Paola Piaggio, de 25 años, es la flamante Miss Uruguay

A la conquista del universo

Raúl Forlán Lamarque – Punta del Este

 

Una impresión más bien generalizada entre los colegas: Paola Piaggio, montevideana de 25 años, se destacaba de antemano del resto de las diecinueve concursantes en la fría y poco glamorosa velada que transcurrió en los salones del Hotel Conrad. De hecho, ya se vislumbraba que la muchacha estaba bastante despegada en porte, carisma y belleza de un grupo más bien desparejo, cuya mayoría –todo un dato– provino de la capital del país. Hubo una representante por el departamento de Maldonado como el caso Cinthia Delgado, 21 años, seleccionada quinta finalista y una jovencísima y atractiva Sabina Piccero, 18 años, oriunda de Canelones que seguramente mereció mejor suerte.

Lo cierto es que la elección de Miss Uruguay, transmitida en directo por Teledoce Televisora Color y bajo la conducción de Victoria Rodríguez, no fue seguramente de las mejores. Hubo, en ediciones anteriores, grupos de chicas mucho más bellas y contundentes. Pero, como se sabe, en estas cuestiones de los certámenes las preselecciones siempre son oscilantes y depende, en general, de las que se atreven.

Hay una certeza: hay uruguayas mucho más lindas y sensuales que las que treparon el viernes a una despojada pasarela cuya puesta en escena estuvo a cargo de Nelson Mancebo (un notable profesional que, vale subrayarlo, también logró lucirse con la hechura de los trajes típicos en una línea gauchesca, tanguera y carnavalera lubola y lo que, indirectamente, gestó durante la exhibición de los atuendos la mejor ambientación sonora de la noche con la versión instrumental de «Milonga de pelo largo» a cargo del Cuarteto Zitarrosa) y la escenografía despojada, a cargo de otro probadísimo profesional como Carlos García.

El jurado encabezado por la primera dama Mercedes Menafra de Batlle, quien tuvo como compañeros a Eugenio Restano, Jorge Serna, Sofía Herrán, Verónica Peinado, el mister mundo Ignacio Kliche, las diseñadoras Gladys Turyanski y Naty Buka, el cirujano plástico Alberto Elbaum y Elena Rodríguez Larreta, no tuvieron que trabajar demasiado para discernir cuál era la más destacada y resplandesciente del grupo: Paola Piaggio, desde su primer desfile en malla, ya se veía que podía alcanzar el cetro de Miss Uruguay.

De igual modo, en este esquema de glacialidad al que en general (y no siempre) condicionan las transmisiones en vivo por televisión, el evento lució aplicado y solvente, aunque sin ningún tipo de brillantez. El jurado, asimismo, eligió el cuarteto de finalistas: la ya mencionada Cinthia Delgado y asimismo Claudia Tortorello, 20 años, Montevideo, Fabiana Furtado, 23 años, Montevideo y Mónica García, 24 años, Montevideo.

Por lo demás, en el marco musical, playback mediante, estuvo la descartable y menor intérprete argentina Laura Miller. Aun cuando todo indica que la cantante va camino a sus altos quince minutos de popularidad, para parafrasear al troesma Andy Warhol, ni fu ni fa, más allá del vigor escénico que colocó junto a dos monos saltando a su alrededor.

Más tarde, del parque jurásico de estrellas estadounidense, se presentaron las Sister Sledge, aplicado trabajo coral y trabajando, playback mediante, sobre bases muy rítmicas –al principio funkies– y más tarde declaradamente más relajadas y contagiantes, típicas de la estética de la «disco music» de la década del setenta. Nada nuevo, nada sorprendente.

La ambientación sonora para los dos desfiles en pasarela fue ultralight y, entro de ese panorama pop, se eligió lo peor, uno parecía que estaba en Miami, pero de los años ochenta sin embargo el evento se desarrolló en el Conrad en una química de solvencia, pero sin escalas de intensidad ni ninguna euforia, apenas los aplausos guiados cada vez que se volvía de una tanda publicitaria (dentro de la transmisión televisiva). Para los cholulos: no hubo famosos y por lo tanto no los verás en las revistas, aunque sí existieron algunos invitados especiales del lugar, los familiares de las muchachas, pocos medios de prensa practicando la cobertura (los diarios de mayor circulación) y una sensación de que la vencedora venció precisamente desde que pisó la pasarela. En pocas palabras: al primer corte, ya se intuía que Paola sería la galardonada, y atención que esto no desmerece ser una auténtica Miss Uruguay.

Ahora Paola Piaggio intentará conquistar el universo en Puerto Rico, chico, y esperemos que cumpla con su objetivo. Le deseamos lo mejor.

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