Casi el 13% de adolescentes abandona sus estudios
«El clima o capital educativo, las necesidades básicas y los niveles de ingresos del hogar, constituyen tres indicadores «duros» empleados para describir a los hogares en función de su ubicación en la estructura social de oportunidades», señala un estudio sociológico sobre la situación del bachillerato de Secundaria, elaborado por la Unidad Ejecutora de Educación Media y Formación Docente de la Administración Nacional de Educación Pública.
El trabajo señala que resulta fundamental el «clima educativo del hogar», como formación del estudiante independientemente del nivel de instrucción aportado por las instituciones educativas.
Tras sostener que «los niveles de escolarización de la población en estudio (en este caso de 15 a 17 años) varían radicalmente en función del clima educativo de la familia de procedencia», se observa que «la tasa de asistencia al bachillerato es tres veces mayor entre los jóvenes que provienen de hogares con un alto clima educativo (13 años de educación formal y más) que entre los pertenecientes a hogares con un clima educativo bajo (6 años o menos)».
En términos porcentuales, el estudio señala que el 75,7% de los jóvenes provenientes de hogares con un alto nivel de instrucción asisten a los cursos de segundo ciclo, mientras que los que provienen de hogares con bajo nivel de instrucción son apenas el 25,8% del total.
Por su parte, los jóvenes con un nivel educativo medio (de 7 a 12 años de educación formal) se ubican en el 51,2%.
En el caso de los adolescentes que se encuentran fuera del sistema educativo, la brecha es aun más profunda.
La proporción de menores que no recibe educación formal llega al 40,6% en el grupo de clima educativo bajo, un valor diez veces mayor al segmento que proviene de los hogares con mayores niveles educativos – 4,5% – y casi dos veces mayor al grupo de nivel de instrucción media, 26,1%.
Asimismo, los niveles de rezago escolar (repetidores de año) también son mayores en los grupos de menor clima educativo.
El documento también señala que «casi 4 de cada10 asistentes al bachillerato tienen 18 años de edad o más (37,9%).
En este caso, el grupo etario de 18 a 20 años representa al 26% de los asistentes, si bien «la mayoría absoluta» de los que cursan el bachillerato tienen entre 15 y 17 años. Al igual que en el resto del sistema educativo, las mujeres son mayoría en los últimos años de Secundaria, representando el 56,1% frente al 43,9% de los hombres.
El estudio agrega que el 70,4% de los bachilleres son económicamente inactivos (sólo estudian), el 20,1% trabaja (un quinto) y el 9,5% (un décimo) busca trabajo.
En el año 1999, las tasas de escolarización -que en términos sociológicos significa el total de asistentes a un subsistema específico, sobre el total de la población del mismo grupo etario) en el Ciclo Básico – 12 y14 años- y en el Bachillerato -15 a 17 años- se ubicaron en el 65%,1 y el 44,9% respectivamente. El estudio agrega que existen «importantes niveles de rezago escolar», tanto en el grupo de 12 a 14 años como en el grupo de 15 a 17.
En este sentido, más de un quinto de los jóvenes de entre 12 y 14 años (un 21,7%) cursa educación primaria, en tanto que en el segmento etario de 15 a 17 años, el porcentaje de rezagados es menor, un 17,3% cursa el Ciclo Básico. El análisis agrega que el 4,5% de jóvenes entre 12 y 15 años y el 9,5% de los jóvenes entre 15 y17 años asiste a cursos técnicos de la exUTU. Asimismo, se señala que el 7,3% de la población entre 12 y 14 años no estudia formalmente, mientras que en la franja etaria que se ubica entre los 15 y17 años, la cifra es más alarmante: el 26,1% esta fuera del sistema educativo formal. La situación empeora entre los jóvenes del Interior, donde no estudia el 30,1% de los adolescentes de entre 15 y17 años, contra el 21.7% de Montevideo.
El primer gran cuello de botella de la deserción escolar es el 6º año escolar. Casi un 12,9% de la población entre 15 y17 años ha abandonado sus estudios, teniendo los seis años de primaria como máximo nivel educativo, añade el análisis. En el período 1985-1999 se registró un aumento en el número de estudiantes del ciclo básico y Bachillerato. Se pasó de 132.184 estudiantes en 1985 a 192.670 en 1999, lo que indica un crecimiento del 45,8%.
Los 60.486 estudiantes incorporados a la educación Secundaria en el período, corresponden, casi en partes iguales al Ciclo Básico y el Bachillerato (29.829 y 30.657, respectivamente). Pero el proceso de crecimiento de la matrícula no fue en forma sostenida durante estos 15 años. Mientras que en el período 1985-1990 hubo un fuerte crecimiento, durante la primera mitad de los 90 se registró un estancamiento. Luego, a partir 1996, se retomó la tendencia de crecimiento en la matrícula.
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