Todos pretenden liguilla…
Musicalissima la revista de Daniel de Granados que en la primera rueda había tenido un rendimiento aceptable aunque desparejo, lució en esta oportunidad más ajustado. Basó nuevamente su actuación en un cuerpo de baile muy joven, con figuras que rindieron a satisfacción y que supieron sortear con solvencia algún fugaz «tropezón» tan frecuente en espectáculos donde se corre muchas veces contra el tiempo. También en solistas que a la hora de cantar lo hicieron muy bien.
Hubo correcciones especialmente en su puesta en escena que le dieron a la revista más agilidad, logrando en los cuadros de tango, su mayor significación y aceptación. El público también supo testimoniar a Daniel de Granados el reconocimiento a su trayectoria, al momento de aparecer en el escenario.
Destacable la defensa del artista nacional en la que Musicalissima, basa buena parte de su argumentación. En este marco y con De Granados en el escenario, se brinda un tributo al desaparecido bailarín y coreógrafo Gabriel Rolin, muy sobrio, apenas mencionado por su nombre, pero de innegable significación y emotividad.
La Soñada a segunda hora planteó un espectáculo ambicioso con atractivos y carnavaleros vestuarios y particularmente un coro que sonó muy bien conducido por Jorge Velando, uno de los mejores arregladores murgueros.
Creo no obstante que ese coro pudo y debió haber sido mejor aprovechado, dándole más participación en el espectáculo, con menos parlamentos o «chichoneos» que muchas veces hicieron perder el ritmo a la murga y dieron pie a errores que distorsionan. Un micrófono que no funcionó como debía, al momento que el «Bola»Mérica inicia su actuación dentro del público, obligó a que éste se trasladara con premura al escenario para continuar, provocando un indisimulado momento de nerviosismo que conspiró en contra del rendimiento a esa altura.
La Soñada plantea una actuación cargada de diversión, en la que participa también el público y ahí está una de los grandes méritos de su propuesta y la que en definitiva premia el espectador con su aplauso y aceptando gustoso al divertimento colectivo. En definitiva La Soñada cumplió una participación estimable en el Concurso Oficial que alienta a mayores logros a poco que siga encendida la llama de este sueño.
La Margarita era esperada con expectativa a partir de la estupenda actuación de la primera ruda.
La presencia de varios directores de diferentes agrupaciones en el Ramón Collazo así lo atestiguó. La gente de Gardiol, Carlos Peña y Darwin Díaz, entiendo no desalentó esta expectativa brindando nuevamente una muy buena actuación. Se basa para ello en un notable texto de Jorge Velázquez, muy bien defendido por la murga. En ella hay figuras destacadas y con trayectoria muy importante que resultaron un apoyo fundamental. José Dorta, dedsde luego fue uno de los grandes puntales del trabajo realizado.
La murga cantó muy alto, tal vez más que en la primera rueda, al influjo de lo que rinde Rafael Correa o José Salinas. El coro no obstante «bancó» y se logró un colectivo armónico y sin claudicaciones.
La Margarita ha hecho méritos más que suficientes para ubicarse en la liguilla, aún cuando habrá que esperar las próximas fechas, porque hay más aspirantes con méritos, que los lugares disponibles.
Casanovas marcó en el cierre de la etapa, la más importante superación de la jornada. A una actuación nada convincente de la primera rueda, que relegó en la consideación popular las posibilidades ciertas del conjunto como emprendimiento, sobrevino esta excelente de la noche del jueves. En ella con garra pero con excelencias a la hora de actuar, cantar o bailar, quedó demostrado la real valía de un plantel joven pero talentoso.
Dijimos en nuestro comentario anterior que repasando la plantilla técnica de Casanovas era inexplicable aquella actuación. Hoy debemos establecer con el mismo énfasis que seguramente esa misma plantilla jugó un papel preponderante para esta notable levantada. Basa la actuación de Casanovas en figuras que rindieron a pleno como Ludys Rodríguez, Nestor Prieto, Gervasio Pratis, Luis Muniz, Luis Couto entre muchos.
Lucen los bailes, lucen los cantos y se aprecia en su verdadera dimensión un buen libreto donde participaron nada menos de Carlos Viana, Gervasio Pratis, Horacio Rubino, Enrique Vidal. También las canciones compuestas en sus textos por Stella Santos y musicalizadas por Luis Aldoretti, así como los coros de Pablo Trindade.
La coreografía planteadas por Aldo Martínez y por Luis Couto en las parodias
En definitiva Casanovas justificó sobradamente su presencia en Carnaval y más allá de posiciones finales, no deja de ser una apuesta al futuro inmediato, muy valiosa y atractiva.
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