Desde el asiento de los bobos

¿Te acordasky del terriblesky flagelosky del comunismosky en la Unionovich Sovietosky Da, me acuerdosky.

Por Horacio Buscaglia

 

Iba en el ómnibus pensando en qué cosa me convenía pensar para ir pensando esta columna, cuando subió un vendedor que vendía libros para niños y quizás porque venía parado y bastante incómodo o porque la mujer que estaba detrás de mí me venía empujando con su enorme trasero enfundado en una pollera roja, o andá a saber por qué, me acordé de aquellas revistas que se vendían a montones en los ómnibus de hace un quilo de años. Te paso a nombrar: «Puente» de la RDA, «China reconstruye», de la República Popular China, «Bohemia» de Cuba, y luego las de la URSS: «Unión Soviética», «Literatura Soviética», «URSS», «Deporte en la URSS», «El cine en la URSS», «Sputnick», «Enfoques», «Tiempos Nuevos» y la profundísima, recontra bolche y científicamente comunista: «Ciencias Sociales».

Eso sí que era entretenido y no como ahora con esos machacantes televisores. Porque mirá que eran divertidas esas revistas, eh.

Claro que alguno podrá decir que de esa forma te iban lavando el cerebro poquito a poco, así como al pasar, como bobeando, ¿viste? Y puede ser, ¿por qué no? Pero vos lo aceptabas como quién usa un shampoo, porque daba gusto comprar esas revistas maravillosamente impresas a todo color y en un papel que te daba pudor forrar el tacho de basura con él. Y después de todo, una lavadita de cerebro no venía tan mal. ¡Había algunos que tenían tanta mugre acumulada!

Y así fue que en cuanto me bajé del bondi, traté de buscar información sobre la Rusia de hoy, y me enteré que el número de limusinas con chofer a disposición de los altos funcionarios del gobierno, se multiplicó por 20 en el último año, alcanzando la astronómica cifra de 605.000 coches. ¡Qué lo tiró! Esto ni con los planes quiquenales del Pepe se lograba.

Sólo el Ministerio de Hacienda gasta 700 millones de dólares en su flota de vehículos. Se dice que los trámites del Ministerio de Hacienda se han simplificando bastante, evitando así la burocracia del «anterior régimen».

Los rusos no están para tirar manteca al techo, pero en vez de margaritas le dan caviar a los chanchos. Así es, cinco toneladas de caviar rojo fueron utilizadas para alimentar a los cerdos de una granja. El caviar había sido decomisado por ser hecho en forma artesanal. Hago notar al lector que antes a los chanchos se los alimentaba con restos de comida.

Checa, GPU, NKVD, la famosa KGB y, actualmente, FSB son las siglas de algunos de los servicios secretos soviéticos y posteriormente rusos, que fueron cambiando de nombre según los mandamases de turno.

Hoy puede ser visitado en Moscú el Museo de la KGB, que antes era sólo para uso interno y el visitante hasta puede pararse frente al escritorio de Félix, Dzerjinski, primer jefe de la Checa de 1917, sin temor a que lo manden a Siberia.

620.000 «huérfanos sociales» –niños abandonados por sus padres y por la sociedad– se prostituyen o prestan su cuerpo a las mafias dedicadas a la pornografía infantil. Así lo asegura un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas publicado recientemente.

Se dice que la policía rusa no interviene porque no quiere incomodar a las mafias en una actividad criminal que «no es demasiado desestabilizadora para el Estado». Además, algunos padres y cuidadores infantiles hacen dinero con un negocio en el que los proxenetas –a veces también menores– ganan unos 200 dólares diarios de los que la víctima recibe menos de 10 dólares. PERO ATENCION: Yevgueni Djougachvili, nieto del Pepe Stalin, acaba de crear el Nuevo Partido Comunista de Georgia, que dirigirá él mismo, para restaurar «todo el esplendor del régimen soviético».

¡Agarratesky Catalina, se terminovich la jodosky!

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