Implacable temporal
Una de las regiones del país donde el clima dejó secuelas más graves fue en Cerro Largo. En dicho departamento debieron abandonar sus hogares 500 personas a raíz de las intensas lluvias. Oficialmente, las autoridades evacuaron a 279 personas –152 mayores y 127 menores– los que fueron alojados en el gimnasio municipal, el Regimiento de Caballería Nº 8, instalaciones del Instituto Nacional del Menor y centro CAIF.
Las zonas más afectadas son las ubicadas en las cercanías de los arroyos Saucel y Conventos. Los trabajos de ayuda comenzaron en la mañana de ayer, después de las intensas lluvias caídas en la madrugada.
Hasta la 16 horas de ayer, cayeron188 milímetros de precipitaciones. Existen varios pasos y caminos vecinales cortados. Sin embargo, las principales rutas no fueron afectadas.
Canelones también sintió el rigor del temporal. Entre el miércoles y ayer, fueron evacuadas unas 50 personas –17 mayores y 28 menores– algunos de ellos residentes de la Ciudad de la Costa, Las Piedras, La Paz y Toledo. Los damnificados fueron alojados por la Intendencia, que les brindó alimentación y vestimenta.
El departamento canario también sufrió cortes en su caminería, a raíz de las crecidas de los cursos de agua.
Rutas importantes y caminos permanecían cubiertos hasta ayer, sin dar paso al transporte. El servicio de gestión ambiental de la Intendencia detectó un centenar de árboles caídos en una recorrida primaria por el departamento.
Según informó la Jefatura de Canelones, estaba cortada la Ruta 36 en el kilómetro 52, a la altura de Cerrillos; la ruta 82 en el Km. 47, zona cercana a Empalme Olmos, la Ruta 8 en el Km. 32.500, el camino Paso Billar sobre el arroyo Solís y en Toledo en Camino Rivera y Camino Andaluz.
Por su parte, en Montevideo unas 30 personas residentes del modesto barrio de Bajo Valencia debieron abandonar sus casas por la crecida de las cañadas de «Tala» y «Casabó» en el Cerro.
La Dirección Nacional de Bomberos asistió ayer a un sensible descenso en el número de reclamos comparado con la jornada del miércoles, cuando hubo 700 llamadas y se efectuaron unas 300 salidas.
Los árboles y cables del tendido eléctrico caídos fueron los mayores problemas provocados por el temporal, al igual que los casos de bocatormentas tapadas.
Entre el miércoles y ayer, la línea telefónica 1950 habilitada por la Intendencia capitalina –División Saneamiento para realizar reclamos por bocas de tormenta y colectores obstruidos– recibió más de 500 llamadas.
Canelones bajo agua
Calles inundadas, cortes en el tránsito y familias con pequeños lagos en las entradas de sus viviendas, eran ayer las principales características de Ciudad de la Costa a consecuencia del primer temporal de otoño.
Visiblemente molestos, los vecinos reclaman que la comuna aporte soluciones inmediatas para evitar que estas situaciones continúen ocurriendo durante el otoño e invierno.
«Siempre que llueve vivimos la misma historia», comentó un vecino mientras observaba las maniobras que un automovilista efectuaba, tratando de evitar los pozos desbordados de agua. «Más que pozos son cráteres», apuntó otro hombre que no quitaba la mirada de aquella destrozada calle.
En una recorrida realizada ayer por distintas zonas de Ciudad de la Costa, LA REPUBLICA comprobó el estado de ánimo de la mayoría de los habitantes, quienes en forma reservada han manejado la posibilidad de cortar Avenida Gianattasio para protestar por el estado de las calles.
«Aún recordamos que el pasado año los ómnibus no podían ingresar a algunas zonas y no queremos que eso se repita este invierno», indicó un vecino de San José de Carrasco que caminaba rumbo a su vivienda, intentando sortear los charcos de barro que marcaban el camino.
«La situación es desastrosa», afirmó la vecina Leonor Denis, quien hace dos años abandonó el barrio montevideano Punta Gorda y se mudó a la calle Del Juncal entre Remanso y La Goleta, a la altura del kilómetro 18 de Avenida Gianattasio.
Acompañada de su marido, Denis aseguró que los inviernos «son mortales» y recordó los problemas suscitados ante cada temporal. «Las calles se inundan y no se puede transitar», resaltó. Señaló que si bien «la empresa Díaz hizo canaletas y nos obligaron a poner los caños, igual tenemos inundaciones de casas, e incluso el liceo local está inundado».
«En Costa de Oro pagamos impuestos como si viviéramos en una zona residencial de Carrasco, pero no tenemos ningún tipo de servicio», expresó, formulando duras críticas al intendente Tabaré Hackenbruch. «No sabemos qué hacen con nuestra plata», sostuvo, y reclamó que el jefe comunal «se vaya del poder».
A poca distancia de su casa, Beatriz Silva mira desde su ventana, se coloca las botas de goma y sale de su casa. Afuera, un lago cubre el jardín. «Las canaletas están mal hechas y el agua se estanca en mi vivienda», relató.
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