La lengua no es de trapo...

Problemas de la concordancia

«Larrañaga insiste en la temática artiguense y despliega información en su poder que incluyen datos sobre el aumento de la población urbana.» (Ultimas Noticias, 26/03/01).

Uno de los errores más frecuentes en que incurrimos quienes nos ganamos la vida con (lo que es la costumbre: iba a escribir la pluma o la Remington, que ya fueron…) con el teclado de la Macintosh, consiste en no respetar ciertas concordancias. Parecería que el idioma español nos tiende trampas para poner a prueba nuestros conocimientos gramaticales, si es que todavía tenemos alguno…

En toda circunstancia –y sin excepción– el verbo ha de concordar con el sujeto, acompañándolo según la persona y el número que éste indica (primera, segunda o tercera del singular o del plural). Esto, dicho así, parece una obviedad que no merecería ser tratada en esta columna. Sin embargo, el hecho es que en el enunciado que analizamos se ha violado tal regla. Recordemos, si le parece bien, la definición de sujeto para poder identificarlo convenientemente. Tradicionalmente se ha definido el sujeto de una oración como la palabra que designa el ser, el objeto o la cualidad de la cual se afirma o se niega algo; es decir, la persona o cosa de que se habla. En el caso que hoy nos ocupa, parece evidente a todas luces que el sujeto del verbo incluir no puede ser otro que la información en su poder (de Larrañaga), que es a la vez el complemento directo de despliega. Se lo mire por donde se lo mire, nadie puede dudar de que es singular. Por tanto, el verbo incluir debe estar en tercera del singular y no puede de ninguna manera concordar con datos sobre el aumento de la población, que es su complemento directo.

*Cuando la concordancia es errónea

«Una de las ideas fuerzas de Larrañaga indica que el 80 % de las exportaciones depende de la suerte del agro». (Ultimas Noticias, 26/03/01).

No hay caso; los moonies tienen grandes dificultades con la concordancia.

Esta es otra de las innúmeras trampas en que solemos caer. El vocablo fuerza no es un adjetivo sino un sustantivo que integra –junto a otro sustantivo, idea— un todo conceptual, y debe permanecer inmutable, sin acompañar las variaciones de número del primer sustantivo. Es el caso de Estados miembro, preguntas clave, ideas fuerza, peces espada, hombres lobo, etcétera.

–Pa’ lobizón, el menor de los Ibarra. Que se convertía en aperiá los miércoles de cuarto menguante…

–¡Qué lo parió!

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