Triple alumbramiento
Manuel Tejera Martínez – Minas
El sanatorio Camdel de esta ciudad se vio profundamente conmovido, al recibir a los primeros trillizos nacidos en el Interior en el tercer milenio.
La intervención quirúrgica que garantizó el éxito del múltiple nacimiento había sido prevista desde hace varios días, poniendo fin a un período de internación preventiva de la joven y orgullosa madre primeriza.
El trabajo previo para los médicos fue muy intenso, ya que el alumbramiento de trillizos es un hecho que se da porcentualmente cada varios miles de nacimientos.
En Minas, el antecedente inmediato se remonta a veinticinco años, cuando la maestra Fausta Clavijo de Villalba dio a luz a sus tres hijos varones y, aunque los medios técnicos no eran como los actuales, la pericia del doctor José María Leiva –un veterano ginecólogo– salvó con creces la instancia.
En esta oportunidad, la delicada tarea estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario comandado por el doctor Osvaldo Bello, director de la Unidad de Cuidados Intensivos, habilitada días pasados en el nosocomio.
Cabe recordar que cuando el embarazo de Fausta Clavijo se esperaban mellizos, pero fueron los primeros trillizos en la historia del departamento de Lavalleja y del mismo sanatorio.
Los hermanos Santiago, Federico y Nicolás son los primeros trillizos del milenio alumbrados en el interior de nuestro país, y no detentan el primer puesto por apenas poco más de quince días, ya que el 10 de marzo nacieron los primeros trillizos del siglo en Montevideo.
Tan extraño es el alumbramiento de trillizos que además de los cuidados que los médicos prestan a los embarazos gemelares, los extreman en casos como el presente, por tratarse de situaciones absolutamente inusuales.
El doctor Osvaldo Bello, con una experiencia muy importante, y especialización como profesor universitario grado cuatro en ginecología, recuerda solamente un caso de trillizos.
Mariana Granja había ingresado pasadas las 16.30 horas a la sala de operaciones. Minutos después llegaron a este mundo Santiago, Federico, y Nicolás en ese orden de aparición.
Luego de efectuados los controles clínicos de rigor, se determinó que Santiago pesó dos kilos quinientos veinte gramos, Federico dos quilos trescientos ochenta gramos en tanto que el más liviano fue Nicolás, que pesó un kilo novecientos cincuenta gramos.
«Cumplimos con la patria»
El alumbramiento gemelar brindó a las autoridades de Camdel la posibilidad de habilitar la flamante unidad pediátrica, lo que es un orgullo para todos los habitantes de Lavalleja, ya que se trata de la primera en su tipo en la zona Este. Además, el servicio contribuirá a apoyar y brindar mayores márgenes de seguridad a los nacimientos.
LA REPUBLICA llegó hasta la habitación 101 de maternidad, para felicitar a los jóvenes padres y fue gentilmente recibida por éstos y los abuelos, familiares y numerosos amigos del matrimonio, quienes colmaron de regalos regalos a la emocionada pareja.
Como lo demuestran las notas gráficas, dos hermanos reposan en los brazos de sus progenitores, mientras el tercero espera su turno en otra sección de maternidad.
Mientras el teléfono no cesaba de sonar, Mariana y Humberto aseguraron a LA REPUBLICA: «Estamos muy contentos, ahora paramos. Creemos que ya cumplimos con la patria».
Humberto Pereira asistió a la flamante mamá, que posteriormente volvió en sí, tras la operación de cesárea, que resultó absolutamente normal.
Fiel a su condición de madre responsable, Mariana –no bien despertó– preguntó detalles sobre los momentos culminantes del alumbramiento en los que permaneció bajo los efectos de la anestesia.
Tanto dentro como fuera del sanatorio se observó un clima festivo, producto de la alegría que transmite la llegada de una nueva vida, que en este caso se multiplicaba por tres.
Todo comenzó cuando el doctor Jorge Ayala realizó un estudio de ecografía para determinar la marcha del embarazo de Mariana, que había sido ordenada por la ginecóloga María Rosa Antúnez.
En ese momento apareció la primera sorpresa, ya que había signos vitales por partida triple.
Así comenzó un período donde los nervios tuvieron un rol preponderante, pero el temple de la joven madre, que fue «una paciente ejemplar en todo sentido, apoyada siempre por el padre», posibilitaron que la gestación tuviera un desenlace favorable.
Posteriores ecografías determinaron el peso de los bebés gemelares, e indicaron a los médicos la necesidad de colocar a la madre bajo una serie de cuidados especiales, sobre todo en las últimas semanas.
El feliz epílogo de esta historia es que Santiago, Federico y Nicolás gozan de perfecta salud.
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