Desde el asiento de los bobos

Libreta de apuntes. (Mojos y mojitos)

Tomé el ómnibus y me cayó mal.

Viste cómo son estas cosas hay veces que te tomás cinco o seis y no pasa nada. Pero de pronto, un día, tomás uno solo y ¡chau! te volteó.

No importa, total yo no quería ir a Ninguna Parte, quería ir a Alguna Parte.

Aunque, como dicen, en Ninguna Parte uno puede estar tranquilo. Habría que ir allí. Para estar tranquilo, digo.

Vayas donde vayas siempre tenés que ir por partes.

Nunca vas a ir así, de golpe. –«Voy para ahí». –«Hola, ya llegué»

El día se puso húmedo. Hablé con él y no pude convencerlo de que cambiara. Hay días que se emperran.

Entonces se convierten en noches de luna llena.

El tiempo cambia segundo a segundo.

Más tarde o más temprano el tiempo pasa.

Sólo hay que estar ahí, en ese momento, para poder agarrarlo y ser dueño de tu tiempo, aunque sea temporalmente.

Uno no puede perder el tiempo porque cualquier tonto te lo está devolviendo al segundo. Y así van ellos, el tiempo los lleva agarrados de las muñecas, pero no les da el tiempo para darse cuenta, el tiempo que les da, que les ofrece, es el que no sirve para explicar nada. Tiempo muerto.

Cayó una hoja de un árbol. No es otoño. ¿Se confundió o quería suicidarse?

La maravillosa marcha zapatista llegó a su fin el domingo, todo el mundo estaba esperando que Marcos se sacara la capucha.

Parecería que todos necesitamos saber que el Comandante Marcos es alguien.

En todas partes pasa lo mismo. La televisión mexicana ignoró a las 150.000 personas que recibieron al EZLN. En ese momento transmitían películas y deportes.

Volvamos para aquí.

Cuando los políticos dicen «Así no se puede seguir», ¿por qué «siguen»?

Jorge Batlle gobierna como un mal creativo publicitario: hace títulos ingeniosos para que la gente hable de «la publicidad» y no del producto.

El creativo puede ganar un premio en Cannes. Con Batlle tenemos una vida de perros.

¿Cuándo un blanco se avergüenza se pone colorado? ¿O viceversa, todo lo contrario?

¿El enojo de un blanco dura más que el aumento de la nafta?

Lacalle dijo que la culpa es de Sanguinetti. Sanguinetti años atrás había dicho que la culpa era de Lacalle y Lacalle años más atrás ya había dicho que la culpa la tenía Sanguinetti…

Y nosotros ¿qué culpa tenemos?

Si uno se sienta a esperar que pase el cadáver de su enemigo puede terminar viendo pasar su propio entierro.

Y además, al estar sentado, se te atrofian los músculos por falta de ejercicio. Hay que caminar un poco, por lo menos.

Hay que hablar con el enemigo y fijar horarios. No sea cosa que justo vaya a pasar su cadáver cuando uno anda caminando por ahí.

Hay que ordenar el odio.

Un lindo grafiti sería: ¡Luchemos para que vuelva la lucha de clases!

Urgente:

¡Hay que legalizar la inteligencia, ya!

O por lo menos despenalizar su uso en los centros de estudio, dentro de los edificios públicos y en los medios de comunicación.

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