Yo busco a…

 

…mi hija María Funez

Humberto Ismael Muela vino a trabajar a Montevideo hace 34 años y dejó a su familia en tierras mercedarias. El trabajo de asfaltador de techos le permitiría llevar dinero a los hijos que habían quedado en el Interior. Muela quería hacer unos pesos y volver después de un tiempo a su ciudad de origen. Sin embargo, no contaba con que el amor se cruzaría por su camino. Estando en la capital lo deslumbró una chica, Inés Funez. Según Muela «trabajaba como empleada de un matrimonio alemán que vivía en la zona de Malvín. Ya no recuerdo dónde era exactamente, porque pasaron tantos años… «, explicó el hombre que hoy tiene 71 años. Vivió con ella un corto pero intenso romance, casi a escondidas del cual nació una hija: María.

Relata Muela que al momento anotar la niña en el Registro Civil, él no podía darle su apellido, ya que había ocultado que estaba casado por lo que la niña fue presentada como María Funez; salieron de padrinos los empleadores alemanes.

Nueves meses acompañó Muela el embarazo de Inés, sin embargo al acercarse el momento, Muela tuvo que volver a Mercedes prometiendo regresar a Montevideo para ver a su hija.

El tiempo pasó y hoy, «por un llamado del corazón» explica, decidió buscar a su hija María, para lo cual pide la ayuda del diario y de sus lectores. Visitó al «matrimonio alemán para ver a mi hija y me encontré con que Inés, la madre de mi hija, se había ido –‘a un lugar cerca de Montevideo, pero no sé muy bien adónde–‘» fue la respuesta de la señora alemana.

Con la desilusión en su alma volvió a Mercedes y siguió con su vida que le trajo cuatro hijos (dos de ellos fallecieron). Viven dos: Wilson Ray y Roger Alberto, hermanos de su buscada hija María, con tres nietos y un bisnieto de Roger. La madre de sus hijos también falleció y con sus hijos, rehizo su vida con otra mujer con la que no tuvo hijos.

Hace tres meses «mientras viajaba de Mercedes a Dolores me encontré con una mujer cuyo rostro me resultó familiar; le pregunté si nos conocíamos y con cierta sorpresa me di cuenta que era Inés, la madre de mi hija María». Cruzaron algunas palabras y cuando ya casi se iba –relata Muela– que Inés le habría dicho que tenían «mucho de qué hablar», prometiendo una visita a Mercedes. Inés no le dijo dónde vivía o si la hija de ambos, María, aún vivía.

La joven, hoy tendría 33 años, y Muela dice que «de corazón deseo poder decirle a mi hija que soy su padre y estrecharla en mi pecho». Pide que si alguien sabe de este afecto perdido le llame a (053)25809 o al diario LA REPUBLICA al teléfono: 487 9546.

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