"Me sentí mujer desde los cinco años"

«Yo viví cuarenta y siete años con un aparato genital masculino, lo que me hizo sufrir mucho, pero ahora ya me siento perfectamente bien como debí haber nacido«, destacó Angela Samuel Ubal, la protagonista de la milagrosa operación de cambio de sexo, que ganó una batalla judicial de siete años para ser reconocida legalmente como mujer.

–¿Desde cuando se sintió mujer?

–Yo me sentí mujer desde los cinco años. A mí la operación me cambió en que hubo una coordinación entre la cabeza y lo de abajo. Yo me cuido y hasta me hago papa nicolau cada dos años. En el barrio todos saben la verdad.¿En algún momento de su vida tuvo relaciones sexuales con mujeres?

–No, nunca tuve ninguna relación sexual con una mujer. Desde los cinco años me vestí de mujer a escondidas y ya usaba pollera.

En la escuela muchas veces la maestra llamaba a mi casa porque me empeñaba en entrar al baño de las niñas.

Mi vida fue un calvario, porque me discriminaban y me hacían sentir mal. En la adolescencia decidí vestirme de mujer con todas las letras, porque ya no aguantaba más.

–¿En qué aspectos cambió su vida la intervención quirúrgica?

–Ahora, puedo proclamar a gritos que me gustan los hombres, sin que nadie me censure. Cuando vi cómo había quedado luego de la operación no lo podía creer. Durante dos años, después de la intervención, tuve sangrado y eso me asustaba pero salió todo bien.

Yo fui al Clínicas desde los diecisiete y me echaban de todos lados hasta que di con una asistente social que casualmente era la esposa del médico que me operó y me recomendó el equipo de urología. Ahí empezó el tratamiento que duró cuatro años hasta que me operaron.

–Usted tiene busto. ¿Lo logró con hormonas o tiene prótesis de siliconas?

–El busto es mío como todo mi cuerpo, porque odio las siliconas. Yo antes de operarme nunca me automediqué con hormonas. Pero después hay un tratamiento hormonal del que no podes zafar. Si el pecho que tengo fuera por la medicación, tendría que tener el busto como Moria Casán porque hace años que la tomo.

–Cuénteme como fue su primera relación sexual después de la operación.

–La primera relación la tuve al año de operarme y lo que sentí fue increíblemente bueno. Lo hice bien, con alguien que me agradaba pero no supo nunca la verdad.

–¿Conserva la misma sensibilidad en su aparato genital?

–Sí. Yo siempre mantengo relaciones sexuales vaginales, pero si tengo que hacerlas rectalmente también lo hago. Después del cambio de sexo yo miro al hombre como un animal, como un macho.

¿Tiene orgasmos?

–Sí. Tengo eyaculaciones. Cuando pasa un tiempo sin tener relaciones me mojo.

¿Cómo siente placer sexual si no tiene clítoris?

— A mí el médico me hizo clítoris como el de cualquier mujer.

–¿El equipo médico le dio alguna instrucción?

–Ellos me dieron un aparato que tengo que utilizar con vaselina para que se dilate y el órgano no se retraiga. Es como masturbarse.

–¿En qué medida la rectificación de su partida de nacimiento le dio seguridad ante la gente?

–A mí me costó siete años de calvario. Cuando iba a la Suprema Corte de Justicia me echaban, pero yo insistía hasta que gané la documentación después de dos apelaciones. Tuve que luchar con tres millones de personas en mi contra.

Cuando fui a agradecerle a Marabotto el me dijo: «Ahora señora trate de que nadie la moleste». Ahora tengo cédula y credencia cívica. El mío es el único caso. A mí se me rectificó la partida de nacimiento legalmente.

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