El Museo Zoológico de hoy
Ingresar a el Museo Zoológico Dámaso Antonio Larrañaga es observar las especies –acuáticas y terrestres– en una colección clasificada con criterios pedagógicos.
En una resolución aprobada en 1955 por el entonces Concejo Departamental de Montevideo, se decidió que este predio, propiedad de la Intendencia capitalina, que ocupaba desde los años cuarenta la Armada Nacional junto con el desaparecido SOYP en calidad de comodato, para sede de la denominada Estación Oceanográfica, volviera a la comuna.
En esa oportunidad se resolvió que allí se creara un museo zoológico que llevara el nombre del presbítero Dámaso Antonio Larrañaga, considerado el primer científico dedicado a la zoología en nuestro país.
Jaguar, puma, yaguareté, gato montés, mulitas, tatúes, faisanes, y martinetas conviven –desde el 27 de mayo de 1956– mudas y estáticas junto con las especies marinas que se heredaron de la anterior Estación Oceanográfica.
«Este museo ha sido hecho con donaciones particulares en muchos casos y con los aportes de piezas que nos llegan del Jardín Zoológico Municipal cuando muere algún animal de los allí existentes. Pero también con la inteligente labor y el impulso que le dieron hombres como Alejandro Pesce, Luis Barattini y Juan Cuello en diferentes épocas», nos dice Jaime Hiriart funcionario durante más de veinte años del museo y, desde 1996, su actual director.
«Muchas veces cuando nos llega una pieza la dividimos, haciendo por una parte la labor de taxidermia y por otra separamos y armamos el esqueleto, de esa forma tenemos dos animales. El objetivo del museo es presentar las especies más representativas de nuestro país. Pero aquí, entre los ocho funcionarios que trabajamos, hacemos todo tipo de tareas desde la taxidermia, una profesión que se está perdiendo, hasta la reparación y pintura del mobiliario», nos comenta orgulloso.
El orden y el conjunto de todo lo presentado en el museo resulta atractivo para el visitante, allí lo expuesto está prolijamente hecho y existe una amena información a través de diagramas, material gráfico, dibujos y una serie de calcos de mamíferos que se considera única en Sudamérica.
Parte de todo esto es responsabilidad de Hiriart, ya que muchas de las gráficas y dibujos allí representados fueron realizados por su natural habilidad para el dibujo y la pintura.
«El museo es visitado anualmente por alrededor de ochenta mil personas de las cuales la mitad son estudiantes de Montevideo y del Interior. No tenemos visitas guiadas, a veces alguno de nosotros explica a grupos de visitantes todo lo aquí expuesto, el público que llega es muy heterogéneo. Además de los estudiantes se acercan turistas, investigadores, gente de diferente condición cultural y social. Todo parece indicar que se retiran safisfechos de lo que aquí se expone», manifiesta Hiriart.
«Este museo depende del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo. Como parte de las actividades y los temas que difunde realiza una importante programación de cursos y eventos. También se ha editado una serie de revistas junto con diversos materiales de divulgación científica», culminó afirmando su director.
Recorrerlo significa una importante experiencia y es posible encontrar mucho de nuestra fauna autóctona que por lo general desconocemos.
Por otra parte, se puede ingresar a un edificio que por sus líneas arquitectónicas, sus dibujos arábigos y sus imponentes arcos interiores no es frecuente hallar, por lo menos, en nuestro país.
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