdad y sólo la verdad sobre la Semana de Turismo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Durante más de 15 años, en Semana de Turismo como excepción y una vez agotados los vehículos habilitados en el país para efectuar servicios internacionales terrestres, las autoridades competentes autorizan el ingreso al territorio nacional de vehículos extranjeros (prueba de esto la tienen los miles de pasajeros que en ese período han usufructuado dichos servicios). Los operadores turísticos terrestres no desconocemos las disposiciones vigentes, pero hay una costumbre comercial demostrada.
Este año, como se hace habitualmente, se realizaron varias reuniones de coordinación en donde se nos indicó que se iba a proceder como en años anteriores, consultando a las distintas agremiaciones de transportistas que operan en Uruguay para tener información de la disponibilidad de unidades uruguayas, en condiciones de cubrir dichos servicios para proceder posteriormente a la solicitud de ingresos de vehículos extranjeros.
En una segunda etapa realizamos la presentación formal de la solicitud el día 8 de marzo, firmada por las distintas empresas, con copia al ministro de Turismo, señor Alfonso Varela. Expediente 01/7/0588 del MTOP.
Se nos pidió por parte del Ministerio una nota con los vehículos uruguayos que serían utilizados para cada una de nuestras empresas y las necesidades de contratación de vehículos extranjeros.
La Dirección Nacional de Transporte del MTOP solicit
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